Tras dos noches realmente fabulosas, el
14 de julio abandonamos Las Vegas. Es curioso, porque la sensación que nos quedó es de no querer irnos o, al menos, de ganas de volver. Es verdad que es una ciudad inventada en el medio del desierto, pero también es verdad que es
algo único en el mundo y que engancha.
El Parque de Atracciones Gigante de Las Vegas. Un sitio que hay que conocer. Un lugar al que
volveremos.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Tras hacer el check out en el Mandarin y
desayunar algo en el
Starbucks que hay justo debajo con vistas al Strip,
emprendimos viaje con dirección
Bryce Canyon. Aunque ese día, el
plato fuerte era la visita a
Zion.
A unos
270 kilómetros de Las Vegas, en el estado de
Utah, se encuentra el
Parque Nacional de Zion. Durante la preparación del viaje, dudamos bastante sobre si debíamos dedicarle unas horas a Zion o si debíamos ir directamente a Bryce y ganar un poco de tiempo en el itinerario. Finalmente, tras pedir consejo en el foro y recibir opiniones muy favorables al Parque, decidimos parar en Zion. Fue un
acierto total.
Tardamos unas
tres horas en cubrir la distancia desde Las Vegas, tras hacer una parada para echar gasolina, rellenar la nevera de hielos y comprar algo de embutido, pan y bebida para comer en Zion.
Al igual que para acceder a la mayoría de Parques de la red de National Parks, hay que atravesar unas casetas donde están los Rangers y donde tienes que mostrar tu Annual Pass. Si no lo tienes, la entrada a Zion vale
25 dólares por vehículo.
Al poco de atravesar la caseta, a la derecha, queda el
Centro de Visitantes. Allí puedes dejar tu coche en el parking y coger los
autobuses que recorren el Parque hasta los distintos puntos de interés.
Nosotros, recomendados por muchos miembros del foro, teníamos decidido hacer la
excursión de Riverside Walk. Se trata de una pequeña
marcha de unos 3,5 kilómetros por el río que corre al amparo del cañón.
Para poder hacerla, hay que
coger el autobús desde el Visitor Center hasta la última parada,
Temple Of Sinawava. El recorrido hasta allí dura aproximadamente
media hora y el bus se va deteniendo en los distintos puntos de interés del parque, desde donde salen otras marchas y excursiones. Las
vistas desde el autobús son una
maravilla, Zion es una preciosidad...
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Al llegar a Sinawava, llenamos nuestras botellas en los grifos de agua potable del parque (fresca y riquísima) y
comimos nuestros sandwiches antes de emprender la caminata.
La
ruta nos llevó, ida y vuelta, aproximadamente
2 horas. Se trata de un
camino bien trazado que no comporta gran dificultad. A medida que te vas adentrando en el cañón, el paisaje es más y más bonito. Dependiendo de la hora a la que vayáis, la incidencia del sol en las piedras es distinta y las tonalidades de rojo varían.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
La
sorpresa más chula de la ruta (y para lo que hay que ir preparado) es que alcanzado un punto,
el camino termina y la marcha sigue por el agua. Hay muchos puntos en los que hay que
andar por el río, así que llevad
calzado para poder andar por las rocas (yo usé chanclas de estas que se agarran al tobillo y fui bien, hay gente que va descalza pero corres el riesgo de cortarte con alguna piedra). En cuanto al
traje de baño, hay algunas pozas donde te puedes dar un
chapuzón. Nosotros estuvimos a punto de animarnos, pero corría un poco de brisa y nos dio cosilla.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
En el camino nos encontramos un montón de
ardillas, pero una especie distinta de las que habíamos visto hasta ahora en Yosemite. Hay muchas y las tías posan en rocas, árboles, etc, así que se pueden sacar fotos chulas...
*** Imagen borrada de Tinypic ***
A eso de las
18.30, muy satisfechos tras la excursión de Riverside Walk, estábamos de vuelta en el Visitor Center donde cogimos nuestro coche y emprendimos
viaje hacia Bryce Canyon. Decidimos ir
por dentro del parque en lugar de salir y buscar una ruta alternativa. Fue una
muy buena opción pues los
paisajes que ofrece Zion son una
maravilla para la vista. Nos llevó un poquito más de tiempo (
2 horas en cubrir unos 150 kms) pero mereció la pena.
A medida que nos fuimos acercando a Bryce, seguimos encontrando paisajes muy bonitos, como esta explanada en la que se ve al fondo
Red Canyon.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
El
atardecer nos llegó justo al pasar Red Canyon (fue una pasada verlo desde el coche, con los rayos del sol crepuscular reflejando en las rocas).
Ya de
noche y a punto de llegar a Bryce, tuvimos un
buen susto con el coche. Íbamos muy
cansados después de toda la jornada y de repente, a la distancia, me pareció vislumbrar
algo en la carretera. Frené por instinto y cuando nos acercamos más, nos encontramos cara a cara con un
enorme ejemplar de ciervo mula. Nos miró, tranquilamente, y trotó sereno hasta el bosque del margen derecho. Si no lo llegamos a ver, podíamos haber tenido un accidente gordo. Así que
muchísimo cuidado por estas carreteras cercanas a los parques porque la
vida salvaje ronda por todos lados. Nosotros íbamos despacio y por suerte pudimos verlo y evitar el atropello.
Pocos minutos después, llegamos al
Ruby's Inn de Bryce, situado a las puertas del Parque Nacional. Es un
complejo grandísimo con tienda, museo, restaurante y varios módulos de habitaciones, vamos, casi un pequeño pueblo.
Como ya era tarde y nos daba miedo que se acabara la hora de
cenar, mientras yo hacía el check in, Ana fue a coger mesa para dos, sin ni siquiera bajar las maletas del coche.
Afortunadamente, el restaurante daba cenas hasta las 22.00. Así que después de una jornada larga y cansada, pudimos degustar un
riquísimo T Bone y un brownie con helado impresionante...
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Y así
terminó nuestra novena jornada de viaje. Sin fuerzas para más, bajamos el equipaje, nos dimos una ducha y nos dejamos caer entre las sábanas de la cama extra grande del Ruby's Inn.
**Distancia recorrida: 267,5 millas