Este día lo dedicamos a descansar un poco y a visitar más en profundidad el pueblo de Saint-Martin Vésubie. Además era mi cumpleaños!!! Lo celebramos en el camping con unas biere du demon, unas de las cervezas rubias con más graduación, y unos quesos que compramos por la zona, sinceramente, un gran cumpleaños, en un lugar magnífico y con una compañía inmejorable.
Aquí podéis ver la "chocita" de la señora del camping y en la esquina inferior derecha la carretilla con botellas vacías.
El lavadero del pueblo.
La calle principal.
Pequeño accidente con la cantimplora jajaja
El resto del viaje, pues poco que decir la verdad, ya estábamos cansados de montar y desmontar la casita y la espalda empezaba a resentirse de un colchón que, aunque nuevo, siempre amanecía vacío. Del trayecto italiano, decir que el cambio del tráfico de Francia a Italia fue impactante jejeje, que las carreteras nacionales dejaron de ser opción, pues era imposible avanzar 300 km en un día, hicimos noche en un camping cerca de Pisa,
Esta autocaravana nos gustó mucho, era un camión de bomberos real, con sus escaleras y todo jejeje
y al día siguiente ya solo queríamos llegar, para colmo sin querer nos metimos en Roma y para remate jugaba la Lazio y estaba todo lleno de tiffosi, unos romanos muy amables se prestaron a que los siguiéramos en el coche, y conseguimos llegar al Grande Raccordo Anulare, por el que seguimos dirección Napoli y por fin vimos la primera indicación a Campobasso (hay que decir que en Roma la gente no sabía dónde está Campobasso, de 50000 habitantes, pero capital de provincia y de Molise).
Bueno y como de costumbre, llegamos a Campobasso oscureciendo, y sin camping buscado, paramos en un pueblo a preguntar y nos dicen que el camping más cercano está a casi 100km

, en Termoli, en fin, manos a la obra, pasamos por Campobasso y buscamos indicaciones a Termoli, llegamos ya de noche, y para nuestra sorpresa, desagradable sorpresa, todos están cerrados

, en Italia la gran mayoría de los campings cierran a partir del 15 de septiembre ¿y ahora qué? empezábamos a ponernos nerviosos, finalmente en un bar nos dieron indicaciones a un camping abierto, abierto porque a la vez era una pizzeria. Finalmente ese fue nuestro hogar durante tres días, en Campomarino Lido, ya que nos costó bastante encontrar un alquiler que admitieran perros. Fin del viaje.