El jueves teníamos ya el coche. Nos lo dejan en el garaje del hotel, gratuito, y allí tendremos que devolverlo. Una gozada poder tener el coche en el hotel y no tener que buscar dónde aparcar.
Habíamos pedido un cochecillo pequeño, ¿para qué más? Y nos dieron un Clío muy mono, con aire acondicionado, lo justo.

Con el mapa en la mano, hacia el oeste. Primer destino, Sete Cidades, con el Lago Azul y el Lago Verde. Pero por la carretera fuimos parando en diversos miradores. Está todo preparado: cartel que anuncia mirador, y a los pocos metros un pequeño mirador con un sitio para aparcar 10-20 coches máximo, y unas vistas increíbles. Mirases para donde mirases no había desperdicio. Hasta las carreteras tienen encanto. Primero porque no hay tráfico, (no hay turistas!!). Y segundo porque está todo lleno de flores. Hay muchísimas hortensias plantadas en los lados de las carreteras. Sólo el camino ya es bonito...
Así que de mirador en mirador llegamos al Lago do Canario. Antes se pasa por otra serie de lagos, como el de Empadadas o el Carvao, pero no paramos. Hay que tener en cuenta que vamos con niñas y no es nuestro objetivo ver todo ni andar mucho. Para los que améis el trekking hay excursiones preciosas para hacer.
















Por el Lago do Canario había un camino precioso que llevaba a un manantial, aunque no hicimos el camino entero, el entorno era fabuloso, lleno de vegetación. Parecía que en cualquier momento saldría un dinosaurio de entre la maleza... Las niñas estaban maravilladas.

Y en medio de la vegetación una zona de mesas por aquí o por allá. Los lugareños tiene mucho sitio para hacer pic-nic... Y curioso, en medio del campo, una caseta con baños y agua. Bastante bien cuidado para estar en medio del campo, y hasta con papel higiénico. (En España no sé si estaría tan bien...). Fijaos, el váter de las chicas, tenía esta curiosidad...

Desde allí fuimos al mirador de Vista do Rei, desde donde se divisan el Lago Verde y el Lago Azul, aunque la luz del día no os permitió ver los dos colores. En otras ocasiones por lo visto sí se distingue el distinto color de ambos lagos. En postales y demás sí se ve muy bien. Pero nosotros vimos ambos lagos del mismo color. (Se supone que el verde es el de abajo de la foto, y el azul el de arriba, separados por un puente que lleva a la ciudad de Sete Cidades)



De Sete Cidades seguimos ruta. Ponta do Escalvado hacia Mosteiros. Pasamos de ver las vistas del agua de los lagos, a ver las vista del agua del océano.
Vistas desde Ponta do Escalvado:


Y al otro lado, el verde los campos. Por momentos recordaba a Asturias y Cantabria.

Una vez en Mosteiros buscamos sitio para comer. Como el día anterior nos sorprendimos de que no es nada turístico y no hay "guiris", sólo nosotros, jejeje. Encontramos una cantina y lo mismo, por 28 euros comimos los 4, con postre, helado y café... (Snack Bar Restaurante Chico, Rua da Ponte nº7, Mosteiros. No está en la guía). Allí sólo encontramos otra familia española, que al entablar conversación con ellos resultaron ser de Salamanca -nosotros somos de Burgos-, habíamos venido en el mismo avión, y estábamos en el mismo hotel... (Todos los turistas de las isla habíamos venido en el mismo avión, jejeje, al menos los españoles. Y como la isla es grande, la sensación es que no hay guiris.)

En Mosteiros hay piscinas naturales de ensueño. (Gratuitas)


También en Mosteiros hay playa. De las pocas playas que hay en la isla, pues es más de acantilados. Arena negra. No nos bañamos. Había socorrista, pero en toda la playa no habría 10 personas.

Desde Mosteiros deshicimos el camino y fuimos a Ponta da Ferraria. Allí hay además de zona balneario, de pago, hay una piscina natural, en el mar, pero esta vez de agua caliente. Es impresionante pensar que estás en el mar, entrando olas por un lado, y que por debajo sale calor del volcán... A mí me daba mucho respeto. Este quizá fue el lugar de toda la isla donde más gente encontramos así en plan turistas como nosotros, pero aún así pudimos bañarnos y estar a gusto. En la zona balneario hay un pequeño bar y terraza, y allí merendamos (una caña se dice una tulipa, eso lo aprendimos enseguida



Y por este día, se acaba el paseo. Vamos al hotel, y cenamos. A la cama pronto porque estamos agotados.