Cuando llegamos al Spa había desaparecido del todo por las montañas de la parte israelí. Hicimos el Check in a toda prisa y prácticamente desnudándonos de camino a la habitación nos pusimos el bañador y corriendo hacia la “playa” del resort. Por los pelos no llegamos a disfrutarlo con luz.



Tras el check ese fue nuestro objetivo, que una vez mas sin indicaciones demasiado concretas cumplimos con puntualidad británica. A las 10 o clock llegábamos al complejo y una persona de la compañía nos indicó donde aparcar para devolver la llave.