Para nuestro primer día completo en Los Ángeles habíamos contratado un Tour de unas 3-4 horas por la mañana. Estuvo bastante bien, el guía era español y solamente íbamos una familia de cuatro personas y nosotros dos en un coche de 8 plazas.
La primera parada del tour era al lado de nuestro hotel y ya habíamos estado el día anterior: Civic Center y Walt Disney Concert Hall. Aprovechamos el tiempo para hacernos fotos con el City Hall detrás pero desde Temple Street, el lado contrario al día anterior, con las fuentes y la plaza del Civic Center de fondo.

FOTO: Mapa de las zonas de Hollywood, Beverly Hills y Santa Monica
Desde allí, nos desplazamos al segundo punto del tour; El Pueblo. Se encuentra a unos 5 minutos en coche del Civic Center y una vez allí disponíamos de mas de media hora para hacer la visita. Si no se va en Tour, la estación de metro de Union Station de la línea roja está justo al lado. El Pueblo es la primera zona construida de Los Ángeles, de origen colonial y en la actualidad mantiene la ambientación de este estilo.
El centro de la zona lo ocupa Avila Adobe, que es la primera plaza que construyeron junto a un museo, y a su lado la Mission de Nuestra Señora Reina de los Ángeles, que es una pequeña iglesia rodeada de un patio típico mexicano.

FOTO: Mission Dolores
Por último, en la visita también se incluye Olvera Street, la primera calle de Los Ángeles. Sigue teniendo un mercadillo de artículos coloniales y todo está ambientado, aunque rodeado de bares y establecimientos de comida.
Sin ser nada espectacular, es una visita recomendable.

FOTO: Olvera Street
Desde este punto, si que nos montamos en el coche para un trayecto de casi media hora (dependerá totalmente del tráfico) para dirigirnos al Walk of fame. De camino hacia allí, a través de las autopistas de LA, se van vislumbrando colinas hasta que aparece en el fondo el famoso cartel de Hollywood. Tantas veces que puedes haberlo visto en TV, y cuando lo ves aparecer la sensación es totalmente distinta. Si no se va en coche, para llegar es la parada de metro de Hollywood/Vine de la línea roja.
Una vez llegamos al Paseo de la Fama, disponemos de 50 minutos para visitar la zona. En todos los foros habían indicado la zona como un poco decepcionante y triste. Si bien es verdad que los edificios por fuera son muy sobrios y poco alegres, el ambiente de turistas y la gente disfrazada de personajes de cine le da un toque muy especial a la zona. Es inevitable ir por la calle sin leer las estrellas que están a nuestros pies.
Seguimos bajando hasta llegar al Teatro Graumann, que tenía la entrada en obras.
Allí en cada baldosa hay una dedicatoria de actores y directores de cine, dejando las huellas de los pies y las manos.

FOTO: Teatro Graumann
Después de comprobar que Arnold Schwarzenegger calza un buen pie al lado de mi 44 al poner mi pie en su huella :D, seguimos recorriendo todas las dedicatorias; Robert de Niro, Will Smith, Tom Hanks, Harrison Ford....están todos, por lo que toda persona amante del cine o incluso solamente que le guste ver películas disfrutará mucho del sitio.

FOTO: Firma de Arnold Schwarzenegger en el Teatro Graumann
Continuamos bajando por el Walk of Fame, y después de hacernos una foto con el Pato Donald y Daisy, y otra con Darth Vader llegamos al Dolby Theathre. En muchos sitios lo encontrareis como Kodak Theathre pero ya no se llama así al dejar de pagar por darle nombre. Entramos entre las columnas con todas las películas ganadoras del Oscar y subimos por la escalinata donde colocan la alfombra roja.

FOTO: Dolby Theatre
En el otro lado de la calle, está el Teatro El Capitán, donde hacen los estrenos de las películas de Disney. En ese momento estaba Gru, mi villano favorito 2. El último punto de esta visita es un centro comercial que hay justo al lado del Dolby Theathre, no por ver el centro, sino por asomarse a una pasarela que tiene que queda enfocada directamente al cartel de Hollywood a lo lejos. Eso sí, si no lleváis buen zoom en la cámara olvidaros de hacer una buena foto.

FOTO: Cartel de Hollywood visto desde el centro comercial del Walk of Fame
De vuelta al coche, el siguiente destino era dar una vuelta por Beverly Hills y Sunset Boulevard. Sunset Boulevard es una calle de casi 40 km de largo que atraviesa gran parte del condado de Los Ángeles y en ella están la mayoría de los restaurantes y locales de moda de la ciudad, por donde sale la "jet set" angelina. Todos estos locales están sobre todo concentrados en el tramo que atraviesa el barrio de Beverly Hills. El barrio por otra parte es un espectáculo de casas, coches y vegetación. Están todos los árboles y setos perfectamente cortados, no hay ni una basura en el suelo y da la impresión como si lo acabasen de arreglar en ese momento.

FOTO: Entrada de una mansión en Beverly Hills
El guía nos explicó que están las casas de los "pobres", que son las que tienen el coche en la puerta (coches de mas de 200.000€) y no tienen finca y setos alrededor; y luego están las de los "ricos" de las que apenas se ve al fondo la mansión porque tienen unos setos altísimos que la rodean y la actividad la llevan a cabo en la parte posterior de la casa. También nos dijo que en esta zona no existen la delincuencia ni los disturbios, que si pasase algo, en breves instantes aparecería hasta el séptimo de caballería. Un detalle de la zona es que cada uno puede construir como quiera, pero están prohibidos los muros alrededor, así que lo solucionan con los setos interminables y los árboles.
Y desde ahí hacia el último punto del Tour; el triángulo de Oro y Rodeo Drive. La calle comienza en el hotel donde se rodó Pretty Woman y a partir de ahí tiendas y más tiendas.

