Este día pasamos toda la mañana en Blois, y como cambiábamos de nuevo de alojamiento ¡otra vez a hacer las maletas!
Antes de acudir al castillo visitamos la iglesia de St Nicolás y callejeamos por el barrio antiguo. En el castillo pudimos ver la escalera del ala de Franciso I que es muy bonita y atravesando el patio llegamos hasta una terraza, desde dónde se disfruta de una bonita vista de la iglesia de St Nicolás y el Loira. Después de la visita bajamos al mercadillo que había en el centro del pueblo porque era sábado, dónde había puestos de todo tipo. Y por último, subimos a ver la catedral que también merece la pena si hay tiempo.


Dejamos Blois y antes de acudir a Tours decidimos hacer unas paradas intermedias en Montresor (a 1 h 20) y Loches. Nuestra idea original era en Montresor comer unos bocadillos, pero apenas pudimos bajar del coche ya que comenzó a llover y no había dónde resguardarse. Nos dio pena porque nos pareció que el pueblo era bastante bonito. Aún así intentamos encontrar unas vistas del castillo desde un rio que hay en la parte baja del pueblo (que habíamos visto en un folleto) pero nos resultó imposible por el barrizal que se había formado.

Así que nos fuimos a Loches con la esperanza de que el tiempo mejorase, situado a 20 minutos. Este pueblo fue de los que más nos gustó, incluso sería una buena opción para alojarse. Se considera que es uno de los pueblos más bellos de Francia y se encuentra a 50 minutos de Tours y a 1 hora y 20 minutos de Blois. Nosotras acudimos al centro del visitante y allí cogimos un plano con el itinerario recomendado. Recorrimos sus calles medievales hasta llegar al castillo que vimos desde fuera sin pagar. Luego bajamos hasta el rio Indre para disfrutar de las vistas que hay desde los puentes y desde el parque-mirador. Nos gustó tanto que pasamos toda la tarde y aprovechamos para comer un fantástico crepe con Nutella.

Luego nos fuimos a Tours dónde nos alojamos las 2 próximas noches. Escogimos el hotel Ibis Budget Tours Centre Gare que nos costó 102 euros las dos noches en habitación triple sin desayuno. Es un hotel muy económico pero que se encuentra algo alejado del centro, a unos 20 minutos andando. Nosotras a veces cogíamos el coche para ir al centro. Tiene la opción de garaje por 5 euros el día. En cuanto dejamos las maletas en el hotel nos dirigimos hacia el centro. Cenamos genial en una crepería bretona (La Dentelle) que estaba situada en la plaza du Gd Marché y de allí fuimos a tomar unas cañas a la plaza Plumereau, con sus emblemáticas casitas y el gran ambiente de la noche del sábado.
