SAINT MICHEL
Nos levantamos tempranito para aprovechar el día al máximo. El alojamiento incluía desayuno, bajamos al comedor y nos estaba esperando el dueño de la casa con la mesa puesta: croisants recién hechos, pan y mermeladas caseras buenísimas...mientras desayunamos el señor nos contaba la historia del Monte y las escapadas que él y su mujer habían hecho a España.
Después de desayunar, cogimos las maletas y fuimos a Sant Michel.
Aparcamos en el parking y cogimos el autobús rumbo a la entrada, de día todo se veía diferente, la marea estaba alta y al llegar a la puerta no pudimos entrar por donde lo habíamos hecho la noche anterior porque el agua inundaba la entrada...
Una vez dentro el panorama era muy muy diferente, las calles estrechas y oscuras de la noche anterior eran ahora calles llenas de tiendas a ambos lados con multitud de gente yendo de un lado a otro...
La entrada al Monte es gratuita, sí cobran por visitar la abadía pero nosotros no quisimos entretenernos tanto y no entramos.
Para esta visita es muy recomendable ir pronto, cuando nosotros llegamos (antes de las nueve) ya había bastante gente, y cuando nos fuimos resultaba difícil incluso andar por las calles debido a los millones de turistas que las colapsaban.
Después de recorrer todo el monte por dentro, comprar los recuerdos típicos, y hacer millones de fotos, volvimos al coche para poner rumbo a Saint Malo.
SAINT MALO
Tras dejar St Michel y la región de Normandía, cerca del mediodía nos adentramos en la Bretaña visitando Saint Malo. Se trata de una ciudad con su casco antiguo amurallado. Hacía un día muy bueno y en la ciudad había muchísimo ambiente, con multitud de restaurantes plagados de gente, donde nos cruzamos hasta con una tuna española... Además aquel día en el puerto de Saint Malo había un montón de navíos antiguos que estaban participando en una regata.
Tras visitar por dentro alguno de ellos y pasear por la ciudad y las murallas decidimos reponer fuerza en una de las numerosas creperies de la zona ... sin duda fueron las crepes más ricas que habíamos probado nunca acompañadas para beber de una especie de sidra muy típica de aquella comarca.
Tras la comida y pensando que era un sitio donde sin duda merecería volver continuamos viaje
CAP FREHEL
Después de media hora en coche nos presentamos en St Cast con la intención de visitar Cap Frehel. Siguiendo las indicaciones de la carretera dejamos el coche en una explanada habilitada como aparcamiento desde la cual llegas a la zona del faro con unas vistas muy bonitas sobre los acantilados.
Dimos un paseito por la zona y nos dirigimos a visitar Fort la Latte. Se trata de una antigua fortaleza situada cerca del mar, para acceder a la entrada del recinto desde la zona donde se deja el coche debes andar como unos 10 minutos, más luego otro tanto hasta el propio fuerte. Cuando llegamos al acceso del recinto empezó a llover con intensidad y como tampoco le vimos mayor interés decidimos no seguir andando hasta el fuerte y volver al
coche
PERROS GUIREC
En Perros Guirec queríamos visitar las formaciones de granito rosa en Ploumanach. Antes de llegar hicimos una breve parada en St Cast le Guildo, donde subimos hasta el barrio de los pescadores para desde allí disfrutar desde las vistas de la costa.
Cuando llegamos a Ploumanach vimos los acantilados y decidimos recorrer una parte del "sendero de los aduaneros", se trata de un camino a pie situado al borde del mar. Es muy fácil de encontrar y creemos que merece la pena recorrerlo.
Todavía nos quedaba un largo camino hasta Brest que era donde finalizaba nuestra etapa de hoy. Teníamos pensado parar en algún otro pueblo por el camino, pero se nos hizo de noche y llovía mucho, por ello fuimos directos a Brest.
Al llegar cenamos y a dormimos en el hotel IBIS 42 euros la noche





