Días 18 y 19: Kasane – Martin’s Drift border post – JNB
Nos despedimos de Kasane con un sabor agridulce, recordando lo bien que lo habíamos pasado y con la melancolía de saber que dejábamos un lugar que nos había enganchado. Como por delante quedaba un largo trecho hasta el aeropuerto de Johanesburgo, donde teníamos que devolver el coche al día siguiente por la mañana, decidimos dividir la paliza en 2 tramos, y hoy llegaríamos hasta la frontera, donde haríamos noche de nuevo en Kwa-Nokeng Lodge. Y mañana por la mañana quedaba el tramo desde la frontera hasta el aeropuerto.
La ruta para hoy era bastante pedorra, pasando por Nata, Francistown, Palapye y llegando al paso fronterizo de Martin’s Drift. En mi mente aún albergaba la esperanza de acercarnos al Nata Bird Sanctuary a nuestro paso por Nata. Pero entre un intento de mordida nada más salir de Kasane, que una parte del tramo hasta llegar a Nata desde Kasane estaba de obras, la parada obligada a desayunar (Wimpy) y que había que desviarse un poco para llegar, finalmente no nos acercamos. También el cansancio acumulado creo que ayudó a la no visita. Además, necesitábamos llegar con algo de tiempo a Francistown para buscar un taller y poder comprar la rueda que pinchamos y evitar que nos la cobraran los de la agencia, con el gasto que eso conlleva.
El caso es que nos plantamos en Francistown a eso de las 2pm y dimos un poco de vuelta preguntando por algún taller que tuviera nuestro tipo de rueda (Continental) ya que es una ciudad más grande que Nata y Kasane, donde no la encontramos. Afortunadamente topamos con un tipo que nos echó un cable, llamando a varios sitios para localizar el taller que tuviera la rueda que buscábamos. La verdad que el hombre tenía su gracia, bajito, regordete, palillo en boca, modo de hablar…como un tipo sacado de la peli de mafia “Uno de los nuestros”. Un crack.
De aquí nos fuimos directamente hacia el paso de Martin’s Drift, donde se encontraba el lodge. Montamos las tiendas del coche y fuimos a cenar a la terraza que tiene el lodge sobre el río Limpopo. Acabamos la noche recordando las anécdotas del viaje, las veces que encallamos en la arena, los pinchazos, los paisajes, los baobab, el vuelo escénico, el paseo en mokoro, los rugidos de la noche, los atardeceres, los leones del Chobe, las cataratas Victoria…y con lo rápido que se había pasado el tiempo. Ya habían pasado 2 semanas desde que estuvimos aquí la otra vez.
El día siguiente fue muy aburrido, cruzamos la frontera y condujimos hasta Kempton Park a devolver el Hilux. Para colmo, los frenos empezaron a hacer un ruido rarísimo a unos 200 km de llegar, como su estuvieran gastados. En fin, nos quejamos bastante sobre la calidad del coche y del equipo que nos alquiló Britz, contándoles todo lo que nos había pasado. Su respuesta: “pero a vosotros no os ha pasado nada ¿no?”. Claro hombre, seguimos vivos, qué más vamos a querer…en fin, al menos no nos hicieron pagar la soga que se rompió, que ya hubiera sido el colmo.
Y con esto finaliza (con mucho retraso
Gracias a todos.