Salimos trempano, bueno tempranísimo, a eso de las 06.00 H nos estaba ya esperando el taxi para llevarnos al aeropuerto. La verdad es que decidimos salir tan temprano puesto que nuesto vuelo era a las diez y teníamos miedo de atasco en la autopista o colas en eun aeropuerto gigante como Pekín. Pues ni una cosa ni otra, en media hora estábamos en el aeropuerto, y, extrañamente, poca gente (para lo que es China) y en nada habíamos hecho check-in y estábamos en la puerta de embarque. A esperar dos horas y media a que salieramos
El vuelo tranquilo, en hora y con una comida bastante digna en la compañía Grand China. Tras casi tres horas y media aterrizamos en Guilin, capital de la provincia de Guanxi, donde nos esperaba el transfer al hostal. La mujer nos recibió con una sonrisa, un poco de amabilidad sureña china, y de camino empezábamos a ver las famosas formaciones cársticas alrededor de la ciudad.
El hostal, el Lakeside Inn de Guilin, es un super hostal, muy limpio, en el centro, armoniosamente decorado, cama y duchas grandes y con wifi gratis. Eso sí, por fuera no parece un hostal sino un bar, puesto que se entra de hecho por el bar del hostal y al fondo, se encuentran las escaleras para subir a las habitaciones. El personal muy muy amable, mucho más que en Beijing y siempre con gran sonrisa.
lago pagodas guilin por Germán Lemes, en FlickrEstá el hostal a 25 metros del famoso lago de las pagodas, el icono de esta ciudad. Ciudad, que dicho sea de paso, huele muy mal, y mientras, paseábamos por el lago, una rata saltó de la salida de una alcantarilla y pasó bajo mis piernas. Yo sólo oí el grito de maría josé y salté instintivamente, no viendo al susodicho animal. Jeje. Anécdotas viajeras, en fin.
Paseo por la ciudad, vimos de lejos, la trompa del elefante, no llegamos a entrar dentro y recorrimos un poco más el centro. No llegamos a ver los barcos que salen directamente hasta Yangshuo. Volvimos al hostal y mientras MJ se echaba una siestecita, yo me dediquéa intentar sacar fotos nocturnas de las pagodas. Me pedí después un capuccino en el hall mientras mandaba fotos por whastapp a España, y las chicas de la recepción, invitaban a los huéspedes con pastitas y galletas. Luego contrataríamos una excursión para el río Li.