Llega un día muy esperado, la visita al parque nacional del cráter del Ngorongoro.
El área de conservación del Ngorongoro comprende una amplia y yerma extensión de terreno, donde los masais fueron "invitados" a reubicarse cuando los desalojaron del Serengeti y otros parque nacionales. Como os digo, es una llanura seca, desértica, donde entre otras cosas se encuentran la gargante de Olduvai, donde se han hallado los fósiles humanoides más antiguos (también llamada cuna de la humanidad), y el cráter del Ngorongoro, una reserva natural con un ecosistema propio y aislado debido a las paredes del propio cráter.
Ponemos camino hacia el cráter a primera hora de la mañana, y llegamos a la zona de entrada. Es evidente que el cráter es uno de los principales reclamos turísticos de Tanzania, por lo que hay grandes colas para adquirir el permiso de entrada. Al cabo de un ratro, por fin empezamos la ascensión al cráter. La zona de ascensión es muy selvática y frondosa, y a estas horas de la mañana la cubre una espesa niebla que le da un aire de irrealidad. Poco a poco vamos ascendiendo hasta llegar a la cima, en el borde del cráter.
La niebla es aún espesa, lo que nos permite tener vistas del interior desde el primer mirador. Empezamos a circunvalar el cráter en busca de la carretera de descenso. Poco a poco la niebla comienza a disiparse. Llegado un punto el conductor detiene el jeep y nos invitan a bajar. Las vistas desde el borde al interior de la candera son espectaculares, una de las grandes maravillas naturales del mundo.
Después de disfrutar de esas vista, iniciamos el descenso en jeep hacia la caldera del cráter. Este recorrido es espectacular. No dudamos en abrir la capota del vehículo para observar las vistas conforme descedemos por la empinada pista que serpentea por las faldas del cráter. Conforme te acercas a la caldera, se empiezan a observar la enorme cantidad de animales que pueeblan la llanura dela caldera, miles y miles de pequelos puntos que van tomando forma a cada minuto. La cantidad de vida en el cráter, y su concentración, es tremenda.
Ya en el cráter nos vemos rodeados de cientos de herbívoros: ñus, gacelas, facóqueros, impalas, cebras, búfalos, etc. El espectáculo es digno de ser fotofrafiado mil veces: cientos de animales en la llanura de la caldera, y como fondo el lago salado del cráter, repleto de flamencos, y las enormes paredes del cráter. Durante largo tiempo avanzamos contemplando el espectáculo.
Más tarde nos perdemos por las pistas secundarias de la caldera, donde tenmos la oportunidad de observar algún rinoceronte (muy de lejos), algunos leones perezosos y adormilados, manadas de cebras y búfalos, chacales, avutardas, etc. A mediodía se suele parar en un lago donde hay hipopótamos y avaes bastante agresivas que intentan dar cuenta de los picnics descuidados. La tarde discurre de forma similar, disfrutando de la fauna, aunque sin tener suerte de encontrar grandes felinos (algún otro joven león echando la siesta, y una leona emboscada en el río para sorprender a unas cebras). Sobre las 16:30 iniciamos la retirada hacia la carretera de subida, ya que el parque tiene un horario más reducido que el resto.
Nos ditigimos al hotel donde haremos noche, el Ngorongoro Wildlife Hotel. Lo mejor del hotelson, sin duda alguna, laa terraza principal con tremendas vistas del cráter, ya que se ubica justo en el borde del cráter. La zona de hall y de comedor es espectacular, y presentan grandes ventanales que dan a la caldera. Como punto negativo, es un hotel antiguo, y las cañerías rugen cada vez que usas el lavabo y el inodoro. Pasamos el resto de la tarde tomando una cerveza Kilimanjaro en la terraza, alucinando con la puesta de sol en el cráter de Ngorongoro.








