Día 17: Kasane – Vic Falls – Kasane
Creo que todos dormimos como un tronco en las camas. La combi pasaría por nosotros a eso de las 8:30 para llevarnos a las Vic Falls, un poco tarde en mi opinión. Pero bueno, así tuvimos tiempo de acercarnos a comprar algo de desayuno al Spar, que estaba muy cerca y hay bastante variedad.
A eso de las 9 am estábamos en el paso fronterizo entre Botswana y Zimbabwe. La salida de Botswana, rápida. No así la entrada en Zim. Y eso que contábamos con la colaboración de nuestro chófer. Pero nada. Tras pagar los 30 USD de rigor (no estaba incluido en la excursión) y con el sello puesto en el pasaporte, el tipo encargado de la barrera quería algo más y quería que el conductor le presentara unos documentos originales de no sé qué. Según nuestro chófer, era la primera vez en años que le pedían algo así. El tipo de la barrera parecía nuevo, recién destinado y van con la lección aprendida. Vamos, que quería pillar cacho. Como nuestro alojamiento no quedaba muy lejos, tras una llamadita otro chófer se plantó en la frontera con el documento original, y con ese, ya pasamos a Zimbabwe. No fue mucho el retraso, pero 30 minutos que volaron. De la frontera al parque nacional de las Cataratas Victoria tardamos unos 45 min.

Cuando llegamos a la entrada de las cataratas, el conductor nos aconsejó hacer alguna visita más por la zona. Unos aceptamos y quedamos 2 horas después para que nos llevara a otros puntos de interés. Otros, simplemente acordaron que les recogieran para la vuelta a Kasane.
La entrada a las Vic Falls son fueron unos 30 USD (20 si resides en el sur de África) y tampoco estaba incluido en el precio de la excursión. Lo que contratas es un servicio de transfer y la seguridad de evitar mordidas en la frontera y en Zim, que las hay y se ven.
Las cataratas a mí me parecieron espectaculares. Me las imaginaba más pequeñas y la verdad es que me sorprendieron gratamente. El lugar es una maravilla. A pesar de ser agosto, había bastante agua pero no tanto spray. Genial para disfrutarlas mucho mejor sin la incomodidad de calarte hasta los huesos.




Recorrimos los caminos que hay a lo largo de la catarata, parando en cada mirador. En mi opinión, es mejor ver las cataratas desde Zimbabwe ya que ves la caída del agua mientras que desde Zambia la vista es más restringida. Eso sí, tiene otras actividades que merecen mucho la pena, como la piscina del diablo, que te bañas en el borde de la catarata, en la parte de arriba. Pero el acceso está limitado a partir de septiembre. Danger Point es otro de los lugares emblemáticos del lado Zim.

Pasamos un buen rato dentro del parque. Con 2 horas es tiempo suficiente para recorrer los caminos que dan a las cataratas. Da tiempo incuso a leer los paneles que hay en la entrada acerca de su formación y una comparativa con otras cataratas famosas del mundo.
Después del parque, visitamos el antiguo puente (Old Steam Bridge) que une Zambia y Zimbabwe, sobre el río Zambezi. No hace falta sacarse una visa si se va sólo a caminar por el puente. Sólo se necesita un permiso, que te lo dan en el lado de Zim y es gratis. Las vistas desde el puente son impresionantes y si visitas esta zona, tienes que ir al puente. También tienes la posibilidad de hacer puenting.


Después de la visita al puente, nos acercamos al Vic Falls Hotel pasando antes por el que llaman Big Tree, un baobab grande, pero no tan grande como los que habíamos visto en Botswana, así que es un lugar prescindible. Decir que aquí en cuanto te bajas de la combi, te rodean vendedores ambulantes con los típicos billetes de trillones de dólares zimbabwenses. Nos hicimos con unos, cómo no.

El hotel es muy bonito, con el típico estilo victoriano. Decidimos comer allí mismo, en la terraza, disfrutando de una gran vista sobre el puente metálico del río Zambezi.

Por último, visitamos el mercado de artesanía. Si eres bueno o te gusta regatear, este es tu lugar. La artesanía era muy bonita y había para todos los gustos, pero sobre todo predomina la madera. Había leído en el diario de unforgiven que si llevas camisetas las puedes intercambiar por artesanía, así que llevé algunas camisetas que ya no iba a utilizar más para poder cambiarlas. La verdad es que los precios son tan buenos, que compré un par de piezas de madera y regalé mis camisetas. Ya os digo que como llevéis alguna deportiva de algún equipo de fútbol español o de la selección, triunfáis seguro.
Nuestro tiempo en Vic Falls llegaba a su fin, y tocaba volver a Kasane. Al menos esta vez no tuvimos problemas en la frontera y la vuelta se hizo más llevadera. Sólo nos tocó caminar unos metros antes de entrar en Botswana y pasar por uno de esas balsas de agua para evitar introducir enfermedades en el país.
No nos queríamos despedir de Kasane sin cenar en el restuarante The Old House, famoso por sus steaks. A mi sé me gustó, pero a otros no les parecieron mejores que los comimos en nuestras noches de barbacoa en Moremi o Chobe. Vuelta al lodge y a preparar todo porque esta aventura tocaba su fin.