Salimos de Rocamadour temprano para dirigirnos al Valle del Loira que se encontraba a 4horas y 30 minutos. Nuestra primera parada fue el Castillo de Chambord.
Antes de entrar comimos en unas mesitas a la sombra que había nada más salir del parking (que nos costó 4 euros y el tiempo era ilimitado). Es de los pocos castillos de los que se puede disfrutar plenamente de su exterior sin pagar la entrada. Las vistas desde la parte posterior son impresionantes, ya que hay un canal y según la hora se puede ver el reflejo del castillo en el agua por lo que las fotos son de auténtica postal. Al ser el primer castillo que veíamos, fue dónde adquirimos el “Pass Châteaux” de 4 castillos (Chambord, Blois, Cheverny y Chenonceau). Se compra en la oficina de turismo del castillo y hay varias opciones para elegir según los intereses de cada uno. En nuestro caso nos costó 36,50 euros y te ahorras las filas para obtener los tickets.
Lo que más nos gustó del interior del castillo fue la escalera de doble hélice de Leonardo Da Vinci y las terrazas.


Desde allí nos fuimos a Blois, nuestro segundo punto de alojamiento. El hotel escogido fue el Anne de Bretagne, muy recomendable: bien situado, junto al castillo y a 10 minutos del centro, la recepcionista era muy amable, parking frente al hotel gratuito, habitación amplia y limpia con terraza…
Realizamos una visita nocturna de Blois por las calles principales y a orillas del rio, cenando en una terraza en la Plaza Louis XII.