Paseo por la ciudad de Cusco, habitada según el último censo por aproximadamente 440.000 habitantes. Es grande, dinámica, bulliciosa. Los y las cusqueños/as que conocí son buenos conversadores, adoran comerciar o intercambiar, son imprecisos con los precios, ponen uno alto para que les propongas el regateo, de lo contrario te cobran arbitrariamente salvo en los lugares con tarifa fija como restoranes, agencias de turismo, oficinas del gobierno.
Como les comenté antes, la vida acá se desarrolla en el espacio público: los cusqueños comen, dormitan, conversan, trabajan en las calles.
Si bien la ciudad tiene temporada seca y húmeda, el clima es benévolo con temperaturas medias, eso sí siempre hay que tener a mano un abrigo o impermeable, por las noches refresca. Acá no se está ni en la costa ni en la selva peruana, acá se vive en la sierra y en Machu Picchu en la “ceja de la selva”, transición entre las montañas frías y la selva amazónica baja. Perú es costa, sierra y selva.
Ayer antes de viajar a Chincheros entré a la Catedral de Cusco, celebraba la segunda misa del día un cura que invitó a decir el Ave María en quechua, Jesús es negro en la cruz, los feligreses acercaban al púlpito ofrendas: maíz, chicha, tabaco, uvas. Al final el sacerdote tiró agua bendita a chorros. Increíble: ceremonia mestiza en puntos de fuga, un solo dios, en nombre de ese dios abajo en sustratos, el Imperio Incaico.
Hoy realicé el recorrido desde el Hotel Cusco Rooms por la concurrida calle Pera casi Tecte hacia la Plaza de Armas, pasé por el arco Santa Clara y bajé por mi calle preferida, calle Marques, luego transité la Plazoleta Esperar hasta dar con la plaza central. Es un paseo muy bonito que hice los ocho días por Cusco, varias veces al día, de la movida comercial de calle Pera, al Arco Santa Clara hasta el centro con autos, iglesias, gente, cafés, vendedores.
Me tomé un cafecito y fui de paseo al Barrio San Blas detrás de la Catedral. Es una zona preciosa de edificios coloniales, callejuelas con nombres peculiares: 7 borreguitos, 7 culebras, 7 angelitos…hay una Iglesia, bares, artesanos. Es un cruce entre lo bohemio, pintoresco y cierto aire elegante, refinado. Por curiosidad pregunté el valor de día en hotel, habitación doble con baño privado, 100 soles, igual precio que en Aguas Calientes y el hotel de la calle Pera. Es una buena opción si venís a Cusco alojarse en el San Blas.
Ahora almuerzo ají de gallina con arroz y bebo limonada.
En unas horas me voy de Cusco.
Me voy despidiendo de la ciudad, pero no del viaje ni de Uds.





