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12 DIAS DE ABRIL DE 2011 POR JORDANIA E ISRAEL -Diarios de Viajes de Jordania- Espitoni
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Diario: 12 DIAS DE ABRIL DE 2011 POR JORDANIA E ISRAEL  -  Localización:  Jordania  Jordania
Descripción: 12 DIAS DE ABRIL DE 2011 POR JORDANIA E ISRAEL
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Etapa: AJLUN Y JERASH  -  Localización:  Jordania Jordania
Fecha creación: 06/07/2011 20:47  
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Salimos del aeropuerto de Barcelona a las 00:30 horas. La perspectiva que se nos presentaba era desoladora, toda la noche en el avión. Tras cuatro horas de vuelo más una hora de diferencia horaria, nos plantamos en el aeropuerto de Tel Aviv a eso de las cinco y media de la mañana. Estábamos molidos, sin haber podido dormir, apenas alguna cabezada. No es la mejor manera de empezar un viaje, pero……..
Íbamos preparados para soportar un duro interrogatorio por parte de las autoridades israelíes. Nos habíamos estudiado las respuestas a las preguntas que podían hacernos. Los dos llevábamos una copia impresa de las reservas de hotel, del alquiler de coche, de los vuelos. Pero aquella gente no nos hizo ni caso, sólo dos tristes preguntillas sin ponerle muchas ganas - para qué íbamos a Israel y a dónde pensábamos ir-. Pasamos el control de pasaportes en un suspiro y nos fuimos a recoger la maleta. Vaya desilusión, mal empezaba el viaje; ¡tanto prepararnos para eso!. Es que uno ya no puede ni confiar en la policía israelí para que le hagan un interrogatorio en toda regla. “Bueno no pasa nada, seamos positivos”. Todavía teníamos que atravesar la frontera con Jordania dos veces y nos quedaba el vuelo de vuelta. Muy mal se tendrían que dar las cosas para que la policía fronteriza israelí no nos parase alguna vez.
Ese día era fiesta grande en Israel, Passover, así que no había ni buses ni trenes. No nos quedaba otra que coger un taxi para llegar hasta la frontera junto a Beit She’an; la que se encuentra más al norte. No podíamos entrar por Allenby porque no teníamos el visado de entrada a Jordania. Sin salir del aeropuerto nos dirigimos a la oficina de información para que nos indicasen donde podíamos coger un taxi y el precio aproximado. Pero sólo había una persona atendiendo al público y un alemán que nunca acababa nunca de preguntar lo tenía monopolizado. Ya me estaba poniendo nervioso el alemán con tanta preguntita. Pero la espera sirvió para algo, ya que nos pareció entender que el alemán buscaba una manera para llegar a Beit She’an.¡¡¡Anda, como nosotros!!!. Sin esperar a que terminase le preguntamos si quería compartir el taxi. Como buen alemán no respondió que sí enseguida. Primero se aseguró de que el importe del taxi se repartiría en tres partes y no en dos; de cual era precio (710 shekels según el de información) y que le tocaba pagar exactamente. Resuelto el tema económico, nos llevamos de la oreja al alemán; que por cierto se llamaba Wolfgang: mientras el de información nos lo agradecía con la mirada. Seguro que se quedó pensando, “vaya muerto que os lleváis”.
Como en España no hubo manera de conseguir shekels, y en previsión de que el taxista no fuera un buen samaritano y quisiera cobrar la carrera hasta la frontera, paramos en un cajero para sacar 1000 ILS. Al cambio 208 euros más la comisión. Como pudimos corroborar en futuras transacciones, mejor cambiar efectivo que sacar dinero con tarjeta.
La parada de taxis está nada más salir del aeropuerto (puerta B). No tiene pérdida. Y sí, el taxista quería cobrar. Nos pidió 720 ILS para ir a Beit She’an. A Wolfgang casi le da algo. Le contestó que en información nos habían dicho que el precio eran 710 ILS, y el taxista le replicó que la diferencia era por la maleta. Wolfgang le dijo que no, que le pagábamos 710 ILS por llevarnos a la frontera. El taxista, al oír frontera, subió automáticamente el precio a 800 ILS. Que si eran 25 kilómetros más, que si necesitaría más de dos horas y media, y no se que monsergas más. Wolfgang estaba a un paso del infarto. Los dos se pudieron a regatear mientras nosotros los mirábamos sin saber que hacer. Teníamos que coger el taxi si o si. Pero si Wolfgang conseguía que el precio bajase un poco tampoco íbamos a quejarnos. Al final pactaron 740 ILS. Creo que nosotros habríamos tragado con los 800 ILS, así que tenemos que agradecerle el ahorrillo a nuestro amigo.
No sé si fue porque era muy pronto, porque era fiesta, o porque las autoridades teniendo conocimiento de nuestra llegada habían cerrado la carretera para nosotros; pero la cuestión es que no encontramos nada de tráfico y en una hora estábamos en la frontera. Le dimos 750 ILS al taxista, que nos devolvió una moneda de 10 ILS. Yo iba a darle la moneda de propina, cuando de repente Wolfgang se abalanzó sobre mí y se negó a darle la moneda al taxista. Que nada de propinas, que ese tipo nos había engañado; nos había dicho que estaba mucho más lejos, habíamos tardado la mitad del tiempo que nos había dicho, y precio había sido muy caro. No me dejó darle la moneda al taxista de ninguna de las maneras y me obligó a quedármela. Parecía que habíamos sido objeto del timo del siglo. ¡Y nosotros que nos creíamos que habíamos hecho un buen negocio!¡Qué pardillos somos!.
En la puerta de entrada al recinto fronterizo, había dos chicas que realizaban el primer control de pasaportes. Una de ellas hablaba español, y en cuanto vio nuestros pasaportes nos sonrió y empezó a hablar con nosotros. Wolfgang le hizo una pregunta en inglés, pero ella no el hizo ni caso, prefería hablar con los españolitos. Fue muy simpática, nos explicó todo lo que teníamos que hacer y nos dejó pasar sin problemas.
Una vez en el terminal, lo primero que había que hacer era pagar las tasas de salida de Israel, 101 ILS por cabeza. Luego había que pasar a otra ventanilla para que nos pusieran el cuño de salida. A mí me lo cuñó rápidamente, pero a mi mujer le costó un poco más. Como no se parece en nada a la foto del pasaporte, se la quedó mirando un buen rato hasta que se quitó las gafas. Con ese sencillo movimiento lo acabó de convencer
La salida es a través del Duty Free, supongo que para que los turistas que no tienen que volver a Israel se gasten allí sus últimos shekels. Como no era el caso, lo atravesamos rápidamente y salimos al exterior. Aquí nos volvieron a revisar los pasaportes, y nos indicaron donde teníamos que esperar el autobús que nos llevaría al lado jordano. Todo fue muy rápido, sin preguntas de ningún tipo, ni revisiones de maletas ni de mochilas.
Esperamos el autobús unos 20 minutos. No había mucha gente esperando, apenas quince personas. El precio del autobús es de 5 ILS por persona y se pagan directamente al conductor al subir al bus. Sólo teníamos billetes de 100 ILS, y el conductor no tenía cambio. Vi que tenía una bolsa con monedas de euro, así que le pregunte si podíamos pagar en euros. Nos dijo que si, por lo que me saqué unas monedas que llevaba en el bolsillo, en total cuatro euros. Le di dos euros, el equivalente a 10 ILS, pero me dijo que no, que como eran monedas le tenía que dar más, y me cogíó los otros dos euros. Vaya morro que le echó el tío. No quería empezar el viaje discutiendo, así que lo di por bueno. Total sólo eran dos euros.
El conductor se dio cuenta de que éramos dos pardillos, y se dijo “a estos les saco lo que quiera”. No se lo que nos dijo exactamente, pero me pareció entender algo sobre cambiar billetes. Y yo que siempre estoy en la parra me creí que me ofrecía cambiar un billete de 100 ILS por billetes más pequeños. Así que le di un billete de 100 ILS. Pero el tiparraco aquel lo que quería era hacer negocio. No me devolvió shekels, sino JOD, creo recordar que 67.¡¡¡ Hasta ahí podíamos llegar. Pero que se ha creído este tío, que yo tengo que pagarle los estudios de sus hijos o qué!!!. Me imaginé que estaba intentando timarme otra vez, por lo que le dije que me devolviera mis shekels. No le gustó mucho, pero él tampoco quería discutir, así que me devolvió mi billete.
El trayecto en autobús son apenas 500 metros. Si lo llegó a saber, hubiéramos pasado a pie (la verdad es que no sé si se puede), nos hubiéramos ahorrado los 20 minutos de espera, los 4 euros del autobús, y sobre todo tener que tratar con el indeseable del condutor. Porque aunque no os lo creáis, al bajar nos pidió que le cambiásemos las monedas de euro que tenía en la bolsa, porque en el banco no se las cambiaban. Va y con toda su cara me dice que el cambio es de 1 euro por cada 5 ILS, cuando no hacía ni cinco minutos que él me había cobrado 2 euros a cambio de los 5 ILS que valía el ticket del autobús. Ahora lo tenía claro, no nos había tomado por pardillos, directamente se creía que éramos idiotas. Ni me lo miré de cara, me baje del autobús sin decirle ni mu, y lo dejé con la bolsa de monedas en la mano.
Nos dirigimos directamente al edificio fronterizo jordano. Como hay que volver a pagar, lo primero que hay que hacer es cambiar. Allí mismo hay una oficina de cambio. La atiende un chico que cuando te acercas te mira con una cara de asco que parece decirte, ya vienen dos guiris más a molestarme, con lo bien que estaba yo aquí sin pegar ni golpe. Pero como no hay otra oficina de cambio, no queda más remedió que cambiar allí. No había ningún panel con los tipos de cambio, y como no fiaba, le pregunté a cuento estaba el dólar. A 0’69 JOD. No estaba mal, sobre todo teniendo en cuenta que estábamos en la frontera. Le di 200 USD, y me pagó 103 JOD. No me salían las cuentas. Me faltaban 35 JOD. Eso no era una comisión, eso era un atraco. Esta no me la tragué. Me giré hacia el chico para quejarme de la comisión, del cambio o lo que fuese aquello. No nos acabábamos de entender, así que me dijo que me sacaba el recibo. 150 USD=103 JOD. ¡Noooo amigo, yo te he dado 200 USD!. Volvió a contar los billetes y reconoció que se había equivocado. Me dio 35 JOD más. Ahora si que me cuadraba. Pero me fui con la duda de si se había equivocado o si se la había jugado. Bueno, duda ninguna, lo tenía bastante claro.
Como no habíamos tramitado el visado con antelación, tuvimos que sacarlo allí mismo. No planteó ningún problema. Lo primero pagar las tasas, 20 JOD cada uno. Después tuvimos que pasar por unas mesas donde nos hicieron tres preguntas de rutina, una foto y nos tomaron las huellas dactilares. Por las mesas no es necesario pasar de uno en uno, si vais con alguien podéis pasar juntos.
Todo había sido muy fácil y sobre todo rápido. Sólo eran las nueve de la mañana. Con los del coche de alquiler habíamos quedado a la 10. Salimos a esperar fuera, junto a la parada de taxis. Los taxistas nos miraron, pero no nos dijeron nada. Me extrañó mucho que no vinieran enseguida a ofrecernos transporte.
Wolfgang no tenía medio de transporte, por lo que le ofrecimos venir con nosotros hasta Amman. Esta vez no se lo pensó ni un segundo, nos dijo que si enseguida. Ese día íbamos a tener compañía.
Junto a la parada de taxis había una tienda. Fui a ver si tenían una cabina para llamar. No había ninguna, pero el de la tienda me dijo que podía llamar con su móvil. El del alquiler de coche me dijo que en media horita estarían allí, pero que teníamos que salir de la frontera, porque ellos no podían acceder al interior. Los taxistas muy “amablemente” nos indicaron el camino hacia la salida, justo por delante de unos policías que había por allí. Los policías cuando nos vieron por allí en medio con las maletas, nos pararon y nos dijeron que no se podía salir a pie, que teníamos que salir en taxi. “Pero ….., por qué ……, si queremos ir andando”. “Que no, que te he dicho que en taxi, y punto”.
Vaya chanchullo que se tienen motado allí entre la policía y los taxistas. La primera reacción fue la de “pues estos a mí no me timan”. Y nos sentamos otra vez junto a la parada de taxis. Bien pensado una reacción absurda, porque sentados allí sin hacer nada iba a resultar muy difícil salir de la frontera. Wolfgang se fue a discutir con todo el mundo, con los taxistas, con los policías, y porque no había nadie más, porque sino también le hubiera servido. Tardamos unos 10 minutos en reaccionar y darnos cuenta de lo absurdo de la situación. A pasar por el tubo y pagar un taxi. Todavía no habíamos salido de la frontera y ya llevábamos 3 malas experiencias acumuladas. Cada vez que sacábamos el dinero del bolsillo teníamos problemas.
El taxi se paga en una oficina que tienen junto a la parada. Hay una tabla con los precios de las diferentes carreras. 1’25 JOD por llevarnos hasta la salida. Nos montamos en el taxi con la sensación de que nos la habían vuelto a pegar. Pero la salida no estaba a la vuelta de la esquina. Creo que a lo tonto a lo tonto había cerca de dos kilómetros. ¡Menos mal que nos han obligado a coger el taxi!. Si lo llego a saber no discuto. Al final hasta me pareció barato y estuve a punto de decirle al taxista que me llevara otra vez adentro para poder darle las gracias al policía. Si tenemos que recorrer todo el camino andando, con la maleta a cuestas y con ese sol, nos da un tabardillo.
En la salida te vuelven a controlar el pasaporte. Y justo después nos esperaban los de la agencia de alquiler de coches. Habíamos alquilado un Mitsubishi Lancer durante 7 días por 270 USD (unos 180 euros). Nos imaginábamos que el coche no sería nuevo. Pero tampoco esperábamos aquel cacharro. Era un modelo antiguo, por lo menos tenía 10 años, con un buen repertorio de golpes y rallazos. El retrovisor izquierdo se aguantaba con cinta aislante; parecía que en cualquier momento se iba a caer. Además no se habían esmerado mucho en la limpieza. Un poco deprimente. Pero después de una noche en vela, el traslado a la frontera, y las discusiones con el conductor del autobús, con el de la oficina de cambio y con los taxistas; lo único que queríamos era coger el coche y empezar de verdad el viaje. Así que no protestamos, pagamos, cogimos los papeles del coche y nos encaminamos hacía nuestra primera visita.
Aquél fue un momento emotivo para mí; fue mi primera vez. Por fin me había desvirgado. Era la primera vez que lo hacía. Siiiiii. MI primer coche automático. Nunca antes había conducido uno. Después de tantos años sabría lo que es conducir un coche que no tiene marchas.
Pero no habían acabado aquí nuestros problemas. Cuando recogimos el coche, las ventanillas delanteras estaban bajadas. La del conductor subió sin problemas, pero la del acompañante no subía. Lo intentamos los tres, pero no hubo manera de que se moviera.
Como nos entregaron el coche con el depósito vacío había que llenarlo. Nos dijeron que había una gasolinera girando a unos pocos kilómetros. Pero no encontramos ninguna y el GPS nos decía que en aquella dirección la gasolinera más próxima estaba a unos 30 kilómetros. Así que dimos media vuelta buscando la gasolinera más cercana. Madre mía que gasolinera, era un milagro que aquellos surtidores todavía funcionasen. ¿Y que tipo de carburante lleva este chisme?. No lo habíamos preguntado. No nos quedó más remedio que llamar al del rent a car y preguntarle. Nos dijo que gasolina 95. Y a la segunda cuestión, la de la ventanilla que no subía, se hizo el loco y nos dijo que no sabía nada. A mí que más me da si lo sabías o no, Yo sólo quiero que me digas como puedo arreglarlo o que cambies el coche. Esto no llegué a decírselo, sólo lo pensé, ya que colgó antes. Vaya mal rollo, ¿pero cómo vamos a ir toda la semana con la ventanilla bajada? ¿Cómo vamos a dejar el coche abierto por la noche?, si quieres dejamos las llaves puestas y así se lo ponemos más fácil. ¿Y cuándo llevemos la maleta? Pero en que lío nos habíamos metido!!!!.
Por cierto, la gasolina es baratísima, a 0’795 JOD el litro, unos 0’80 céntimos de euro. Con 20 JOD se llenaron ¾ del depósito. Lo mismito que aquí, que con 20 euros no se apaga ni la luz de la reserva.
A esas alturas ya me estaba arrepintiendo de haber elegido Jordania como destino. Hasta ese momento todo habían sido líos y problemas. Pero no podía exteriorizarlo, mi mujer ya estaba lo suficientemente nerviosa como para que yo echara más leña al fuego.
Para ser justos, tengo que reconocer que durante toda nuestra estancia en Jordania no volvimos a tener ni un solo problema con la gente del país. Más bien todo lo contrario, hubo un par de situaciones que borraron la mala impresión que me había formado de ellos hasta ese momento, y me convencieron de que son una gente muy amable y con los que realmente puedes contar si tienes algún problema. Son una gente encantadora.
Nuestra primera parada era Ajlun, donde queríamos visitar su castillo. Con el problema de la ventanilla no estaba muy atento al paisaje. Sólo me acuerdo de que pasamos por varios pueblos, que me parecieron sucios y destartalados. Esta sensación se confirmó con el paso de los días. Jordania tiene sitios realmente preciosos, pero yo no incluiría a sus pueblos entre ellos.
Llegamos a Ajlun sin más problemas. El castillo está en la cima de una montaña, por lo que cuando llegas a Ajlun se divisa enseguida. Simplemente hay que ir subiendo por cualquier calle. Unos 500 metros antes de la entrada hay que pararse a mano derecha para comprar las entradas (está indicado). El precio es de 1 JOD por persona. En este país no tienen término medio con las entradas, o te pegan un sablazo como en Petra o no valen casi nada como aquí.
Aquí empezó a cambiar nuestra opinión sobre los jordanos. Al parar para comprar las entradas, intentamos sin éxito reparar la ventanilla del coche. Un hombre que estaba por allí, al vernos apurados se acercó y nos preguntó que pasaba. Le explicamos lo de la ventanilla, y automáticamente se fue hacia la puerta del conductor, la abrió y apretó un botón. Como por arte de magia la ventanilla ya funcionaba correctamente. Increíble, simplemente había que desbloquearla con un botón. Le dimos las gracias varias veces antes de subir hasta el castillo. Supongo que después se lo contaría a sus amigos y les diría “estos guiris están empanados, no saben ni subir una ventanilla”. En cambio nosotros nos quedamos admirados por los inconmensurables conocimientos automovilísticos de ese hombre. Sin duda alguna, era un genio de la mecánica.
No hace falta dejar el coche junto a la taquilla. Una vez compradas las entradas, se puede seguir subiendo en coche y aparcar junto al recinto del castillo de Ajlun.


