Este día decidimos pasar el día en una playa más cercana, que fue la playa de Chátelaillon. Esta playa era más turística y enseguida se llenó de gente. No nos pareció especialmente bonita pero sirve para pasar un agradable día en la playa. Por la tarde regresamos a La Rochelle para apurar las últimas horas de turismo. Nos encantó el atardecer en La Rochelle viendo el puerto fortificado con sus 3 torres y callejeando por sus estrechas calles. Disfrutamos de una tabla de quesos franceses y vino blanco Alsace Pinoit Gris del 2011 (muuuuy rico) y después de unos helados en la famosa heladería Ernest Le Glacier para despedirnos a lo grande del viaje.