FOTO: Hotel que aparece en la película de Pretty Woman
La calle está muy decorada con flores y árboles de todo tipo (sólo por la vegetación ya se podría saber casi en que zona de LA estas). Tiffany´s, Gucci, Versace, D&G y muchísimas mas marcas conocidas y desconocidas para nosotros se reparten por toda la calle, como si fuese un centro comercial para ricos. Eso sí, no verás ningún precio en el escaparate, supongo que ese no es el problema de ninguno de los que entran a comprar.

FOTO: Rodeo Drive
Aquí finalizaba el Tour que habíamos contratado, que además incluía el regreso a nuestro hotel, pero como nuestra idea era ir por la tarde a Santa Mónica, decidimos no volver hasta el hotel, ya que digamos que Beverly Hills está mas o menos a mitad de camino entre el Downtown y Santa Mónica. Además, justo por Rodeo Drive pasaba el Big Blue Bus 720, que recorre todo LA y acaba su recorrido justo en la playa de Santa Mónica. Nos montamos y en unos 20-25 minutos ya estábamos en la Ocean Avenue de Santa Mónica.

FOTO: Mapa de Santa Mónica
Aunque nuestros cuerpos seguían sin tener muy claro cuando debían dormir y cuando comer, seguimos intentando adaptarnos todo lo posible al horario local así que nos fuimos a comer. Tenía localizado un bar de comida española, el Bar Pintxo (109 Santa Monica Boulevard), así que para allí fuimos. La carta de comida prometía bastante y pedimos jamón, tortilla de patata, croquetas y una ensalada de calamares.


FOTO: Platos de la comida en el Bar Pintxo
De los cuatro lo único que se salvaba medianamente era la ensalada, lo demás de español tenía...... el nombre. Quizás si hubiesen pasado más días desde que no estábamos en España le hubiésemos hecho más aprecio.
A partir de ahí, disponemos de toda la tarde por delante. Comenzamos por la 3rd Street Promenade, que es la calle principal de Santa Mónica. Es la típica calle de tiendas con músicos y artistas por la calle. Como decoración tiene unos setos cortados en forma de dinosaurios. Si no os metéis en la tiendas, no da para mucho mas de media hora. La calle acaba de nuevo en Ocean Avenue, que es la calle paralela y elevada sobre la playa y desde la que se observa todo el Santa Mónica Pier.

FOTO: Playa de Santa Mónica
Bajamos por una escalera hasta la arena y dimos un paseo por la playa pasando al lado de las famosas torres de vigilancia de los Baywatch en la serie de los Vigilantes de la Playa. Cualquiera que haya visto la serie, le serán familiares también los coches, las vestimentas de los socorristas o la imagen del puerto. En el Santa Mónica Pier destaca la gran noria instalada junto a otras atracciones y rodeadas de restaurantes, tiendas de souvenirs (siempre nos compramos un imán para la nevera en cada ciudad que vamos de viaje) y puestos de feria. En el centro del puerto, y difícil de ver sino es porque está rodeada de unas cintas para que nadie la toque, está la señal del final de la Route 66 o la Main Street of America, la famosa carretera atraviesa el país desde Illinois hasta California. Desde el puerto, se puede ver una imagen muy bonita de toda la playa de Santa Mónica con Venice Beach al fondo.
Nada mas salir del puerto en dirección Venice, aparece una playa especial; llamada Muscle Beach. En ella hay una serie de aparatos metálicos de gimnasia artística como anillas, barras paralelas o barra fija, que a primera vista es para decir a ver que locos se meten a hacer gimnasia ahí, porque si te golpeas con las barras te puedes hacer mucho daño, pero sorprendentemente, los pocos que hay utilizándolas controlan bastante. Frente a esta playa, en la zona de asfalto, está el Chess Park; otro de esos sitios muy vistos en las películas americanas con bancos de piedra y mesas con el tablero de ajedrez dibujado en ellas para sólo llevar las fichas y jugar.
Nuestro último destino era Venice Beach y sus canales imitación de Venecia. Lo incluí porque el verano anterior habíamos estado en la ciudad italiana, pero eran casi las 6 de la tarde, y en nuestros cuerpos comenzaba a aparecer el señor jet lag, que tan tranquilos nos había dejado durante todo el día.

FOTO: Mapa de los canales de Venice
Caminamos un poco pero viendo que aún nos quedaba un buen trozo, y luego había que volver, decidimos dejarlo y regresar a Ocean Avenue. El trayecto Santa Mónica-Downtown en bus es de unos 50 minutos por las paradas....pero no contábamos con la hora punta angelina. Así que una hora y 45 minutos de trayecto en un bus lleno y que paraba cada 20 metros después, llegábamos a nuestro hotel muertos de sueño y de hambre. Repetimos cena en el restaurante del hotel (yo otro plato distinto de pollo Teriyaki :D) y entrábamos en la habitación a las 9 de la noche, con la sensación de que el día había sido mucho más largo.

