Salimos a las 01:30 del día 19 de Mayo cogiendo la N-IV. Después de varias paradas para estirar las piernas y comer algo, llegamos al Parking de Largas Estancias a las 9:00. Dejamos el coche y cogimos un mini-bus que nos llevo a la Terminal 2, desde donde teníamos que coger otro bus, que nos llevaría hasta la Terminal 4. No se tarda mucho tiempo en montarse en los bus, ya que llegan con mucha frecuencia, y rápidamente te encuentras en la terminal deseada.



A las 9:45 ya estábamos en la Terminal 4. Un cuarto de hora después aparecieron nuestros amigos que venían en avión. Nos quedo esperar hasta que abrieran las ventanillas de facturación de Iberworld, que era a las 12:00.

Después cogimos el metro que comunica la T4 con la T4S. Cuando llegamos a la terminal de salidas, comimos en un burguer con precios parecidos al Burguer King o el McDonald.

A las 13:30 fue el embarque, y despegamos a las 14:00.
El vuelo fue muy tranquilo, sin turbulencias. Pasamos la mitad del viaje durmiendo. Entre sueño y sueño nos pusieron una comida a la hora y media de despegar y dos horas antes de aterrizar una merienda.
El vuelo fue larguísimo, ya que duro cerca de 12 horas. En vez de coger entre Cuba y Miami, el avión rodeo Republica Dominicana y paso por la isla de Jamaica, teniendo un retraso de 2 horas. Fue horrible, pesadísimo.


Cuando llegamos, “por fin”, eran la 01:00 de la madrugada en España, las 18:00 en Cancún. Entregamos el visado que te dan en el avión para que lo rellenes. Recogimos las maletas y luego para el famoso semáforo, el cual lo tocamos todos y siempre verde.
Cuando te diriges para fuera te encuentras a un montón de hombres que quieren llevarte las maletas, y aunque les dices que no, te siguen insistiendo y agarrándolas.
Nos dirigimos a la ventanilla de Solplan para que nos indiquen cual es nuestro autobús. Nos indicaron que era el 33 y que nos estaban esperando, ya que habíamos llegado con mucho retraso. “RODEO” Ya se estaba poniendo el sol.

Nos dirigimos al hotel. Este se encuentra en el interior de una zona residencial que tiene vigilancia privada, justo a las afueras de Playa del Carmen. Se tarda del aeropuerto al hotel unos 50 minutos.

Cuando llegamos nos dieron una copa con un zumo de frutas. Muy rico. Nos dieron un sobre con las llaves, plano del hotel, ticket para las toallas y las pulseras.

Nos fuimos directos a la habitación a dejar las maletas, ya que como habíamos llegado tan tarde nos dejarían cenar aunque ya no fuera la hora. (Eran las 22:15)
Cenamos en el restaurante buffet “Jalisco”. Muy amplio y con mucha variedad de comidas. Su horario para cenas es de 18:30 a 22:00. Se encuentra junto al Hall y la Recepción.

Después nos fuimos al bar “El Kiosko” que estaba abierto desde las 10:30 hasta las 24:00, a tomar unas copas y chupitos. Se encuentra a la derecha de hall. Justo enfrente había una actuación en el Bar Salón “Maguey”.
Sobre las 23:30 dimos un pequeño vistazo al hotel mientras nos íbamos a dormir, ya que estábamos agotados.

