Para este día queríamos visitar algunas de las cosas pendientes pero ya andábamos flojitos de fuerzas, lo único que planeamos fue visitar Valleta por la mañana y un punto en especial que a mi me hacia ilusión, y Rabat y sus catacumbas y murales. A partir de este punto ya veríamos como andábamos de ganas y de tiempo.
Ducha y desayuno reglamentarios, y a Valletta en el autobús como siempre, si nosotros ya estábamos cascados para estas alturas, los tickets del autobús, después de siete días de manoseo con las manos sudadas y con crema tampoco estaban mucho mejor. Cabe mencionar, que si en algún momento se nos pasó por la cabeza intentar colarnos el ultimo día, el octavo, con este mismo ticket, para ir al aeropuerto, durante el día se nos quitaron todas las dudas cuando un par de conductores nos informaron de que ese era el ultimo día del ticket, por lo tanto, tenedlo en cuenta, se fijan en la fecha.
Al llegar a Valletta, si que se apreciaba mas gente que el día que estuvimos por la parte, las tiendas abiertas, gente disfrazada repartiendo propaganda del 5D y otras atracciones, un hombre-orquesta...al llegar a la plaza de la Residencia presidencial, pudimos presenciar una especia de cambio de guardia bastante curiosa, con banda de música incluida, no supimos enterarnos a que se debía. Después de callejear y comprar un par de souvenirs, nos dirigimos hacia un punto que habíamos leído en un diario y que a mi especialmente, como ya he mencionado antes, me hacia mucha ilusión, un playmobil tamaño natural en el puerto de los cruceros!
De camino hacia allí, pasamos por debajo de Victoria's Gate, y ya en el puerto flipamos con los dos pedazo de cruceros que había atracados, inmensos! Al llegar al paseito donde desembarcan los cruceros y donde se encuentran todos los puestos de excursiones y restaurantes, no vimos ningún playmobil, preguntamos a la gente y nadie sabia nada o nos mandaban a la fabrica. Tras comprobar en el diario que llevábamos impreso, que estábamos en el sitio correcto, nos fuimos decepcionados con la música a otra parte.
Esa otra parte, era Rabat y sus catacumbas. Subimos a la fuente del Tritón por las empinadas calles, no en el ascensor de Upper Barraka, pasando junto a un especie de obelisco con su ofrenda floral y sus velas. Ya en Rabat, lo primero era comer, tras leer un par de cartas que no nos convencieron, encontramos un italiano en la calle Il Kbira con buena pinta. Al bajar las escaleras, sorpresa, eramos los únicos, el propietario estaba viendo la tele con cara de aburrido, nos dijo que podíamos comer y así lo hicimos, nos sirvió en la barra (para no ensuciar una mesa) un rissotto pescatore y unos macarrones boloñesa de quitarse el sombrero. Estuvimos un buen rato hablando con él, era majo, y nos contó lo poco que nos gastábamos los turistas en comer, en fin.
De aquí salimos y siguiendo las indicaciones, aunque estábamos cerquita, llegamos a San Pawl, enfrente de la plaza y ahí vimos un letrero que indicaba “grutas de San Paul” entre otras cosas, con la intención de admirar los famosos murales. Entramos allí, y la entrada daba derecho para visitar el museo Wignacourt, nulamente interesante en nuestra opinión, las catacumbas, St. Paul's Grotto y los refugios de la Segunda Guerra Mundial. Empezamos por la gruta de San Pablo, con una estatua en una cueva, curioso, y la iglesia, De aquí fuimos, sin salir a tierra a ver las catacumbas y los refugios, laberínticas construcciones subterráneas. Nos llamo la atención la poca gente que había (nadie), y también que no estuviera indicado donde estaban los frescos. Luego, cuando salimos a la superficie pudimos comprobar que los frescos no se encontraban allí, si no que en las cercanas catacumbas de Santa Agata. Ya era demasiado tarde para entrar en éstas por lo que, junto con el playmobil del puerto, nos llevamos el segundo chasco del día.
Dimos un paseo por las calles de Rabat, que no tiene ni de lejos el encanto de Mdina, algunas compras, y volvimos a Sliema, este ultimo día de cosas pendientes había sido un poco decepcionante en algunas aspectos, y con esa sensación nos retiramos al hotel a preparar la maleta.
Ducha y desayuno reglamentarios, y a Valletta en el autobús como siempre, si nosotros ya estábamos cascados para estas alturas, los tickets del autobús, después de siete días de manoseo con las manos sudadas y con crema tampoco estaban mucho mejor. Cabe mencionar, que si en algún momento se nos pasó por la cabeza intentar colarnos el ultimo día, el octavo, con este mismo ticket, para ir al aeropuerto, durante el día se nos quitaron todas las dudas cuando un par de conductores nos informaron de que ese era el ultimo día del ticket, por lo tanto, tenedlo en cuenta, se fijan en la fecha.

