La mañana siguiente salimos dirección sur hasta Kuala Besut. Desde esta población salen las barcas que van hasta las islas Perhentian, dos islas que constituyen uno de los principales sitios de Malasia continental donde hacer submarinismo y/o snorkel. Antes de salir de España habíamos estado mirando lugares para alojarse en las islas, habiendo preseleccionado dos: el Tuna Bay Resort y el Cocohut Chalet, ambos en la isla de Besar. A nuestra llegada a Kuala Besut preguntamos en la oficina del primero, donde nos dijeron que estaban completos; así que pasamos a la oficina del segundo, justo al lado, donde sí había disponibilidad. Nos ofrecieron dos tipos de alojamiento y elegimos el que nos recomendaron como más tranquilo, aunque era un poco más caro. Dejamos el coche en el aparcamiento que nos indicaron y nos llevaron al muelle con nuestros bártulos y junto con otras personas que estaban esperando, y allí nos subieron en una barca y nos transportaron hasta las Perhentian. Estas islas están completamente cubiertas de selva salvo algunas pequeñas zonas de playa, donde se ubican los alojamientos. No hay carreteras, ni automóviles, ni cajeros automáticos. Lo único que se puede hacer es snorkel o submarinismo, descansar, tomar el sol, bañarse, comer y dormir. Los alojamientos ofrecen dos excursiones de pago al día, de entre dos y tres horas de duración, para acceder a los supuestos mejores sitios donde hacer snorkel (que era a lo que habíamos ido a las islas). Nos alquilamos el material (aletas, gafas y tubo) y reservamos en nuestro hotel para la de después de comer. Primero nos llevaron hasta una zona donde había bastante coral y diferentes peces de colores, y donde vimos un pez descomunal; después hasta la zona de las tortugas, donde vimos en el fondo una tortuga enorme que debía estar descansando; después fuimos hasta una zona donde se suponía que debíamos ver algún inofensivo tiburón, pero no vimos ninguno. Y por último a un sitio que estaba literalmente plagado de peces y donde también vimos cangrejos.


Por las noches hacen barbacoa de diferentes pescados: se elige el deseado, lo pesan para saber cuánto cobrar, y lo echan al grill. Lo ofrecen con tres salsas diferentes, pero nosotros optamos por comerlo tal cual.

Nuestro segundo y último día en las islas Perhentian decidimos hacer la excursión de la tarde, y por la mañana ir por nuestra cuenta caminando hasta el último sitio del día anterior. Nos cruzamos con varios grupos de jóvenes malayos con sus respectivos monitores, todos ellos con unos aparatosos chalecos salvavidas que no se quitaban ni en tierra.

Estuvimos haciendo snorkel tranquilamente a nuestro ritmo y cuando nos casamos volvimos para comer. A nuestra vuelta nos encontramos con un lagarto monitor junto a la puerta de nuestro alojamiento. Es la especie de lagarto más grande del mundo, y a pesar de su tamaño, resultó ser igual de asustadizo que sus primos más pequeños. Aunque pueden llegar a medir dos y tres metros, el que vimos nosotros sería de un metro de largo aproximadamente.

En la excursión de la tarde fuimos a algún sitio diferente del día anterior. En esa ocasión tuvimos un poco más de suerte y vimos varias mantas raya, más tortugas, muchos peces y un par de pequeños y tímidos tiburones que huyeron de nosotros a la velocidad del rayo.
Esa noche repetimos barbacoa de pescados, y aprovechamos para probar dos diferentes de los de la noche anterior.
Al día siguiente madrugamos y cogimos la primera barca que iba a la península. Allí recogimos nuestro coche del aparcamiento y condujimos hasta Kuala Terengganu. Esta ciudad fue la segunda pequeña decepción del viaje. Realmente más allá del mercado y la calle principal de Chinatown no tiene mucho interés turístico. La calle del barrio chino está repleta de las casas tienda que vimos en Georgetown y cuenta con un bonito templo.
Esa noche repetimos barbacoa de pescados, y aprovechamos para probar dos diferentes de los de la noche anterior.
Al día siguiente madrugamos y cogimos la primera barca que iba a la península. Allí recogimos nuestro coche del aparcamiento y condujimos hasta Kuala Terengganu. Esta ciudad fue la segunda pequeña decepción del viaje. Realmente más allá del mercado y la calle principal de Chinatown no tiene mucho interés turístico. La calle del barrio chino está repleta de las casas tienda que vimos en Georgetown y cuenta con un bonito templo.

El mercado fue el que más nos gustó de todos los que vimos en Malasia. Muy grande, lleno de gente, y con un montón de puestos de comida, de artesanía y de ropa. Estuvimos un buen rato deambulando entre la multitud de puestos y respondiendo a las curiosas preguntas más o menos en inglés que nos iban haciendo los lugareños cada poco. Vimos la mezquita blanca por fuera y continuamos nuestro camino hacia el sur.