CASTILLO DE AJLUN

El castillo de Ajlun o Qala'at Ajlun, llamado anteriormente Qala'at ar Rabad, fue construido por Izz al-Din Usama, sobrino de Saladino entre los años 1184 y 1185. Al parecer, se construyó para proteger la región de los ataques de los cruzados. El castillo original tenía cuatro torres. Más tarde se añadieron las aspilleras en los muros más delgados y se rodeó de un foso de 16 m de ancho y 12 m de profundidad. Tras la muerte de Usama, los mamelucos ampliaron el castillo en 1214-1215, añadiendo una torre en la esquina sudeste y una puerta. Con la caída de Al Karak en 1187, perdió importancia. A mediados del siglo XIII se restauró la torre nordeste y se usó como centro administrativo. En 1260, los mongoles destruyeron varias secciones, y tras la victoria de los mamelucos sobre los mongoles en la batalla de Ain Yalut ese mismo año, el sultán Baibars I restauró el castillo y limpió la fosa. Durante el periodo otomano, un contingente de cincuenta soldados permaneció en el castillo. Durante el primer cuarto del siglo XVII, el príncipe Fakhr-al-Din II del Líbano lo usó en su lucha contra el príncipe Ahmad ibn Tarbay. Por último, el castillo fue ocupado por los lugareños, hasta que en 1812, el viajero suizo J.L. Burckhardt encontró el castillo habitado por cuarenta personas. Dos terremotos sacudieron el castillo en 1837 y 1927, que actualmente se encuentra en proceso de restauración.

La visita del castillo se hace tranquilamente en una horita. Se empieza en una explanada justo a los pies del castillo desde la que se tienen unas bonitas vistas sobre el valle a un lado y del propio castillo al otro. Después se atraviesa un pequeño puente de madera para acceder al interior del castillo. A partir de aquí se inicia un paseo por diferentes salas, pasillos y escaleras de piedra que comunican habitaciones que se encuentran en diferentes niveles. No hay un recorrido preestablecido, ni tampoco hay muchas explicaciones de por donde vas. Simplemente te dejas llevar. Las diferentes salas que vas visitando se encuentran desnudas, sin ningún tipo de mobiliario, lo que refuerza su aspecto de castillo. La iluminación en la mayoría de las habitaciones es bastante buena, ya sea con luz natural, ya sea con focos. En una de las salas han montado un pequeño museo con varias piezas expuestas y con explicaciones en inglés. No es gran cosa, pero está dentro del castillo y tienes que pasar por allí casi por obligación. Después acabas saliendo a un patio en el que se ven partes del castillo que todavía no han sido restauradas, y desde donde se tienen unas excelentes vistas de los alrededores. Para acabar vuelves a bajar atravesando más aposentos. O quizás sean los mismos, todo dependerá de cómo hayas ido eligiendo tu recorrido. El castillo de Ajlun es como un pequeño laberinto donde vas recorriendo las habitaciones sin mucho orden. Pero precisamente por eso, porque es pequeño te puedes organizar para ver todo el interior, y no irte con la sensación de haber dejado de ver alguna parte o de haber pasado siete veces por el mismo sitio.


