Nuevamente nos despiertan las aves, pero esta vez el graznido desagradable de los cuervos jejeje, desagradable porque nos despiertan no por otra cosa, ya estamos muy al este en comparación con Sevilla o Cádiz, así que amanece bastante más temprano de lo que estamos acostumbrados. Damos un paseo por el pueblo, pero vamos directos a la oficina de turismo para saber qué podemos ver por los alrededores, en la oficina de turismo, no sabían hablar ni español ni inglés, así como pudimos nos entendimos y nos recomendó visitar el Santuario de La Madone, que estaba relativamente cerca y desde donde se podía comenzar algunos senderos por la montaña, no nos lo pensamos mucho, así que coche y en camino, desde Saint-Martin Vésubie sale la carretera M94, de montaña pero en muy buenas condiciones (como todo lo que nos pudimos encontrar en Francia), esta carretera nos regala buenas fotografías.






Al llegar al camping le pedimos a la señora hielo (entendió lo que le pedíamos después de unos 15 minutos de conversación jejeje), y nos dio a entender algo que ahora sí que sabemos, que fuera de la PI no pierdas el tiempo buscando bolsas de hielo jejeje. No nos lo creímos, ilusos, así que preguntamos por el pueblo y nos mandaron a un camping que estaba a unos kilómetros a las afueras, y tras otros 15 minutos para que me entendiera, que zanjé escribiendo la palabra hielo en francés (glace) sobre la arena del suelo, y sí efectivamente, tenía hielo, nos tenían que haber echado una foto cuando nos vino con el hielo, el hielo era una botella de agua mineral congelada por el módico precio de 1,5€ jajaja no nos lo podíamos creer, de hecho, así entendimos las dos carretillas que tenía la señora del camping llenas de botellas vacías de agua mineral, qué cosas jeje