Y llegó el último día de viaje. Nos despedimos de Cala Gonone e iniciamos la ruta hacia Alghero. Dórgali, que es el pueblo que corona el acantilado, es un lugar en el que abundan los restos arqueológicos, y ya que estábamos de camino nos decidimos a parar en uno de los más llamativos, la Tumba de Gigante de Ena y Tomes. Hay que dejar el coche en un pequeño aparcamiento señalizado al lado de la carretera principal y caminar quince minutos por el campo para llegar. Está muy cuidado y vale la pena parar a verlo.

Tumba de Gigante Sa Ena e Tomes
El camino por el interior de la isla se nos hizo largo, y a la hora de comer llegamos a Bosa, una bonita ciudad cruzada por el rio navegable Temo. En lo alto de la ciudad se encuentra el castillo de Serravalle, desde donde se pueden hacer buenas fotos, aunque no compensa pagar la entrada, ya que dentro de el no hay nada que ver.

Bosa
Visitamos la ciudad y comimos en la avenida principal. Por la tarde visitamos Bossa Marina, pero no fuimos a la playa, ya que teníamos que coger el avión.
Aún nos dio tiempo a dar un pequeño paseo por Alghero y a las nueve de la noche cogimos el avión de vuelta a casa.