INTERIOR DEL CASTILLO DE AJLUN

Era la primera visita que realizábamos en el viaje, y sinceramente no esperábamos mucho. Por eso creo que nos sorprendió tan gratamente. Tengo que reconocer que nos gustó bastante. Quizás desplazarse hasta allí para ver sólo el castillo no compense, pero si se visita Jerash la mayor parte del camino ya está hecho, así que ya no hay excusa para no visitarlo. No es una visita indispensable, pero creo que si que es recomendable.
La visita al castillo resultó un tanto peculiar. Todos los colegios de Jordania se habían puesto de acuerdo para ir de excursión ese día a Ajlun. Había niños corriendo y gritando por todas partes. Hello, what’s your name? My name is….. Una y otra vez la misma pregunta. Wolfgang se paró en varias ocasiones para intentar hablar con los niños, pero su inglés era muy limitado, no pasaban de la preguntita de marras, así que sus intentos de entablar conversación no fructificaron.
Aquí descubrimos otra de las peculiaridades de los jordanos, no se cortan un pelo mirando. Cada vez que se cruzaban con una extranjera se la miraban de arriba a abajo sin disimular. Son muy descarados, pero no pasan de ahí, sólo miran. De hecho, no creo que hubiera tantos críos. Más bien creo que nos iban siguiendo por las salas mirando a mi mujer, que llevaba unos pantalones muy ceñidos. Así que un aviso para las mujeres, si os incomoda que os miren, intentad vestir de una manera discreta ocultando vuestros encantos, o sea nada de escotes ni faldas ni pantalones cortos. Si os da igual que os miren, podéis vestir como os de la gana, nadie os dirá nada, sólo os miraran.
Eran casi la una, y estábamos muertos de hambre. Con las prisas por llegar a la frontera no nos habíamos parado ni a desayunar. Cuando subíamos al castillo me había fijado que había un par de restaurantes. Nos paramos en el primero que encontramos bajando, el Ajlun Hotel. No había nadie comiendo allí. Da mal rollo entrar en un restaurante y no ver a nadie comiendo. Pero estábamos cansados y sobre todo teníamos hambre, mucha hambre; por lo que nos quedamos allí. Nos sentamos en una terraza, con unas bonitas vistas sobre el castillo. El dueño-camarero-cocinero nos dejo claro que allí no había carta, y que nos daría de comer por 11 JOD por cabeza bebidas incluidas (excepto cerveza). Me da igual, cóbrame lo que quieras, ¡pero dame algo de comer ya!.
Al poco rato, teníamos sobre la mesa, un plato de humus, dos tipos diferentes de ensaladas, agua y refrescos. Muy sabroso todo; aunque quizás el hambre ayudó un poco. Ya estábamos comentando que no había estado mal la comida, cuando de pronto se nos presentó con una bandeja llena de pinchos de pollo y de cordero y patatas fritas. Nos dimos un atracón y en la mesa todavía quedaba un montón de comida. Pero ahí estaba Wolfgang, que no estaba dispuesto a darse por vencido. Comía como si fuera a acabarse el mundo.
Tras una buena y abundante comida, y una agradable y relajada sobremesa, reemprendimos el camino. Siguiente parada, Jerash.


JERASH - ARCO DE ADRIANO

Creo recordar que tardamos unos 45 minutos en llegar desde Ajlun. Las ruinas las divisamos enseguida. Empezamos a rodearlas con el coche, buscando la entrada. Siguiendo nuestra costumbre acabamos dando vueltas sin acabar de llegar a nuestro destino. Tras varias idas y venidas, nos dimos de bruces con la entrada. Realmente no la encontramos nosotros, apareció allí como por casualidad. La verdad es que la entrada no está señalizada y para llegar hasta ella tuvimos que meternos por un callejón con más baches que asfalto. Menos mal que allí había parking, porque mientras dábamos vueltas buscando le entrada no vi ni una sola plaza libre. Nada más bajarnos del coche, se nos acercó un chico y nos dijo que para aparcar allí teníamos que comer en el restaurante que hay junto a la entrada. ¡Pero si acabamos de comer!. “Bueno, pues tenéis que hacer una consumición”. Si chaval, lo que tu digas, pero luego, antes de irnos. Ese día ya habíamos cubierto nuestro cupo de aprovechados, así que éste se quedó sin premio.
Para llegar a la entrada hay que atravesar un pequeño zoco, totalmente enfocado a los turistas. Nada interesante, por lo que no nos detuvimos y nos dirigimos directamente a la entrada a comprar los tickets. En ese momento estaba entrando un grupo organizado. Wolfgang, ni corto ni perezoso se acopló al grupo y para adentro. Increíble, se había colado como si fuera lo más normal del mundo. Todo un personaje ese Wolfgang. Fue todo un acierto invitarlo a venir con nosotros y pasar todo el día juntos.
Nosotros no tenemos valor para colarnos en los sitios, así que decidimos pagar la entrada, 8 JOD cada uno. Si nos hubiésemos colado habríamos estado más pendientes de que no nos pillasen que de visitar el sitio. Para eso mejor pagar.

Jerash o Gerasa es el nombre de una antigua ciudad de la Decápolis. Sus ruinas representan una de las ciudades romanas más importantes y mejor conservadas del Próximo Oriente.
Recientes excavaciones muestran que Jerash ya estaba habitada durante la Edad del Bronce y la Edad del Hierro. El primer asentamiento importante lo establecieron los griegos en tiempos de Alejandro Magno (333 A.C.). Tras la conquista romana, en el año 63 A.C., Jerash fue anexionada a la provincia romana de Siria, y más tarde se integró en la Decápolis. En 90 D.C. se incorporó a la provincia de Arabia. Los romanos garantizaron la paz y la seguridad en el área, lo que permitió el desarrollo económico y el enriquecimiento de la ciudad. La conquista del reino nabateo en el año 106 por el emperador Trajano significó un nuevo impulso para Jerash. Se construyeron calzadas que atravesaban las provincias, lo que incrementó las actividades comerciales de la ciudad. Adriano visitó Jerash en los años 129-130. El Arco de Adriano fue erigido para solemnizar la visita. Su máximo esplendor lo alcanzó en el siglo III, cuando obtuvo el rango de colonia. La ciudad alcanzó un tamaño intramuros de 800.000 metros cuadrados y tenía entre 15.000 y 20.000 habitantes.
A mediados del siglo V, cuando el cristianismo se convirtió en la religión oficial del imperio, se inició la edificación de iglesias, la mayoría de ellas con piedras saqueadas de los antiguos templos romanos.
En el año 614, tras la invasión persa se inició el declive de Jerash. Y aunque la ciudad conoció un nuevo período de esplendor durante la época omeya, en el año 746, un gran terremoto destruyó gran parte de Jerash. Durante la época de las Cruzadas, algunos de sus monumentos fueron convertidos en fortalezas, entre ellos el Templo de Ártemis. Tras la salida de los cruzados, la ciudad permaneció prácticamente deshabitada. Durante las épocas de los mamelucos y de los otomanos tan sólo existieron pequeños asentamientos en la ciudad, hasta que en 1878 se instalaron en su territorio circasianos procedentes de Asia Central. Desde la década de 1920, las excavaciones y restauraciones de la ciudad han sido casi continuas.
Los monumentos más destacados de la ciudad son:
- Arco de Adriano: se construyó en el 129 D.C. para honrar la visita del emperador Adriano. De 13 metros de altura, consta de tres puertas, siendo la central de un tamaño mucho mayor que las dos laterales, Las columnas presentan las típicas coronas de hojas de acanto talladas sobre la base de cada pilar.
- Hipódromo: construido entre los silos I y III D.C., con unas dimensiones de 244 x 50 metros y cabida para unos 15.000 espectadores. Se conservan parte de las gradas.
- Plaza Oval o foro: de 90 metros de largo por 80 de ancho. Está rodeado de 56 columnas con capiteles jónicos y está totalmente pavimentada con piedras que van empequeñeciendo a medida que se acercan al centro, donde se encuentra una gran fuente. Era el centro de la vida social y política de la ciudad.
- Templo de Zeus: construido en torno al año 163 en lo alto de una colina, se accede al mismo a través de una escalinata. En el nivel inferior había un altar para sacrificios. En el nivel superior, se conserva el templo propiamente dicho y unas enormes columnas.
- Teatro del Sur: construido entre los años 81 y 96 D.C. tenía un aforo de 5.000 personas, dispuestas en dos niveles con asientos. Actualmente se conservan 32 filas de asientos, y un escenario en dos niveles.
- Cardo máximo o calle columnada: de 800 metros de largo, era la vía principal de Jerash. Todavía se conservan algunas de las más de 500 columnas de diferentes alturas que flanqueaban la calle.
- Ágora: se accedía desde el cardo, era el lugar donde se reunían los ciudadanos en torno a una fuente central.
- Ninfeo: también situado junto al cardo, era la principal fuerte ornamental de la ciudad. Constaba de dos plantas rematadas por una media cúpula. El agua caía por la fachada hasta una gran pila en la pare delantera, para ser evacuada por siete cabezas de león. Es una de las estructuras mejor conservadas.
- Templo de Artemisa: levantado entre el año 150 y el 170, está flanqueado por 11 columnas corintias (falta una). Destacan el altar de los sacrificios en la parte delantera, y las pilas bautismales para abluciones en el patio. Es uno de los edificios mejor conservados y más impresionantes de Jerash.
- Teatro del Norte: construido en torno al año 165 y ampliado en el 235, es más pequeño que el teatro sur, ya que tan sólo tenía 14 filas de asientos.
- También se pueden ver los restos de dos baños, varias iglesias, varios templos romanos de menor importancia y unas murallas casi completas.


JERASH - TEMPLO DE ZEUS

La visita al recinto romano de Jerash nos llevó más de tres horas. Pasamos por los lugares principales paseando sin prisas, tranquilamente, pero sin detenernos demasido en los detalles, ya que no somos unos expertos en la materia. Si no hubiéramos estado tan cansados, probablemente nos habríamos entretenido un poco más. Este lugar se merece por lo menos esas tres horas, y no estaría de más perder un poco más de tiempo en la visita. El terreno que ocupan las ruinas es bastante extenso. Y partiendo de que estamos hablando de unas ruinas, su grado de conservación es bastante bueno. Lógicamente, en un lugar así siempre habrá turistas, pero no estaba masificado. Para que os hagáis una idea, resultó bastante fácil tomar fotos sin que apareciese nadie por en medio. Sin embargo la imagen más curiosa fue la de unos visitantes muy curiosos. Entre las ruinas vimos por lo menos dos rebaños de cabras pastando. Resultaba increíble ver como los animales se movían libremente por las ruinas de la ciudad romana. Parece que lo de la conservación del patrimonio no lo tienen muy claro en Jordania. Es una estampa curiosa que te hace sonreír, pero no creo que sea lo mejor para la conservación de un lugar tan importante como éste.
En resumen, nos encanto el lugar. Esta si que es una de las visitas imprescindibles en un viaje por Jordania, por lo que cualquier ruta debería reservar un día o por lo menos medio día para visitar Jerash. No aceptamos ninguna excusa para no visitarlo.
Finalizada la visita, más muertos que vivos, volvimos al coche. Buscamos con ahínco al chico del restaurante para hacer la consumición prometida. Pero el cansancio hizo que nuestra búsqueda no se prolongase demasiado, creo recordar que duró unos tres segundos. O quizás fue un poco menos.
Tardamos unos 45 minutos en llegar a Amman. Y digo Amman, y no al hotel, ya que haciendo honor a nuestra merecida fama de ser los viajeros con el peor sentido de la orientación del mundo, tuvimos que dar unas cuentas vueltas antes de llegar a nuestro destino. Y eso que llevábamos un GPS, sino todavía estaríamos allí buscando el hotel. A nuestro favor tenemos que alegar que las direcciones en Jordania son cuando menos curiosas. Te dan el nombre de la calle, pero no el número. Como el hotel estaba en una avenida bastante larga, esta vez teníamos excusa para perdernos. Y allí nos tienes a los tres, calle arriba, calle abajo. Wolfgang alucinaba en el asiento trasero viendo que ni con un GPS éramos capaces de encontrar el hotel. Al final pasamos al plan B, ese al que sólo recurrimos en los casos de mayor gravedad. Y este caso lo era, así que pusimos el dispositivo de emergencia en marcha. Básicamente consiste en que yo paro el coche, mi mujer se baja y le pregunta al primero que pasa por allí. Tenemos otra variante, que consiste en bajar la ventanilla y preguntar sin bajar del coche. Si, ya lo sé, es un plan genial, sólo al alcance de unas mentes privilegiadas.


