Desayunamos en nuestro lugar de costumbre. Os recuerdo que está en la 86th con la 2nd Ave. Nos cuesta alrededor de 15$ el desayuno para tres con bebida ( café o zumo ) y algo para comer (tarta,tostadas, bocadillo, huevo...). Hoy nos pasaremos por el Metropolitan, pero antes un paseo por Central Park, aunque el tiempo no acompañe.
El paseo se alargará. Central Park es un gran laberinto, entras por el este y cuando sales creyendo que estás en el oeste, no, vuelves a estar en el este
Nos centramos en Egipto, lo demás lo vemos muy de pasada, porque, HOY SÍ, vamos a dar una vuelta en ferry y esta vez no llegaremos tarde.
Volvemos a nuestro apartamento a por ropa de abrigo y no nos complicamos a la hora de comer. Hamburguesa.
Metro hacia el puerto ( ya nos conocemos el camino ), y de nuevo gracias a la NYPC, ticket gratis. Como esta vez hemos llegado con tiempo de sobra, vamos a tomar algo al bar del puerto aprovechando para vaciar vejiga. ¡ Qué camarero tan simpático !, que si de donde sois, que si dónde habeis estado hoy, que majo. Y como ha sido tan simpático decide él solito que los 2$ y pico de cambio se los queda
Cinco minutos antes ya estamos en la cola para subir al barco, eso sí, hay que hacerse la foto obligatoria que intentarán venderte a la salida. Y es que te hacen fotos en todas partes, yo temía entrar en los lavabos públicos por si me encontraba a algún fotógrafo " Ponte hombre, un recuerdo de cuando measte en New York ".
Salimos al atardecer. El ferry da media vuelta a la isla y cuando vuelve ya es completamente de noche. Todo el mundo se concentra en la proa y la popa del barco, os aconsejo quedaros en el centro, parecía que íbamos solos. Las vistas de noche son magníficas y encima tuvimos la suerte de presenciar fuegos artificiales sobre el skyline ¡qué potra!
De vuelta a la isla nos dirigimos a cenar en Bubba Gump de Times Square. La cena fue divertida, los empleados son jóvenes y alegres, cuando necesitas algo giras un cartel que dice " Stop Forrest Stop ", y te atiende el primer camarero que pasa, es muy curioso. Pero la comida, aunque bien presentada, deja bastante que desear, las gambas no saben absolutamente a nada, de ahí que te pongan tantísimas salsas para acompañarlas.
Fin del domingo.





