Efectivamente, como bien organizamos la noche anterior. Madrugamos y nos zampamos un buen desayuno.
Por la mañana tal y como acordamos por teléfono el día anterior, un mini bus nos recogió en el Hotel. Tras pasar por la agencia a pagar y comprar tentempiés para el camino, comenzamos el viaje que nos llevaría todo el día hasta Chivay , en este viaje se pueden ver diversos volcanes como el Misti y el Chachani. Nos recomienda para soportar el mal de altura, los famosos caramelos de Coca, o las infusiones de “Cocamuña” ( menta con Coca).
Y como bien mandaditos que somos, el Bus para en la tienda de turno y ya vamos. Nos hacemos con una bolsa de caramelos de coca, y ,,, La curiosidad mató al gato, así que a probar toca. El sabor es curioso, pero más aún es la textura, que te adormece la lengua.
De camino a Chivay, los paisajes son sorprendentes. A mí personalmente me llama mucho la atención sus gentes, sus ropas, los niños,.. su forma de vida.
El autobús va parando en miradores, o pequeños mercados improvisados en los laterales de la carretera y va cogiendo altura a medida que avanza.
Una de las primeras paradas es en un restaurante Bar, para tomar la famosa infusión de menta y coca. Y buena falta nos hace. Mi cabeza flota. Que pasada!!! Como se nota, yo me reía de ello, pero, sí que si. El caminar debe ser lento, y los movimientos también, pobre de uno si tiene que agacharse a atar los cordones. ¡¡Ufff!! Por experiencia lo digo.
El autobús enseguida sube a los 4000 metros de altitud donde el viaje trascurre por el altiplano en su mayor parte.
De Camino nos paran en criaderos de Alpacas para fotografiarlas. Que simpáticas!!! O estás atento, o te escupen las condenadas.
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El Bus hace una parada para comer en un Buffet, en un pueblito, que no recuerdo el nombre, lo que me acuerdo perfectamente es la deliciosa comida, como toda en Perú, la gran variedad de carnes, pastas y patadas es sorprendente.
Seguimos el viaje y uno de los miradores en los que paramos es el Mirador de los Andes. Tramos de la Cordillera Volcánica en los Andes Centrales a 4910 metros de altura. Fue aquí donde a la menda lerenda, al salir del autobús le dio el mal de altura. Menuda sensación!!! Fue bajar las escaleras del bus para disfrutar del paisaje y hacer alguna comprita en los puestos de la gente del lugar y todo empezó a darme vueltas. La respiración me faltaba y cada vez era más rápida, los ojo como chiribitas, y…. Pum!!! Me caí en brazos de Juan. Sólo escuchaba como la señora de uno de los puestos gritaba “”Joven, joven, .. alcohol que la señorita se está mareando”””
El joven por el que gritaban era el guía del bus. Fue éste el que me trajo Alcohol en un algodón, e inhalándolo fui recuperándome poco a poco. La cabeza me estallaba y la sensación de estar flotando la tuve todo el viaje. Luego en una de las paradas del Bus me hice con una botillita de alcohol, ((“”Y que bien vino!!!)
Una de las señora del lugar me recomendó poner hojas de coca humedecidas en saliva sobre la frente. Así me pasaría el mal estar y el dolor de cabeza. Y qué razón tenía, así lo hice, y la cabeza me pasó un poco. En las próximas paradas yo no fui capaz de salir del autobús.
Llegamos al Hotel ( Super hotelazo en Chivay )
El hotel es la Casa de Mamayacchi.
www.lacasademamayacchi.com/
Unas habitaciones preciosas. El menú de hoy era alpaca a la brasa. Por supuesto a mí, luego de darme el mal de altura, y con el dolor de cabeza que tenía, me prohiben comer nada de nada, solo beber. Sólo hidratación, algo sólido en esta situación no es bueno.
Me voy para la habitación, de pié era imposible estar. El mal estar aumentaba, fue horrible. La cabeza no me pasaba, cada vez peor, no era capaz de dormirme. Pero eso, sí!!!! Yo pruebo la Alpaca como Silvia me llamo.!!!!
Me trajo Juan un bocata a la habitación, estaba buenísima, pero no duró en mi estómago más de 20 minutos. Pero, Ja!!! La he probado, jajajaja!!!!
Aún encima del dolor de cabeza, la sensación de estar flotando, el no dormir, …. Sumamos el esfuerzo de sacar de mi estómago el bocata de Alpaca, ¡!!ahora sí la he cagado!!! Cada vez estaba peor. Fue entonces cuando me conectan la bombona de oxigeno y poco a poco fui mejorando. A dormir toca, mañana es otro día.
Mientras, mis compys, se fueron a disfrutar de las termas del lugar, cuentan que fue estupendo, con coctel en el agua y todo.