JERASH - CARDO MAXIMUS

Casualmente nos paramos a preguntar muy cerca del hotel, a menos de 500 metros. Por fin pudimos llegar a nuestro destino. Aparcamos el coche junto al hotel y nos lanzamos a por nuestra habitación. Wolfgang no tenía el alojamiento reservado, por lo que entró con nosotros para preguntar, pero sin muchas esperanzas ya que él buscaba algo más barato. Y como era de esperar el precio de la habitación individual reservándola directamente en el hotel era bastante cara. Le pedían más del doble de lo que habíamos pagado nosotros por una doble.
Nos ofrecimos para llevarle al centro, pero se negó rotundamente. Dijo algo así como que estaba muy contento de haber compartido aquel día con nosotros, y que a partir de ahí teníamos que seguir nuestro camino solos, que no quería molestarnos. Y antes de que pudiéramos decir nada nos dio un billete de 10 USD, su parte del alquiler del coche. Lo rechazamos, pero insistió. Es alemán; nunca hubiera aceptado que rechazáramos el billete, así que lo cogimos y nos despedimos de él prometiéndole que le escribiríamos en cuanto volviésemos a casa.
Habíamos reservado tres noches en el hotel Coral Sadeen a través de booking, por un precio de 50 JOD cada noche, desayuno incluido. La habitación, de tamaño medio, estaba muy bien, limpia y con mobiliario nuevo. El baño también estaba perfecto, limpio y siguiendo el standard occidental. Por ponerle alguna pega, está un poco alejado del centro. Pero como teníamos coche y Amman no nos interesaba como lugar de visita, la situación no resultaba un problema, más bien todo lo contrario, porque nos permitía salir de la ciudad sin enredarnos en los atascos que se forman en el centro.
Esa noche, el cansancio venció al hambre. Llevábamos demasiadas horas sin dormir, y el cuerpo no nos pedía comida, nos pedía una ración extra de cama. Así que no cenamos, nos metimos directamente en la cama y a dormir hasta el día siguiente. Debían ser alrededor de las 9 de la noche.
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Etapa: CASTILLOS DEL DESIERTO, MADABA Y MAR MUERTO  -  Localización:  Jordania Jordania
Fecha creación: 07/07/2011 16:13  
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Nos levantamos a las 8 de la mañana; habíamos dormido la friolera de 11 horas. Un auténtico record para nosotros. Una vez repuestos, nuestra urgencia pasó a ser otra, la comida. No habíamos cenado. El desayuno, como no podía ser de otra manera, era tipo buffet. Tenía lo típico que puede encontrarse en un buffet de hotel. Pero cojeaba un poco en fiambres (normal en un país musulmán) y faltaba un poco más de dulce. Esto lo compensaban haciendo unas tortillas al momento con los ingredientes que eligieses. Lo calificaría como correcto.
Necesitábamos cambiar dinero. Por comodidad preguntamos en la recepción del hotel. El cambio era de 136 JOD por 200 USD. Nuestra sorpresa fue cuando el recepcionista nos dijo que no cambiásemos allí, que mejor que lo hiciésemos fuera. Tampoco era cuestión de hacerle un feo al chico, así que salimos del hotel, y nos paramos en la primera oficina de cambio que encontramos. Allí nos dieron 141’50 JOD por la misma cantidad de dólares. Habíamos ganado 5’50 euros en ese cambio, todo un dineral.
Nuestro primer destino de ese día eran los castillos del desierto. Teníamos la intención de visitar dos, Qusayr Amra y Qasr Kharana. Algo que nunca falla en todos nuestros viajes, es algún que otro kilómetro de más por culpa del GPS. Y en esta ocasión no íbamos a tardar mucho en ponerlo en práctica. En vez de llevarnos directamente hacía nuestro destino nos envió a dar un rodeo por una carretera que se unía a la que deberíamos tomado, un poco antes de Azraq. Por lo menos en esta ocasión el “paseo” se vio compensado con unas bonitas vistas del desierto. Aunque en el sur el desierto es más bonito, tengo que reconocer que aquella carretera tenía su encanto y que disfrutamos de un agradable recorrido. Además pudimos ver manadas de camellos sueltos. Se supone que los sueltan para que coman. Pero allí no había ni un hierbajo ni un charco de agua, así que no sé que hacen realmente esos animales sueltos por en medio de ese secarral.


CASTILLOS DEL DESIERTO - QUSAYR AMRA

Seguimos con el plan establecido, y aunque estábamos cerca de Azraq, decidimos no visitar su castillo y nos dirigimos hacia Qusayr Amra. En la carretera no hay indicadores del castillo, tan sólo cuando llegas a su altura hay un letrero que señala la salida. De todas formas el castillo está junto a la carretera y se divisa fácilmente, por lo que no tiene pérdida. Al abandonar la carretera un pequeño camino sin asfaltar conduce hasta la entrada, donde hay sitio más que suficiente para aparcar. ¡Sólo faltaría que en medio del desierto les faltase sitio!. La entrada que cuesta 1 JOD por cabeza, sirve para visitar tres castillos, Qasr Al-Azraq, Qusayr Amra y Qasr Kharana. La entrada se puede comprar en cualquiera de los tres. Entramos y buscamos donde pagar la entrada. Había varias personas por allí, pero ninguno era el encargado de vender las entradas. Como aquél hombre no aparecía, uno de los que estaba por allí nos dijo que entráramos y que pagásemos a la salida. Nos habían dado permiso y tampoco era plan de estar esperando allí como tontos, así que nos fuimos a hacer la visita.

Qusair Amra, el más conocido de los castillos del desierto de Jordania, fue construido entre los años 711 y 715 por el califa omeya Walid I, en la época de expansión islámica en esta región. Es uno de los ejemplos más notables del primer arte omeya y de la arquitectura islámica.
El castillo formaba parte de un complejo más extenso que era utilizado como caravasar. La parte que se conserva era utilizada como lugar de veraneo por el califa o por sus príncipes, para el deporte y el placer. Se recubrió por frescos que describen escenas de caza, frutos, vino y mujeres. También contiene un sistema termal con tres salas, que de clara influencia romana. Ha sido declarados Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en el año 1985, lo que ha potenciado los proyectos de restauración del castillo.
Antes de entrar en el interior, y frente al edificio principal hay un pozo de piedra de 36 metros de profundidad. El acceso al interior del edificio se realiza por la sala de audiencia, profusamente decorada con frescos. Las primeras imágenes que se perciben son las de dos mujeres con los pechos al aire, pintadas sobre los arcos de la pared frontal. En el muro derecho hay una escena de luchadores y otra de una mujer desnuda bañándose. A continuación se representan seis rostros, uno d los cuales debía de ser el califa omeya. En el muro izquierdo hay una escena de caza con perros y en el techo se representa la construcción de los baños.
Una pequeña puerta a la izquierda conduce a los baños formados por tres pequeñas salas. La primera es eL apoditerium o vestuario en el que están representadas tres caras que parecen representar las tres etapas de la vida de los hombres. La segunda sala es el tepidarium o baño templado con escenas de mujeres desnudas aseando a un niño. Y la última es caldario o baño caliente en cuya cúpula se representa un mapa del cielo en el que se distinguen varios signos zodiacales.


Es bastante pequeño. Verlo por dentro entreteniéndonos identificando las diferentes escenas que describía la guía no nos llevó más de 15 minutos. Casi se tarda más en llegar caminado desde la entrada que en realizar la visita en si. Pero hay que reconocer que es interesante. Uno no se espera encontrar ese tipo de pinturas en un país musulmán. Y mucho menos en un pequeño edificio en medio de la nada. Y es que alrededor no hay nada, solo desierto y soledad. Las pinturas no es que estén en un estado de conservación óptimo. Pero las están restaurando. Cuando fuimos nosotros estaban trabajando sobre el muro derecho.



CASTILLOS DEL DESIERTO - PINTURAS EN QUSAYR AMRA

[align=justufy]He visto muchos castillos en mejor estado de conservación y mucho más bonitos que éste. Incluso casas más grandes y con mucho más cosas que ver. Pero a pesar de ello, Qusayr Amra tiene su pequeño encanto.
Cuando llegamos al centro de visitantes, nadie nos pidió la entrada. Podríamos habernos ido sin pagar. Pero total, por el precio que tenía y como además nos servía para el próximo castillo, decidimos pagarla. El que vendía los tickets, nos miró sorprendidísimo. Seguro que no entendía nada. Dos turistas que salían de hacer la visita y que le decían que querían pagar la entrada. Debió pensar ¿Pero por qué no se van sin pagar, si nadie se va a dar cuenta?. Ya lo veis, somos así de inocentes; no nos sale lo de colarnos ni cuando nos lo ponen a huevo, como en este caso. Ya sé que hay gente que a lo nuestro no le llama ser inocentes, le llama ser tontos.
Nos subimos al coche y nos dirigimos al otro castillo del desierto que teníamos previsto visitar, Qasr Kharana. Apenas se encuentra a 15 kilómetros de Qusayr Amra en dirección Amman, y como aquél, se encuentra al lado de la carretera, pero en el lado izquierdo. No hay ni una sola indicación, pero como está pegado a la carretera se ve a distancia, por lo que tampoco tiene pérdida. Aquí también hay una amplía explanada para aparcar el coche. Nos dirigimos a la entrada y no había nadie. Ehhh, que nosotros tenemos entrada, nadie quiere comprobarlo. Pues no, no había nadie en la entrada. Nos dirigimos hacia el castillo. Justo en la puerta de acceso había un vigilante sentado en una silla. Nos dijimos “éste nos pedirá la entrada”. Pero no, tampoco nos dijo nada. ¿Pero es que a nadie le importa si hemos pagado la entrada o no?.[/align]


CASTILLOS DEL DESIERTO - QSAR KHARANA

Es uno de los primeros castillos construidos por los omeyas en esta región, y aun así se encuentra muy bien conservado. Destaca por su forma cúbica, de cuatro lados y torres en las esquinas que no superan la altura de las paredes, con torres semicirculares en el centro de cada fachada y una entrada única. De planta cuadrada, tiene unos 35 metros de lado y en su interior hay un patio rodeado por dos pisos con sesenta dependencias, con techos abovedados y formados por semicúpulas sobre pilastras adosadas. El interior en mucho más pequeño de lo que podría pensarse viéndolo desde el exterior, ya que los muros son muy gruesos.
Se tiene poca información sobre sus orígenes. Al parecer se construyó sobre una construcción anterior griega o bizantina. También se cree que la construcción se realizó en dos fases; la primera entre 661 y 684, y la segunda en torno a 710,
Probablemente su aspecto de fortaleza sea la culpable de que a este conjunto de construcciones se les llame “castillo”, Sin embargo, no parece haber tenido uso militar ya que las rendijas de las paredes no sirven de aspilleras sino de conductos de ventilación, y las torres son sólidas por lo que no sirven de elemento defensivo. Parece más bien un palacete y podría haberse usado como caravasar para descanso de los viajeros, pero no hay fuentes de agua corriente y no se encuentra en ninguna ruta conocida.
En los últimos siglos el castillo fue abandonado y dañado por diversos terremotos. Su reconstrucción se inició en 1970. El castillo puede visitarse por completo, aunque en el piso superior hay que tener cuidado en las escaleras y no se puede ascender al tejado.


Aunque es más grande que Qasr Amra, la visita también se realiza muy rápidamente. No creo que tardásemos más de 20 minutos en recorrer todas las estancias que estaban abiertas. Nada más entrar se accede al patio central, alrededor del cual se encuentran todas las habitaciones. Se pueden visitar los dos laterales, tanto la planta baja, cono la primera planta. Se trata de salas sin decoración, totalmente desnudas, salvo unas pocas habitaciones que conservan algún detalle. Cuando nosotros lo visitamos, no había nadie, por lo que pudimos disfrutarlo para nosotros solos.
Está mejor conservado por fuera que por dentro. Allí, en medio del desierto, con ese aspecto tan robusto, parece estar totalmente fuera de lugar. Y eso es precisamente lo que lo hace diferente. Lo único que le resta algo de encanto es ver pasar los coches por la carretera que pasa pegada a él. Y no os digo cuando pasa un camión.


