Amaneció chispeando y al poco rato no paró de diluviar hasta bien entrada la tarde. La temperatura había caído unos 10 grados respecto al día anterior así que tuvimos que cancelar nuestro plan de darnos un baño en el lago Michigan.
A pesar de las inclemencias del tiempo realizamos el resto de visitas que teníamos pensadas (tras otro súper desayuno de Lou Mitchells):
- Paseo por South Loop: nos dirigimos a la Chicago Public Library y desde aquí al Printing House Row Historic District, Dearborn Station y el lujoso hotel Hilton Chicago.
- Grant Park: en este inmenso parque se encuentra la Buckingham Fountain, desde la que obtuvimos unas vistas impresionantes, aunque extremadamente grises, de la ciudad.
- Millenium Park: situado al norte de Grant Park, se proyectó para celebrar la entrada en el siglo XXI y, de hecho, se inauguró hace sólo ocho años. Aunque alberga pavellones, teatros, fuentes... lo más famoso de sus 93.000 metros cuadrados es la Cloud Gate, más conocida como The Bean (judía). Nos pasamos un buen rato refugiándonos de la lluvia y haciendo mil fotos en ella.
- Art Institute of Chicago: escuela de arte y museo, alberga una de las mejores colecciones de arte del mundo, en especial de pintura impresionista y posimpresionista.
- North side: rendidos ante la evidencia, nos hicimos con unos paraguas para poder recorrer el barrio pijo de Chicago: empezando en St. Michael's Church, cogemos Sedgwick Street y, a continuación, Menomonee Street, Willow Street, North Wells Street, West North Avenue y Astor Street. En este paseo de una hora aproximadamente se pueden contemplar las casas más antiguas y también elegantes de la ciudad: Wacker, Olsen-Hansen, Edward P. Russell, la residencia del arzobispo católico, Charnley-Persky, May...
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