Al llegar a Valletta, si que se apreciaba mas gente que el día que estuvimos por la parte, las tiendas abiertas, gente disfrazada repartiendo propaganda del 5D y otras atracciones, un hombre-orquesta...al llegar a la plaza de la Residencia presidencial, pudimos presenciar una especia de cambio de guardia bastante curiosa, con banda de música incluida, no supimos enterarnos a que se debía. Después de callejear y comprar un par de souvenirs, nos dirigimos hacia un punto que habíamos leído en un diario y que a mi especialmente, como ya he mencionado antes, me hacia mucha ilusión, un playmobil tamaño natural en el puerto de los cruceros!

De camino hacia allí, pasamos por debajo de Victoria's Gate, y ya en el puerto flipamos con los dos pedazo de cruceros que había atracados, inmensos! Al llegar al paseito donde desembarcan los cruceros y donde se encuentran todos los puestos de excursiones y restaurantes, no vimos ningún playmobil, preguntamos a la gente y nadie sabia nada o nos mandaban a la fabrica. Tras comprobar en el diario que llevábamos impreso, que estábamos en el sitio correcto, nos fuimos decepcionados con la música a otra parte.

Esa otra parte, era Rabat y sus catacumbas. Subimos a la fuente del Tritón por las empinadas calles, no en el ascensor de Upper Barraka, pasando junto a un especie de obelisco con su ofrenda floral y sus velas. Ya en Rabat, lo primero era comer, tras leer un par de cartas que no nos convencieron, encontramos un italiano en la calle Il Kbira con buena pinta. Al bajar las escaleras, sorpresa, eramos los únicos, el propietario estaba viendo la tele con cara de aburrido, nos dijo que podíamos comer y así lo hicimos, nos sirvió en la barra (para no ensuciar una mesa) un rissotto pescatore y unos macarrones boloñesa de quitarse el sombrero. Estuvimos un buen rato hablando con él, era majo, y nos contó lo poco que nos gastábamos los turistas en comer, en fin.
De aquí salimos y siguiendo las indicaciones, aunque estábamos cerquita, llegamos a San Pawl, enfrente de la plaza y ahí vimos un letrero que indicaba “grutas de San Paul” entre otras cosas, con la intención de admirar los famosos murales. Entramos allí, y la entrada daba derecho para visitar el museo Wignacourt, nulamente interesante en nuestra opinión, las catacumbas, St. Paul's Grotto y los refugios de la Segunda Guerra Mundial. Empezamos por la gruta de San Pablo, con una estatua en una cueva, curioso, y la iglesia, De aquí fuimos, sin salir a tierra a ver las catacumbas y los refugios, laberínticas construcciones subterráneas. Nos llamo la atención la poca gente que había (nadie), y también que no estuviera indicado donde estaban los frescos. Luego, cuando salimos a la superficie pudimos comprobar que los frescos no se encontraban allí, si no que en las cercanas catacumbas de Santa Agata. Ya era demasiado tarde para entrar en éstas por lo que, junto con el playmobil del puerto, nos llevamos el segundo chasco del día.

Dimos un paseo por las calles de Rabat, que no tiene ni de lejos el encanto de Mdina, algunas compras, y volvimos a Sliema, este ultimo día de cosas pendientes había sido un poco decepcionante en algunas aspectos, y con esa sensación nos retiramos al hotel a preparar la maleta.