CASTILLOS DEL DESIERTO - INTERIOR DE QSAR KHARANA

Fueron dos visitas interesantes, que recomendaría a todo el mundo que no se perdiera. No solo por los castillos en sí, que por si solos no son gran cosa, sino por el conjunto y por su situación en medio del desierto, lo que también permite disfrutar de un bonito paseo por esa zona tan árida.
De nuevo en la carretera, en dirección a nuestro próximo destino, Madaba. Llegamos pasadas la una del mediodía. La primera visita estaba clara; un restaurante para comer. Intentamos buscar un restaurante que recomendaba la Lonely. No sé ni porque lo intentamos, ya que estaba claro que no lo íbamos a encontrar. Tras dar un par de vueltas sin éxito con el coche, decidimos aparcar en el centro. No tuvimos problemas para encontrar sitio en una calle bastante céntrica. Por allí había un par de restaurantes, pero parecían un poco guarretes. Entramos en el que parecía más limpio, “Popeye”. Luego descubrimos que era una especie de cadena de comida rápida jordana. Comimos una especie de bocadillos de pan de pita con carne, ensalada y patatas. No eran exactamente kebabs. Nos costaron 13 JOD en total. No fue nada especial, pero suficiente para salir del paso.
Solucionado el problema de la comida, nos dirigimos a buscar la Iglesia de San Jorge para visitar el famoso mosaico de Tierra Santa. Según el plano de la ciudad no estaba muy lejos. Pero, o el plano estaba equivocado, o éramos nosotros los que nos habíamos equivocado. Con nuestro sentido de la orientación la respuesta era obvia. Bueno, dejemos de meter el dedo en la llaga.
Estuvimos dando vueltas por el centro intentando orientarnos. Estaba lleno de tiendas, pero sin demasiada animación. No había muchos turistas, y puede que eso hiciese que los vendedores estuvieran un poco relajados. En la mayoría de las tiendas no te decían nada, ni tan siquiera si te parabas en el escaparate. Y si alguno te invitaba a entrar, no insistía mucho. Si le contestabas que no, no te molestaba más, sin que mediasen enfados ni malos modos. Mira que somos raros, si los vendedores insisten mucho nos agobiamos; pero si no nos dicen nada nos ofendemos porque tenemos la sensación de que pasan de nosotros. Si es que a todo le ponemos pegas.
La ciudad no tiene nada de especial, pero al menos se puede pasear tranquilamente sin que los vendedores te agobien. Hay que reconocer que los jordanos son una gente educada y agradable.
Pasamos por delante de una mezquita que estaba encajonada entre los edificios, pero no lográbamos ubicarla en el mapa. Seguíamos sin saber donde estábamos. Tampoco era algo que nos preocupase mucho, ya que estamos acostumbrados a que eso nos pase continuamente. Finalmente nos dimos de bruces con el Parque Arqueológico. Un chico nos invitó a entrar, y nos dijo que no había que pagar entrada.

Nada más entrar hay un mosaico del siglo I A.C., que tiene fama de ser el más antiguo de Jordania. Tras pasar la calle romana, se encuentran los mosaicos de la iglesia del Profeta Elías de principios del siglo VII. Finalmente se llega a la serie de mosaicos más importante del yacimiento, los de la Sala de Hipólito, una villa de principios del sigo VI. En las esquinas se representan las cuatro estaciones con imágenes de flores y pájaros. En el centro se representa la tragedia de Fedra e Hipólito. En la imagen superior aparecen Adonis, Afrodita y Eros.

Se trata de un pequeño recinto con varios mosaicos cubiertos por estructuras metálicas y techumbres. Hay unas pasarelas que permiten pasear junto a los mosaicos y verlos desde una posición elevada. No hay mucho que ver por lo que apenas se necesitan 15 minutos para ver el recinto.
Ahora ya nos habíamos situado. Pero había algo que no entendía, según mis cálculos habíamos pasado por delante de la iglesia de San Jorge y no la habíamos visto. No entiendo como se puede pasar por delante de toda una iglesia y no verla, sobre todo teniendo en cuenta que es la principal atracción de la ciudad por lo que debe de estar bien señalizada.
Pues sí, la iglesia estaba en su sitio, donde debía estar. Todavía no entiendo como pudimos pasar por delante y no verla. Si al menos hubiera sido de noche hubiéramos tenido excusa, pero era al mediodía. No se, por más vueltas que le doy, no lo entiendo. Cada vez estoy más convencido de que no estaba allí cuando pasamos la primera vez. ¿Qué donde estaba?. Todavía no lo sé, pero estoy en ello, pronto tendré la respuesta.
A la iglesia se accede a través de un pequeño jardín con unas cuantas plantas y varios pinos altísimos. A la derecha hay una tienda, donde venden las entradas, 1 JOD por persona.

El mapa mosaico de Tierra Santa es una parte del mosaico que cubre el suelo de la iglesia bizantina de San Jorge en Madaba. Es la representación cartográfica más antigua de Jerusalén y la Tierra Santa que se conserva. En el mapa-mosaico aparece la Iglesia Nea de Jerusalén, que se consagró el año 542. En la imagen no aparecen edificios construidos después del año 570, por lo que el período de tiempo en el que se creó el mapa queda limitado a los años que median entre 542 y 570. El mosaico fue realizado por artistas anónimos. En el siglo VIII los gobernantes musulmanes eliminaron algunas figuras del mosaico. En el año 746 un terremoto destruyó la mayor parte de Madaba que fue abandonada. El mosaico se redescubrió en 1894, durante la construcción de una nueva iglesia ortodoxa en el lugar de su antigua predecesora. En las décadas siguientes, varias partes del mosaico fueron dañadas por los incendios y los efectos de la humedad. En 1965, se inició la restauración de las partes del mosaico que se conservaban.
El mosaico se encuentra en el ábside de la iglesia de San Jorge de Madaba. A diferencia de los mapas modernos no se orienta hacia el norte, sino hacia el este, donde se encuentra el altar de forma que su posición coincide con las direcciones de la brújula. En su origen medía 21 x 7 m. y constaba de más de dos millones de teseras. Sus dimensiones actuales son 16 x 5 m.
El mapa representa el área que va desde el Líbano (en el norte) hasta el delta del Nilo (en el sur), y desde el mar Mediterráneo (oeste) hasta el desierto arábigo. Entre otros accidentes geográficos, aparece el mar Muerto con dos barcos, varios puentes que unen las orillas del río Jordán, peces en el río que se alejan del mar Muerto; un león (que casi no se puede reconocer) a la caza de una gacela en el desierto de Moab, Jericó rodeada de palmeras, Belén y otros escenarios de la historia bíblica cristiana. El paisaje está rotulado con explicaciones en griego. Aparecen aproximadamente 150 poblaciones y aldeas. El elemento más grande y detallado del mapa es Jerusalén, en el centro del mapa. El mosaico muestra con claridad varias construcciones importantes de la misma, como las puertas de la ciudad, la iglesia del Santo Sepulcro, la Torre de David y el Cardo Maximus. También son importantes las imágenes detallas de ciudades como Neapolis, Ascalón, Gaza, Pelusium y Charachmoba, todas ellas tan precisas que se podrían denominar "planos callejeros".
El mapa de Madaba es el mosaico geográfico más antiguo que se conoce en la historia del arte. Es muy importante para la localización y verificación de los escenarios bíblicos. En 2010 nuevas excavaciones confirmaron la precisión del mapa, con el descubrimiento de una ruta que aparece en el mismo y que recorre el centro de Jerusalén.


MOSAICO DE TIERRA SANTA EN MADABA

Esta visita fue una auténtica decepción. Quizás nos habíamos creado unas expectativas muy grandes, ya que todo el mundo habla maravillas de este mosaico. Sin embargo a nosotros nos decepcionó. Apenas quedan tres fragmentos en el suelo, donde se ven representadas varias ciudades. Si te detienes a mirarlo sin prisas se pueden distinguir algunas de las imágenes y ciudades de las que habla la guía. Pero no es para tanto. Hemos visto mosaicos mucho más bonitos. Tal vez no supimos apreciar la importancia histórica que tiene. Además su ubicación tampoco ayuda mucho. Está en una iglesia ortodoxa con sus típicas pinturas de colores brillantes. Para mi gusto tanto color le resta presencia al mosaico.
Todo viaje tiene sus pequeñas decepciones. Visitas que creías que iban a ser muy interesantes y al final te dejan indiferente. En este viaje, nuestra pequeña decepción fue Madaba, y en concreto el mapa mosaico de Tierra Santa. A pesar de ello no puedo recomendar que no se visite. En un momento u otro pasareis por Madaba y la importancia histórica del mosaico es tal que probablemente se merezca una parada.
Lo que habíamos visto en Madaba hasta ese momento no nos estaba emocionando, por lo que decidimos no buscar más mosaicos y dar por terminada nuestra visita a la ciudad. Volvimos al coche, y salimos en dirección al Mar Muerto. De camino hacia allí, pasamos por delante del Monte Nebo. Apenas se encuentra a 7 kilómetros de Madaba. Aprovechando que pasábamos por allí decidimos parar y disfrutar de las vistas. Desde el parking se disfruta de una amplia perspectiva del valle del Jordán. Vimos que la iglesia del yacimiento estaba en obras, tal y como habían anunciado los viajeros que habían pasado por allí hacia poco. Por eso decidimos no entrar. Las vistas son similares desde el parking que desde lo alto. Quizás desde allí se tenga una vista más amplia, pero no creo que eso justifique pagar la entrada. ¡Las historias que nos inventamos algunos para ahorrarnos unos eurillos!


VISTAS DESDE EL APARCAMIENTO JUNTO AL MONTE NEBO

Sin mucha dilación, porque allí aparte de las vistas había poca cosa que hacer, continuamos nuestro camino hacia el Mar Muerto. Nada más dejar atrás el Monte Nebo, volvimos a parar en el primer recodo de la carretera en el que nos pareció que no molestaríamos. La verdad es que no había nadie, pero basta que te pares un minuto para que aquello se convierta en la M-30 en hora punta. Desde aquí disfrutamos de un bonito paisaje con el Mar Muerto a la izquierda y el valle del Jordán a la derecha. El día soleado acompañó, permitiéndonos disfrutar del paisaje en toda su plenitud. A pesar ello, la vista no era totalmente nítida, y al fondo, aunque el día muy claro, se veía como una neblina que distorsionaba un poco la vista. A pesar de ello, hay que reconocer que es una estampa preciosa, una de las mejores vistas de las que pudimos disfrutar en Jordania.
La carretera que desciende del Monte Nebo al Mar Muerte, es preciosa por las vistas que se tienen casi todo el rato. Pero al mismo tiempo es terrorífica, por la combinación de curvas cerradas y badenes sin visibilidad con un descenso vertiginoso. Yo, que conducía, puedo dar fe de esto último. De lo primero, de lo bonita que es la carretera puede dar fe mi mujer, porque yo iba tan concentrado en no salirme de la carretera que ni me enteré del paisaje. Es una carretera por la que recomiendo circular al menos una vez a todo aquél que alquile un coche en Jordania. Es un paseo precioso por unas montañas desérticas sin apenas vegetación, donde de vez en cuando aparece una jaima como contrapunto a la dureza del paisaje. Además las vistas sobre el Mar Muerto y el valle del Jordán son espectaculares.
Estoy convencido de que el ingeniero que diseñó esta carretera no terminó la carrera. No creo ni que aprobase el primer curso de la carrera. Y esto siendo optimistas, porque hasta tengo dudas de que se llegase a matricular. Es imposible que alguien en pleno uso de sus facultades mentales diseñe una carretera como ésta.


