Día 1
Después de una primera noche en Kuala Lumpur en un hotel cerca del aeropuerto, madrugamos para coger nuestro vuelo para Sandakán, que salía de la T1 a las 7 de la mañana, con la aerolínea Batik Air.
Llegamos a eso de las 10:30h al pequeño aeropuerto de Sandakan, y allí estuvimos haciendo tiempo, comprando algunas cosas en las tiendas del aeropuerto, hasta que nos fue a buscar el conductor que nos tenía que llevar al Sukau Riverside Homestay, donde íbamos a pasar las 3 noches siguientes.
Le dijimos al conductor que nos parase por el camino para comer en algún restaurante y nos llevó a un restaurante chino donde comimos fenomenal, y nos explicaron la carta con mucha amabilidad, ya que andábamos un poco perdidos. Nos dejamos aconsejar y fue un acierto.
Después de unas dos horas de trayecto llegamos al Sukau Riverside Homestay, a orillas del río Kinabatangan. Se trata de un alojamiento familiar, sencillo, con solo 3 habitaciones. El baño es compartido, pero siendo solo 3 habitaciones no resultó ningún problema. Las habitaciones tienen aire acondicionado. Es gestionado de forma magistral por Mai, que además cocina con mucho mimo para los huéspedes. Romi, su marido, es el encargado de hacer los paseos en barca por el río, y tiene una vista de lince, es capaz de ver los animales a la distancia, y es referencia para otros guías de la zona.
Después de una cálida bienvenida, nos enseñaron nuestra habitación, nos presentaron a sus dos niños pequeños y descansamos un poco antes de nuestro primer paseo en barca. En ese momento se puso a llover y no sabíamos si podríamos salir, pero despejó en el momento justo y nos fuimos a nuestra primera aventura.
Ese día estábamos nosotros solos en el alojamiento, así que íbamos solo los dos en la barca. Veíamos otras barcas con 15 o 20 personas y nos sentíamos absolutamente afortunados, todo un lujo. Porque Romi se esforzaba para que viéramos todo lo posible y desde los mejores puntos de vista.
Romi sabía que había un grupo de elefantes pigmeos, endémicos de Borneo, río abajo y nos llevó directamente allí. Era una manada enorme, bañándose en el río. Fue un momento precioso. No es tan fácil ver elefantes pigmeos, pero fueron los primeros animales que vimos allí, y además una manada grande.
En un momento determinado se pusieron a nadar para cruzar el río. Fue maravilloso verlos así, en fila, echando agua por sus trompas.
Cuando hubieron cruzado todos, todas las barcas se fueron, pero Romi se quedó atrás, esperando. Y entonces nos acercó a la orilla, por donde empezaron a caminar todos los elefantes. Y nosotros éramos los únicos espectadores.
Después de un rato largo dejamos en paz a los elefantes y seguimos buscando animales por el río. Vimos monos narigudos, otra de las especies más representativas de Borneo, además de macacos y los primeros cálaos, que fueron cálaos cariblancos, muy abundantes allí.
Ya llegando al alojamiento nos sorprendió una maravillosa puesta de sol sobre el río.
Cuando llegamos Mai nos estaba esperando con la cena. Nos había preparado 3 platos, además de arroz y fruta cortada de postre. Estaba todo buenísimo.
Después de cenar hicimos un paseo nocturno en barca. Vimos varios tipos de pájaros, incluidos dos tipos de martín pescador. Cocodrilos pequeños, civetas y varias serpientes.
Llegamos agotados, había sido un día muy largo pero muy bonito.
Día 2
A las 6 de la mañana nos esperaba Romi para nuestro paseo matutino. El día acababa de amanecer soleado, y la luz era preciosa. Nos metimos por canales laterales del río principal y el paisaje era precioso.
De repente se paró y nos indicó que había un orangután. No conseguíamos verlo, y es que estaba muy escondido (y aun así Romi lo vio), fuimos cambiando de posición, hasta que lo vimos un poco. Llegaron otras barcas y Romi les indicó que allí había un orangután. Les dejamos el sitio más cercano y nos alejamos un poco. Cuando todos se fueron Romi buscó las vueltas hasta que pudimos ver bien al orangután. Me encantaba esa manera de ir sin prisas, buscando ver bien los animales.
Dejamos al orangután y seguimos con el paseo. Vimos muchos macacos jugando, muchos cálaos y varanos.
Cuando llegamos teníamos el desayuno servido en la mesa. Queríamos haber hecho excursiones a pie, que también ofrecían en Sukau Riverside Homestay. Pero le preguntamos a Mai y nos dijo que no era posible, porque había llovido mucho los últimos días y la selva estaba inundada.
Así que dimos un paseo por los alrededores del alojamiento, corto pero muy aprovechado, porque vimos muchas variedades de mariposas y libélulas, además de orquídeas. Además, en la terraza del alojamiento pudimos ver ardillas y cálaos, que iban a comer a unos árboles frutales que hay allí.
Después de comer llegaron los huéspedes que iban a compartir las siguientes dos noches con nosotros. Era mi querida Salodari y su familia, con la que tuve la suerte de coincidir en este viaje.
Mientras nos poníamos al día esperando el paseo en barca de la tarde empezó a llover a cántaros. Dejó de llover y salimos en busca de fauna. Pero al poco rato comenzó a llover de nuevo. Vimos elefantes, monos narigudos y algunos otros animales. Pero estábamos tan mojados que casi ni pudimos hacer fotos.
La noche no estaba para salir por la noche a buscar animales, así que nos quedamos después de cenar conversando tranquilamente hasta que nos fuimos a dormir.
Día 3
A las 6 puntuales estábamos en la barca de nuevo. La cámara tenía el objetivo un poco empañado debido al remojón del día anterior.
Esa mañana volvimos a ver un orangután, aunque estaba durmiendo y no dejó ver bien.
Además, varios grupos de macacos, con muchas crías, águilas culebreras, varanos, y cálaos rinocerontes, que no los habíamos visto hasta ese momento y son aves espectaculares.
Después de desayunar salimos a dar otro paseo por los alrededores. Es impresionante la variedad de animales que se pueden ver sin alejarte mucho.
Por la tarde, nuestro último paseo en barca. Vimos varios grupos de monos narigudos, con crías. Son animales muy curiosos. Cálaos rinocerontes y varanos. Y nuestro último atardecer en el río Kinabatangan.
Durante el trayecto que nos llevó desde Sandakan a Sukau pudimos ver las grandes extensiones de plantaciones de palma, hasta donde te daba la vista durante kilómetros y kilómetros. La selva de Borneo, hábitat de orangutanes, monos narigudos, elefantes pigmeos y otros muchos animales está desapareciendo a un ritmo vertiginoso. Pero es que incluso el río Kinabatangan, que es reserva de biodiversidad, tiene palmas muy cerca e incluso llegando hasta el propio río. El primero de los orangutanes que vimos estaba sobre una palmera. Da mucha pena pensar que estos animales se están quedando sin lugar donde vivir y prosperar libremente.
Al día siguiente ya solo nos quedaba trasladarnos a Sepilok. Nos despedimos con pena del río Kinabatangan, del Sukau Riverside Homestay, de Mai y Romi, y de Salodari y su familia, aunque a ellos los volveríamos a ver en otra etapa de este viaje.