Si hay algo que me gusta de Roma es la infinidad de variantes que tiene para pasar una tarde tranquila de paseo y relajación.
Uno de mis lugares favoritos es la zona de la isla Tiberina con su forma particular y cerquita de Trastevere. Elijo este lugar a menudo cuando termino de trabajar en el vaticano. Llego a través de una caminata de unos 20, 30 min bordeando la orilla del Tiber desde el castillo de Sant Angelo.
Nada más relajante que tomarse un refresco o sentarse a leer en la orilla de la isla Tiberina escuchando el bramido del río a su paso por las pequeñas cascadas artificiales.



Ponte rotto o Emilio

Después de reposarme un rato me dirijo a través del ponte Fabricio en dirección Noreste a la otra orilla del Tiber. Desde aquí uno puede continuar en dirección a Santa Maria i Cosmedi donde está la boca della verità. No obstante, esta vez decido continuar pasando por el guetto no sin antes hacer un alto para admirar el teatro de Marcelo y los restos del tempo de Apolo.

Finalmente termino mi paseo recorriendo las intrincadas callejuelas del barrio judío y observando el estilo de vida de sus habitantes en la actualidad donde tienen su centro cultural, su colegio, su sinagoga, sus tiendas y sus restaurantes. Si uno tiene un poco de imaginación puede imaginarse el terror sufrido por sus antepasados en los años 40 durante la segunda guerra mundial, cuando muchos judíos de este barrio fueron deportados a los campos de concentración nazis.