VISTAS DESDE LA CARRETERA DE MADABA AL MAR MUERTO

Nos resultó muy curioso que allí en medio, de repente, apareciese un check point. No se que deben controlar en ese punto; pero por el tráfico que soporta esa carretera los soldados que están de guardia allí se deben aburrir como ostras. Aquí experimentamos por primera vez lo que podemos denominar como “ritual del guiri en los check points”. Básicamente podríamos resumirlo de la siguiente manera.
- Te paras, bajas la ventanilla y ellos te miran con curiosidad.
- A continuación te preguntan, Where do you go?
- Dead Sea (o lo que corresponda en cada caso)
- Segunda pregunta, Where are you from?
- Spain.
- Para concluir con un Welcome to Jordán, y una indicación con la mano de que sigas.
En todos los check points se repite el mismo ritual y las dos mismas preguntas. Si alguna vez os pilla despistados o no entendéis al policía o soldado de turno, no lo dudéis, seguir los pasos arriba indicados y podréis continuar vuestro camino sin contratiempos. Parece una tontería, y de hecho lo es, pero es que fue siempre así. Cada vez que me vienen las imágenes a la cabeza me entran ganas de reír por lo absurdo que llega a resultar repetir esta misma escena un par de veces cada día.
Una vez que finaliza el descenso y te acercas al Mar Muerto, el paisaje cambia radicalmente. Ya se ven árboles y zonas cultivas, lo que contrasta con las montañas marrones totalmente desérticas que se ven detrás.
En cuanto se llega al Mar Muerto, aparecen los complejos hoteleros. Muchos están todavía en construcción. Intercalados entre los hoteles hay tres parkings (A,B y C). Estaban totalmente vacíos. Me imagino que desde allí se tendrá acceso a la orilla, pero como no paramos en ninguno no lo puedo asegurar. También hay un check point. Por éste pasamos en varias ocasiones repitiendo cada vez el ritual anterior. En cambio a los coches conducidos por jordanos los miraban más detenidamente, y siempre tenían algún coche abierto revisándolo.

El mar Muerto es en realidad un lago salado situado a 416 metros bajo el nivel del mar situado entre Israel y Jordania. Tiene unos 76 km de largo y un ancho máximo de unos 16 km; su superficie es aproximadamente de 625 km². Recibe agua del río Jordán, de otras fuentes menores y de la escasa precipitación que se produce sobre el lago, y el nivel del mar es el resultado del balance entre estos aportes y la evaporación.
Es entre nueve y diez veces más salado que los océanos. La salinidad en el resto de los mares es de 35 gramos por litro. En el mar Muerto es de 350 a 370 gramos por litro, por lo que ningún ser vivo habita en él, salvo alguna forma de vida microscópica. Tan elevada salinidad eleva la densidad de sus aguas por lo que ejerce un empuje superior a la de cualquier otro mar, de ahí que se, pueda flotar sin ningún esfuerzo, característica que le ha hecho mundialmente popular. Con todo, no es el lago más salado de la Tierra, ya que lo superan el lago Assal en Yibuti y ciertos lagos antárticos. Es rico en potasas, bromuro, yeso, sal y otros productos químicos. Las compañías israelíes y jordanas instaladas en la parte sur del mar Muerto, a ambos lados de la frontera, aprovechan dichos minerales para el desarrollo de una importante actividad económica. Para llevar a cabo el proceso de extracción de minerales, es necesario evaporar artificialmente agua del mar Muerto, proceso que contribuye al descenso de sus aguas, un hecho completamente evidente para todo aquel que visita la zona. Ambos países también utilizan las aguas del río Jordán, principal tributario del mar Muerto (es el único tributario en la práctica) para irrigar grandes extensiones de tierra agrícola.
La superficie era de 1.025 kilómetros cuadrados en 1945. Hoy apenas alcanza 625, y en algo más de 100 años tendrá la mitad de su actual extensión, según cifras oficiales. En ciertos puntos, la costa se halla hoy a 600 metros de donde se encontraba 20 años atrás


Una de las últimas construcciones a la orilla del Mar Muerto es Amman Beach; la que todas las guías dicen que es la playa pública. Está muy bien señalizada. Hay dos parkings en la entrada, que cuando fuimos nosotros estaban abarrotados. Sin embargo dentro no parecía que hubiese tanta gente. De hecho creo que había más coches que personas. Hay bares, un restaurante, baños, una piscina de agua dulce bastante grande y cuidada, vestuarios, duchas y como no, un trocito de playa privada. Hay sillas junto a la piscina y en la playa, y se alquilan toallas y taquillas para dejar cualquier cosa. Las instalaciones son modernas y se encuentran en buen estado. Vamos que tiene todo lo que se necesita para pasar una agradable tarde de playa.
Cuando preguntamos el precio y me dijeron que 15 JOD por cabeza (para los jordanos es un poco más barata), casí me caigo de culo. ¿¿¿Cómo????. Creo que nos has entendido mal. No queremos comprar el Mar Muerto, sólo queremos darnos un baño.
Por cierto si alguien se ha olvidado del bañador que no se preocupe, tendrá tres opciones. La primera es no bañarse, pero para eso mejor no ir. La segunda es bañarse desnudo y acabar durmiendo en el cuartelillo. Para los que tengan un especial interés en saber como funciona la policía jordana, esta opción es la más interesante ya que les permitirá matar dos pájaros de un tiro. La tercera opción es comprarse un bañador en la tienda que hay en el recinto. Nosotros llevábamos bañador, pero si nos hubiéramos visto en la tesitura, creo que nos habríamos inclinado por la tercera opción. Llamadnos raros si queréis.


AMMAN BEACH

Fuimos a cambiarnos, pero como en los vestuarios de las mujeres había cola, tuve que esperar a mi mujer. Nunca entenderé porque no pueden limitarse a hacer lo que hacemos los hombres, entrar, cambiarnos y salir, y punto. Algún día me gustaría ve lo que hacen allí dentro. Aunque dicho así creo que ese es el sueño de muchos hombres. Y no porque precisamente les interese saber que hacen allí.
Los vestuarios están junto a la piscina, así que aproveché para darme un primer baño. El agua estaba muy buena, y no me refiero para beber sino a la temperatura. Cuando salió mi mujer yo ya hacía un rato que nadaba. Metió un pie en el agua y me dijo que no se metía, que estaba fría. Es un caso perdido, el agua sólo está a su gusto cuando faltan un par de grados para de alcanzar el punto de ebullición. De todas formas no habíamos ido allí para nadar en una piscina, así que salí y bajamos a la playa. Sólo había turistas. Hago esta consideración porque en los foros había leído bastantes comentarios sobre lo incomoda que podía llegar a sentirse una mujer en bikini en las playas jordanas. Pero allí no había jordanos, sólo turistas, por lo que no había ningún problema con lo de ir más o menos tapadas.
No había mucha gente (con esos precios no me extraña). Pero todos repetían el mismo ritual, entrar en el agua y dejar que las piernas se levantasen para flotar con los pies y las manos fuera del agua, mientras alguien les hacía una foto desde la orilla. Tras flotar un rato más o menos largo, se repetían los mismos pasos pero incorporando un elemento nuevo; un diario o un libro; para flotar mientras sostenían el libro como si lo estuvieran leyendo. Parecía como si repetir aquello fuera obligatorio. Nosotros no íbamos a ser menos y no nos saltamos ni uno solo de los pasos del ritual. Había que prevenir por si aquello era de verdad obligatorio, no fuera a ser que nos pusieran una multa por no cumplir.
El agua estaba muy caliente, casi me atrevería a decir que más caliente que por aquí en pleno verano (soy de Mallorca). Hay que tener en cuenta que dentro del agua todo son rocas. Por eso es importante llevar calzado adecuado para entrar al agua y no hacerse daño. Junto a la orilla hay cortes en las rocas en los que puedes ver las diferentes capas de sal que se han ido depositando.


