El viernes queríamos ir a Capelas, Calhetas, Ribeira Grande y Lagoa do Fogo.
Cogimos carretera dirección São Vicente Ferreira, llegamos hasta Capelas y San Antonio, parando en todos los miradores, cada vista mejor que la anterior, de verdad que es todo precioso.


Después llegamos hasta Calhetas, con una playa bastante grandecita pero vacía. Bueno, de bañistas. Son playas en la que enseguida cubre y con mucho oleaje, y habiendo piscinas naturales como hay...


Llegamos hasta Ribeira Grande, también tiene playa. Mucho surfista. Allí hay oficina de turismo y nos recomendaron un par de sitios para comer. Nos decidimos por un restaurante con terraza y vista al mar llamado "Ala Bote". (Sí viene en la guía. Rua East Providence 68). Es donde más caro comimos en toda la semana, pero estaba delicioso. Una caldereta de pescado, ¡¡enorme!! y las niñas plato de carne. Postres, helados, pan, café, cerveza. 43 euros los 4.
Desde allí nos fuimos a Caldeira Velha. Madre mía, ¡qué preciosidad!
Lástima que ni sé hacer fotos ni tengo buena cámara, además la mayoría están hechas con el móvil, que es peor... Es todo tan bonito que me da mucha pena no saber hacer buenas fotos.
Es que salíamos de un sitio bonito para llegar a otro todavía más bonito...
Agua en ebullición saliendo de la tierra:


Allí como pasaba en todas partes, poquita gente. ¡¡Qué bien!!


Es una cascada de agua templada, que han adaptado como piscina, no cubre, se puede andar. Una gozada para las niñas sobre todo.
Gratis, sin baños.
De allí al Lago do Fogo. Desde varias perspectivas pues hay miradores por todo el camino. Como tiene más altitud, es frecuente que se eche niebla.




Vista de Ribeira Grande desde Lagoa do Fogo. Era una gozada mirar a un lado y ver el lago, y más atrás el sur de la isla con el océano, y mirar al otro y ver el océano por la parte norte de la isla.
Regresamos por Remedios y Lagoa, y a cenar al hotel. Parece que no, pero estamos cansados.