- DIA 2: EL VIEJO PARÍS -
10 de diciembre de 2012
Tras despertarnos con el ruido provocado por las subidas y bajadas de los vecinos del edificio al pisar la escalera de madera del mismo, bajamos a desayunar a la vecina Rue Montorgueil.
Entramos en una de las boulangeries de la cadena Paul y pedimos dos croissants y dos capuccinos, por los que pagamos 8€.

En esta calle puedes encontrar de todo, supermercados, fruterías, panaderías, bares, restaurantes. Los domingos es un punto de reunión de los parisinos, que disfrutan de lo mas típico de su gastronomía.
Cogemos el metro en Les Halles y nos dirigimos hacia Place d´Italie para visitar la Butte-aux-Cailles. Una pequeña colina dentro de París, mucho menos turística que la de Montmartre.
El itinerario es simple, una vez en la estación de Place d´italie, se sigue por el Boulevard Auguste Blanqui hasta llegar a la Rue des 5 Diamants, por la que subimos hasta la Place de la Commune de Paris. Allí, paseamos por la calle que da nombre al barrio y pisamos la Place Paul Verlaine para seguidamente volver sobre nuestros pasos y bajar la colina por el Passage Barrault.

Tras finalizar la breve visita a este barrio parisino, volvimos al metro para conocer el Canal Saint-Martin.
Bajándonos en la estación de Republique, seguimos por la Rue Beaurepaire (llena de pequeñas y curiosas tiendas) hasta el Canal. Lo bordeamos por el paseo y vimos un par de esclusas cruzadas por puentes peatonales. En uno de ellos estaban haciendo una sesión de fotos de moda.
Siguiendo el Quai de Valmy, buscamos el Boulevard Beaumarchais para llegar tras una caminata a la Bastilla. Dese allí seguimos un poco para ver el Port de l´Arsenal.

Uno de nuestros rincones favoritos de París es la Place des Vosges, la más antigua de la capital. Seguramente ganaría enteros si se peatonalizase totalmente, pero aún así con un mejor clima es el lugar perfecto para comer algo tumbado en el césped.

Ya iba siendo hora de comer algo, asi que a las 14:00 llegamos a la Rue des Rosiers, llena de sitios de comida kosher, panaderrías , pizzerías, restaurantes. Elegimos el MI-VA-MI, sobre todo porque el vecino L´As du falafel estaba lleno. Pedimos dos pitas de falafel (unas bolas hechas de una especiada pasta de garbanzo), una Coca-cola, una garrafa de agua y media ración de patatas, por lo que pagamos 21€. Es un sitio para comer algo rápido.
En Francia, al contrario que en España, no está mal visto pedir una garrafa de agua del grifo en los restaurantes. De hecho, suelen tenerlas preparadas y si echais un vistazo, los propios franceses siempre las piden.

En la boulangerie de la foto nos compramos un pain au chocolat por 1,20€.
Tras comer nos dirigimos hacia l´Ile de la citè, pasando por el Hotel de Ville. Como empezó a llover de repente, nos refugiamos en Notre-Dame, que se llenó en un momento con centenares de turistas en nuestras mismas circunstancias.

Pasada media hora vimos que había parado de llover, así que salimos de la catedral y cruzamos el río Sena. Paseamos por la otra orilla viendo Notre-Dame y encontramos que en el Pont de l´Archeveque hay miles de candados símbolo del amor de parejas que por allí pasan.

Caminamos por la Rue des Bernardins buscando el Pantheon desde donde seguimos por el Boulevard Saint-Michel hasta la plaza del mismo nombre, en pleno Barrio Latino. Desde allí visitamos las tiendas de la Rue Saint-André des Arts, con numerosos y variados restaurantes hasta su final en la iglesia de Saint-Germain.

Cruzando el Pont Royal, dejamos a nuestra derecha el Louvre, muertos de frío al entrar en los espacios abiertos del Sena y de Tullerías. Avanzamos por la Rue Rivoli hasta la Place de la Concorde ya de noche. Empezamos a disfrutar de las vistas de la Torre Eiffel iluminada a lo lejos y de la noria situada en esa misma plaza.
Con los pies ya doloridos por el kilometraje a cuestas, avistamos el fin de la etapa con la llegada a los Campos Elíseos. Habíamos programado llegar una vez anochecido para contemplar la famosa iluminación navideña de esta avenida.

Para combatir el frío decidimos tomar algo caliente en una de las avenidas más caras del mundo. Pero todo tiene truco ya que entramos en una boulangerie de la cadena Le Brioche Dorée donde pagamos 9€ por dos latte macchiatto y dos brioches.
Al llegar al Arco del Triunfo cogemos el metro para volver al apartamento, con dolor en las piernas por la caminata. Como ya se hace tarde entramos en un supermercado de la Rue Montorgueil y compramos una ensalada y algo de fruta para cenar, así como también leche para el desayuno del día siguiente.