CAPAS DE SAL EN EL MAR MUERTO

Por todas partes hay advertencias de que no hay que meter la cabeza dentro del agua. Están en inglés, pero se entienden perfectamente. En todas las guías de viaje te advierten de que no hay que meter la cabeza en el agua. Y a poco que se busque información en los foros se llegará a la misma conclusión. Pues aún así, todavía hay gente que lo primero que hace es zambullirse de cabeza. Delante de nosotros un chico lo hizo, y su novia tuvo que entrar con una botella de agua dulce para tirársela por los ojos, porque no podía abrirlos de lo que le picaban.
Cuando sales del agua, no tienes la sensación de estar mojado, sino que parece que te han untado de aceite. Y aunque te pongas al sol no te secas. Como no soy muy amigo de estar tumbado al sol, sólo aguanté unos 15 minutos y no llegue a secarme. Mi mujer tuvo más paciencia y disfrutó más del sol, por lo que si que consiguió secarse. Le quedaron escamas de sal por todo el cuerpo.
En la orilla previo pago de 3 JOD podías untarte de barro todo el cuerpo. Tras 10 minutos te lo tenías que quitar metiéndote de nuevo en el agua. No nos llamó lo suficiente la atención como para probarlo.
Aunque hay duchas junto a la playa, subimos a ducharnos a la parte de arriba, a los vestuarios. Como sabía que mi mujer tardaría bastante más que yo, antes de ducharme me di un nuevo baño en la piscina. Después una buena ducha para quitarnos la sal y esa sensación aceitosa, y listos para volver a casa.
La visita al Mar Muerto fue una toda una experiencia. Divertidísima. Es increíble la sensación de flotar, de sentir como las piernas se te levantan, como por mucho que quieras no te hundes. Puede que haya gente a la que no le haya gustado mucho, pero nosotros salimos entusiasmados. De hecho yo repetí baño. No podía irme sin volver a sentir esa sensación. Para nosotros fue uno de los mejores momentos de nuestro viaje a Jordania. Es sin lugar a dudas una de las visitas indispensables y que nadie debe dejar de realizar.
Salvo que os alojéis en uno de los hoteles que hay junto a la orilla, creo que Amman Beach es la mejor opción para bañarse en el Mar Muerto. Mucho mejor que hacerlo en cualquier lugar de la orilla. Una ducha se convierte en algo indispensable tras un baño en esa agua tan salada. Y tener vestuarios para cambiarse y sillas para descansar junto a la orilla también resulta muy cómodo. En caso de que decidáis bañaros en cualquier otro lado os recomiendo que llevéis un par de garrafas de agua para tirároslas por encima cuando salgáis del mar. Además cuanto más al sur vayáis, menos gente habrá, y más tranquilamente podréis bañaros sin tener nadie alrededor, sobre todo si en el grupo hay alguna mujer. La entrada es muy cara, 15 JOD, pero total sólo vais a ir una vez, y estando de vacaciones se puede ser un poco más espléndido.
Cuando llegamos al Mar Muerto el termómetro marcaba 30º. Cuando nos fuimos había bajado a 28º. Y cuando llegamos a Amman, menos de una hora después, sólo marcaba 16º. Es increíble la diferencia de temperatura que hay entre esos dos lugares tan cercanos. Además junto al Mar Muerto, no sopla ni una pizca de aire, lo que hace que la sensación de calor sea más acentuada. En Amman hacía una temperatura agradable, fresquita, pero agradable. En el Mar Muerto hacía un calor que te morías.
De vuelta a Amman aparcamos junto al Teatro Romano. Eran más de las 7 por lo que ya estaba cerrado. Sólo pudimos verlo a través de las verjas. A esa hora todos los lugares turísticos estaban cerrados, por lo que lo único que podíamos hacer era darnos un paseo. Justo al lado de donde habíamos aparcado el coche, en una plaza vimos un kiosco donde entre otras cosas vendían sellos. Por curiosidad preguntamos el precio y nos contestaron que 5 JOD por un paquete de 100 sellos. Que si, que no, que si, que no; al final acabamos comprando dos paquetes por 3 JOD cada uno. Nos fuimos supercontentos con nuestros sellos de Jordania. La desilusión vino luego, cuando llegamos a España y nos dimos cuenta de que los sellos eran de Egipto. La culpa fue nuestra, porque mientras mirábamos que paquetes nos llevábamos, el vendedor nos dijo que también tenía sellos de Jordania. Pero nosotros íbamos a lo nuestro y no le hicimos caso. Así que metimos la pata.
Después estuvimos callejeando por el centro de Amman. Lo único destacable que vimos o por lo menos que reconocimos, fue la mezquita Al-Husseini. Me pareció muy chula, sobre todo el patio interior al que se puede entrar. En cambio las luces verdes que encienden en los minaretes por la noche desentonaban totalmente.
Estuvimos paseando un buen rato por calles comerciales, llenas de tiendas de todo tipo, unas enfocadas al turismo y otras al mercado local. Como en Madaba, los vendedores no son agresivos. Te invitan a entrar en su tienda, pero sin forzarte y sin insistir si les dices que no o si ven que no tienes interés. Entramos en un mercado de frutas y verduras. Curioso con todo aquel género ordenado sobre las mesas
Amman no es una ciudad bonita. Sin embargo nos encantó el bullicio de sus calles, con tiendas por todos lados, tenderetes en las aceras, vendedores de mil artículos intentando captar tu atención, las aceras llenas de gente, el caos circulatorio con esos atascos monumentales en los que todo el mundo intenta avanzar metiendo el morro del coche, y la gente que cruza de un lado a otro de la calle por en medio de los coches que no aminoran su marcha. Ese ajetreo constante es lo más destacable de Amman.
Cruzar la calle es casi misión imposible. Los pasos de peatones son una rareza en esa ciudad. Así que hay que pasar por en medio de los coches, y no creáis que éstos se pararán para que podáis cruzar. Cada vez que cruzas la calle tienes la sensación de estar jugándote la vida. Nosotros adoptamos la siguiente táctica para minimizar riesgos. Nos acercábamos a algún jordano que fuera a cruzar la calle y en vez de mirar los coches, nos fijábamos en él. Cuando el se lanzaba como un kamikaze por en medio de los coches nosotros lo seguíamos de cerca. Nos iba abriendo camino y así era más sencillo encontrar los huecos.
Si tomáis como base de operaciones Amman, no está de más darse una vueltecita y disfrutar de ese ambiente tan animado. Pero si vuestro hotel no está en Amman, es un lugar prescindible, y casi es mejor no entrar para evitar los atascos que se forman en el centro.
Antes de irnos pasamos por delante de las ruinas de los baños romanos. Estaban iluminados con una luz muy tenue. No me parecieron gran cosa.
Nos montamos en el coche y nos dirigimos hacia el hotel. Antes de llegar teníamos que hacer una parada técnica ya que no habíamos cenado. Para mucha gente probar la comida típica del país es una parte importante del viaje. Nosotros en este aspecto somos bastante conservadores y si bien siempre probamos alguno de los platos típicos, también nos gusta comer algo conocido. Por eso aquella noche y en previsión de que en próximos días tuviéramos que comer vete tú a saber que y donde, nos paramos en un Pizza Hut. Tomamos un agua, un pan de ajo de entrante, una pizza marinera (mi mujer) y macarrones (para mi). El precio fue de 14 JOD. Por cierto la pizza si que estaba buena, pero los macarrones no me gustaron.
Tras la cena dimos por terminado el día. Pero todavía nos quedaba una pequeña sorpresa. Al llegar al hotel decidimos meter el coche en el aparcamiento del hotel. Nos levantaron la barrera, pero para nuestra sorpresa, nos indicaron que no bajásemos al parking, sino que parásemos delante de la puerta del hotel. Antes de que nos diese tiempo a recoger todos los chismes que teníamos en el asiento trasero, apareció un botones para llevarse el coche. Aquello nos pilló por sorpresa, nos estamos acostumbrados a estos lujos. Nos miramos como diciendo que hacemos; le dejamos el coche a éste o nos vamos y aparcamos nosotros por ahí. Decidimos no parecer unos catetos y le dejamos el coche al botones. A poco que te pares a pensar resulta absurdo que los del propio hotel te vayan a robar el coche. Menos mal que nos bajamos del coche. Vaya ridículo hubiéramos hecho si llegamos a irnos con el coche.
Por fin pudimos llegar a nuestra habitación. Pasaban de las diez y media de la noche.
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Ver Etapa: CASTILLOS DEL DESIERTO, MADABA Y MAR MUERTO




Etapa: BETANIA Y WADI MUJIB  -  Localización:  Jordania Jordania
Fecha creación: 08/07/2011 16:02  
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Un poco antes de las 9 ya estábamos en el comedor para tomar el desayuno. El buffet era muy similar al del día anterior.
Nos pusimos en marcha sin perder demasiado tiempo. Todavía teníamos dinero, pero decidimos cambiar un poco por si se presentaba algún imprevisto, ya que por allí el uso de las tarjetas de crédito no está muy extendido. Paramos en el primer banco que nos encontramos. El cambio era de 0‘708 JOD por cada dólar. Cambiamos 300 USD por los que nos dieron 212’40 JOD. Cuando preguntas el cambio, siempre te dan el precio final con las comisiones ya descontadas. Una buena medida para evitar malos entendidos con comisiones excesivas.
Nuestro primer destino del día era Betania más allá del Jordán. Un nombre muy rimbombante con el que se señala el lugar del bautismo de Jesús.
Esta vez el GPS nos dirigió directamente hacia la carretera que une Amman con el mar Muerto sin dar ninguna vuelta. El yacimiento de Betania está unos kilómetros al norte del Mar Muerto. Llegamos en unos 45 minutos. Hay un parking justo en la entrada.
La entrada cuesta 12 JOD por persona. Con la entrada se incluye una audioguía en español. No se porque razón, pero no la entregan al comprar la entrada, sino que hay que recogerla en otra ventanilla que está a menos de dos metros de la venta de entradas. Las audioguías constan de dos elementos, una tablilla donde marcas el número correspondiente al lugar donde te encuentras, y una especie de lápiz grueso de metal por el que escuchas las explicaciones correspondientes. La tablilla tiene dos caras, una para español y otra para italiano. Hay que ir con cuidado porque es muy fácil pulsar en la cara equivocada.


BETANIA - JUNGLA DEL JORDAN

Al recoger las audioguías te hacen dejar un documento como garantía de que las devolverás al finalizar el recorrido. ¡¡¡Llevármelo, para qué!!! ¿Para escuchar las explicaciones sobre Betania sentado en el sofá los domingos?. Pero luego me paré a pensarlo más detenidamente y creo que tienen razón, hay que gente que con tal de llevarse algo gratis, se llevaría la cosa más inútil del mundo, aunque luego le molestase todo el viaje. Sólo para poder decir, se lo mangué a los de Betania. Mejor así, no ganarían para audioguías.

El nombre de Betania procede del arameo Beit Anilla que significa “casa en el cruce”. Según los arqueólogos es el lugar donde Juan Bautista bautizó a Jesús. Según las creencias cristianas, también es el lugar desde donde el profeta Elías ascendió a los cielos montado en un carro de fuego. Consecuencia de ello fue la construcción de varias iglesias en los alrededores y de un camino para que los peregrinos interrumpieran su viaje entre Jerusalén y el Monte Nebo. Actualmente quedan pocos indicios de todo ello. El yacimiento fue redescubierto a principios del siglo XX, pero debido a su proximidad a la frontera jordano-israelí, los trabajos de excavación no se pudieron realizar con efectividad hasta después de la firma de del tratado de paz de 1994. En el año 2000 el papa Juan Pablo II santificó el lugar reconociéndolo como el verdadero lugar del bautismo de Jesús.

La visita al yacimiento se hace en recorridos guiados de en teoría una hora de duración. Sin embargo nosotros estuvimos una hora y media. Y se nos hizo corto, por nosotros hubiéramos seguido un rato más. Las salidas son cada media hora. Creo que la primera es a las 8 y la última a las 16:30. En invierno los horarios se recortan. Nosotros llegamos un poco antes de las diez y media. Esperamos unos diez minutos hasta que apareció el autobús y nos montamos. Cabían sentadas unas 20 personas. Como no estaba lleno y estaban aparcando varios coches esperaron a que compraran la entrada para llenar el bus. En cuanto estuvo lleno, cerraron la puerta y se inició la visita. Los últimos que habían llegado no tenían asiento en el autobús y no los dejaron subir. Tuvieron que esperar al próximo. En cada autobús viaja un guía que es el que va marcando el ritmo de la visita y dando explicaciones en inglés.
En la primera parada no nos dejaron bajar del autobús. Debían tener miedo de que nos escapásemos. Por lo menos teníamos unas bonitas vistas sobre varias iglesias, con Israel de fondo. En el mismo autobús el guía, realizó una pequeña introducción sobre lo que es y lo que significa el yacimiento. Nuestro nivel de inglés no da para tanto nuestro, por lo que no nos enteramos de la misa la mitad. Pero teníamos la salvación entre las manos, la audioguía que a partir de ese momento se convirtió en nuestro verdadero guía. Bueno, la salvación la encontré yo que acerté con el lado que hablaba castellano. Mi mujer se equivocó y pulso en la cara del italiano. Se quedó más o menos igual que tras escuchar al guía en inglés. No se enteró de nada.
El autobús recorrió otro tramo, hasta que finalmente llegó a los lugares históricos, desde donde la visita continuó a pie. Iniciamos el recorrido junto a una pila bautismal moderna. Es como una piscina. Pero está vacía. El guía nos explicó que si algún grupo lo solicitaba con antelación, la llenaban con agua del Jordán para que la gente pudiera ser rebautizada en ese lugar. Al finalizar volvían a verter el agua en el río. En aquel momento me pareció una auténtica tontería que alguien quisiera montar todo ese espectáculo. Sin embargo cuando posteriormente visité los lugares santos en Israel, y comprobé la espiritualidad que se respira en ellos y la fe de mucha gente que los visita, pude llegar a entender la importancia que para la gente creyente puede tener este ritual del bautismo con el agua del río Jordán, el mismo en el que fue bautizado Jesús. No es que mi postura haya cambiado, pero al menos ahora si que puedo entender mejor a esta gente.


BETANIA - SITIO DEL BAUTISMO DE JESUS

Seguimos por un camino de tierra hasta llegar a la fuente de San Juan Bautista. Es un pequeño arroyo donde en su tiempo el santo venía practicando el ritual del bautismo. Apenas corre un hilo de agua.
La siguiente parada fue el lugar del bautismo de Jesús. Se trata de un agujero, junto al que están los restos de varias iglesias, y una escalera para descender hasta el nivel del agua. En el agujero hay agua, pero al estar estancada está un poco sucia. Se ve que hace dos mil años el nivel del agua llegaba hasta allí. Ahora tras el descenso de caudal experimentado por el Jordán, la orilla queda bastante lejos. En ese sitio no se puede acceder al agua, simplemente se puede observar desde los diferentes miradores que tienen instalados. En una de las iglesias, protegidos por una cubierta todavía quedan restos de mosaicos. El lugar no tiene una belleza especial, pero el significado es tan importante que hace que no te deje indiferente. Me costó despegarme de ese lugar, tenía un magnetismo que me atraía con fuerza.
A continuación nos adentramos en lo que según el guía se conoce como la Jungla del Jordán. El camino se encuentra totalmente rodeado de árboles y plantas. La vegetación es tan densa que a duras penas puedes ver a través de ella. Parece increíble que al bajar del autobús el paisaje fuese semidesértico, y unos metros más allá nos encontrásemos con esta pequeña jungla. El guía nos dijo que arrancáramos una hoja de un árbol cualquiera y que nos la metiésemos en la boca. Estaba saladísima. Seguro que tanta sal debe de ser malísima para la tensión. No me extrañaría que algún medico pudiera llegar a prohibir a algún paciente suyo que visite Betania. Sería algo así como, nada de café ni de fumar ni de sal, y si vas a Jordania ni se te ocurra acercarte a Betania que por allí todo tiene mucha sal.
Tras ver la jungla del Jordán entendí porque San Juan Bautista había elegido ese lugar para realizar los bautismos. Muchos se creeran que fue porque allí había agua. Pues no, fue por motivos prácticos. Ese Juan era un tipo con vista. ¿Qué es lo que nuca falta en un bautizo?. Pues un fotógrafo para el reportaje. Y si hay que hacer un reportaje mucho mejor en una zona ajardinada como aquella que no en medio del desierto, donde todas las fotos parecerían iguales.
El camino finaliza junto a una iglesia ortodoxa de nueva construcción. Muy llamativa por fuera con esas cúpulas doradas que brillan bajo el sol. Por dentro, me recordó mucho a la iglesia de San Jorge en Madaba, con una decoración muy recargada de colores muy intensos, pero sin demasiado encanto. Junto a la iglesia descendimos por unas escaleras hasta la orilla del río Jordán. Allí había una plataforma de madera para poder observar el río, e incluso tenían habilitada una zona desde la que se podía coger agua del mismo río. También había una pequeña pila de piedra con agua del mismo río en la que se podía coger más cómodamente. La diferencia es que el agua de la pila era transparente, mientras que la del río era de color café con leche. Por muy sagrado que sea el río, no se libra de la contaminación.


BETANIA - JORDANIA E ISRAEL SEPARADAS POR EL RIO JORDAN

Uno de los mayores placeres de ir de viaje es poder hacer el guiri. Siempre que tenemos oportunidad nos lanzamos a disfrutar de ese placer. ¡Total nadie nos conoce!. Esta era la ocasión perfecta para hacerlo. Recogimos una botella de agua bendita. ¿O es agua sagrada? ¿O las dos cosas? ¿O ninguna?. Yo que sé, lo que si que tengo claro es que nos acercamos a la pila, la del agua limpia y llenamos una botella de plástico de 600 ml. La cogimos de la pila y no del río porque todavía nos quedaban bastantes días de viaje, y no era plan de pasearse por el mundo con una botella de agua sucia dentro de la maleta. Había otro motivo que ninguno de los dos nos atrevimos a confesar pero que era palpable, el miedo. Si miedo, ninguno de los dos tenía el coraje suficiente para meter la mano en ese liquido; allí debajo podía haber cualquier cosa, hasta tiburones. O quizás no había ningún bicho asesino, porque no había podido sobrevivir a esa contaminación. ¡¡Como para meter la mano allí dentro!!.
El agua no era para nosotros, sino para distribuirla en pequeñas botellitas de cristal y regalarlas. ¡A veces quedar bien resulta tan barato!.
Desde este punto no es que se vea Israel, es que está a un par de metros. Casi casi te puedes dar la mano con la gente que hay en la otra orilla. Había un soldado con una metralleta; no se si para evitar que nos fugásemos, o para impedir que nos invadiesen los turistas que había en la parte israelí. Una gran responsabilidad la de ese muchacho, vigilar a esa horda furiosa de peligrosos turistas dispuestos a cualquier cosa con tal de ……., de……, de …….. De na, de na.
De nuevo subimos a la iglesia ortodoxa, para continuar con el paseo. Cuando se reunió todo el grupo, nos dirigimos hacia un camino que se adentraba de nuevo en la jungla del Jordán. Hicimos dos nuevas paradas en sendos miradores sobre el río, y pasamos por delante de una zona en la que se estaban construyendo varias iglesias. La visita finalizó muy cerca de donde empezamos el recorrido a pie. Aquí subimos de nuevo al autobús que nos condujo sin paradas hasta la salida. Para salir hay que atravesar una pequeña zona de tiendas. La mitad estaban vacías y en las pocas que estaban abiertas los vendedores no parecían muy interesados en nosotros. Pasamos de largo sin que nadie nos dijera nada. Debemos de tener una pinta de pobres que no veas. Para que ni los vendedores árabes nos intenten enganchar se nos debe ver venir a la legua. Mira los pobres; déjalos, déjalos no pierdas el tiempo con ellos que con esa pinta seguro que no tienen ni un duro. Devolvimos las audioguías y nos dirigimos rápidamente al coche, para continuar con el planning de ese día.


BETANIA - MIRADOR SOBRE EL RIO JORDAN

A esta visita le daría el calificativo de la gran sorpresa del viaje. La incluimos en el itinerario un poco de relleno. Si hubiéramos tenido que eliminar alguna visitita del recorrido, Betania hubiera tenido muchos votos para ser la elegida. Y mita tú por donde, al final fue uno de los lugares que más nos gustó. La visita está muy bien enfocada, con una interesante combinación de lugares históricos con bonitos paisajes naturales. Por eso el recorrido puede resultar interesante, tanto para personas creyentes, como para personas sin tanto interés por el tema religioso. A mi personalmente me interesaba más el tema histórico y el paisajístico, y no tanto el religioso. Sin embargo la espiritualidad del lugar, muy bien preservada, sobre todo en el lugar del bautismo de Jesús, me cautivó. No me arrepiento para nada de haber ido allí, y sin duda alguna lo recomendaría a todo el mundo, más allá de las creencias personales de cada uno. Eso sí, hay que ser conscientes de lo que se va ver, y aceptarlo como tal. Si por una cuestión de creencias una va predispuesto en contra de lo que va a visitar, lógicamente no podrá disfrutar de ese bonito lugar.
Nuestro próximo destino era Wadi Mujib. Para llegar hasta allí tan sólo hay que seguir la carretera del Mar Muerto, dirección sur. Así que volvimos a pasar por el mismo check point del día anterior. Curiosamente el control sólo lo realizan a los vehículos que circulan en dirección sur, pero no a los que circulan en dirección contraria.
La reserva natural de Wadi Mujib se encuentra a unos 20 kilómetros al sur después de que finalice la zona de hoteles. Nuestra intención era pararnos a comer antes de llegar allí. Sin embargo no encontramos ni un solo restaurante. Sólo vimos hoteles. Supongo que en los hoteles habría restaurantes, pero daban la sensación de ser bastante caros. Por eso seguimos sin parar esperando que más adelante una vez que saliésemos de la zona turística encontraríamos algo más económico. Por cierto, aquí dejo una idea para gente emprendedora; montar un restaurante en la zona turística del Mar Muerto. Como no hay ninguno tiene que funcionar a la fuerza.
En los aproximadamente 20 kilómetros que hay desde la zona hotelera hasta Wadi Mujib no encontramos ni un solo restaurante. Es más, no había ni una sola construcción. Aquella zona era totalmente virgen. ¿Pero es que esta gente no come?.
Por lo menos pudimos disfrutar de un bonito paisaje. Toda la carretera, que discurre paralela al mar, es un espectacular contraste con el mar a la derecha, y las montañas de una aridez extrema a la izquierda. Y para completar el cuadro, en las montañas de vez en cuando se abre una hendidura dentro de la que se ven palmeras y otro tipo de plantas. Un conjunto sorprendente y muy bonito.
El centro de visitantes de Wadi Mujib, queda a la izquierda de la carretera, mientras que el “hotel” queda enfrente a mano derecha. No tiene pérdida, son una especie de barracones de madera que están justo antes de atravesar un puente metálico de color blanco. Tiene una explanada justo en la entrada donde se puede dejar el coche sin problemas. Nada más llegar nos dirigimos al centro de visitantes, donde sólo había una persona, que vendía las entradas, te daba la información, y si se lo pedías hasta te hacía de guía. Nos dijo que a esa hora sólo se podía hacer el Siq Trail, cuyo grado de dificultad es bastante bajo. Causalidades de la vida, en aquel mismo momento llegó un chico español que acababa de realizar la visita. Aprovechamos y le preguntamos su opinión, que podría resumirse en que el cañón era espectacular, pero de fácil nada de nada. Según él era bastante complicado, sobre todo el último tramo, y acababas empapado de arriba abajo. Nos dijo que ellos se habían encontrado con un grupo que llevaba un guía y que por eso habían podido salvar todos los obstáculos, que si no era complicado llegar hasta el final. Pero que aunque sólo fuera por hacer el primer tramo, que entrásemos, que no nos arrepentiríamos.
Quedaba por resolver el problema de la comida. Todavía no habíamos encontrado nada que llevarnos a la boca, y si entrábamos probablemente saldríamos demasiado tarde para buscar un sitio donde comer. El de información nos dijo que podíamos comer algo en las cabañas que estaban enfrente cruzando la carretera. Así que nos fuimos hacia allí. Para llegar a las cabañas hay que bajar por un camino de tierra y piedras en bastante mal estado. Mi mujer se había quedado bastante preocupada con la información que nos había dado el chico español, y me dijo que no sabía si entraría o no. Una manea muy sutil de decirme que no quería entrar.
Cuando llegamos al restaurante nos dijeron que como no habíamos reservado la comida, tan sólo podía servirnos una “light food”. Bueno mejor eso que nada. Tras una larga espera nos sirvieron un plato de humus, una ensalada de tomate y pepino, un plato de salsa de yogur y una botella de agua grande. Pagamos 9 JOD en total. A la vista del menú queda claro que no fue nuestra mejor comida en Jordania, pero al menos sirvió para acallar el hambre.


WADI MUJIB - SIQ TRAIL

Mientras comíamos podíamos haber tratado el tema de la excursión al Wadi Mujib. Pero no lo hicimos. Yo no saqué el tema para que no me dieran un “no” rotundo y mi mujer tampoco lo hizo porque no debía saber como decirme el no de una manera suave. Teníamos un claro conflicto de intereses que siempre intentamos resolver de la manera más democrática que sabemos. Primeo cada uno expone su punto su vista y defiende su postura, después votamos y finalmente hacemos lo que mi mujer dice.
Cuando nos disponíamos a montarnos en el coche para volver al centro de visitantes, el guía de un grupo de italianos, nos dijo que teníamos parche en una rueda. La verdad es que estaba un poco desinflada, pero yo no tengo tan claro que tuviera parche. Para evitar males mayores, abrí el maletero para cambiar la rueda, cuando de repente veo que el guía ya había cogido la llave y se había puesto a quitar los tornillos de la rueda. Esta gente es realmente increíble. Pero aquello no podía ser tan fácil, el último de los tornillos tenía los cantos comidos, por lo que la llave patinaba y no había manera de sacarlo. Y la medida más pequeña de la llave estaba rota, por lo que no nos servía. El grupo de los italianos tenía que irse, por lo que el guía llamó a uno de los cocineros del restaurante para que continuase con el trabajo que él había empezado. Pero el nuevo mecánico improvisado se encontró con el mismo problema que su predecesor. Probó con la mano, con el pie, metiendo un papel dentro de la llave; pero nada, no había manera. Optamos por entrar en el restaurante y pedirle prestadas las herramientas de su coche al chico español con el que habíamos hablado en el centro de visitantes, que también estaba comiendo allí. Pero su coche era de otra marca y las llaves no coincidían. Preguntamos a otra pareja con el mismo resultado. Mientras, ya habían salido todos los empleados del restaurante, las dos parejas a las que habíamos pedido ayuda, nosotros; vamos que aquello se estaba convirtiendo en la atracción del día. Y yo ya me estaba empezando a preocupar. De repente uno de los jordanos sacó el móvil e hizo una llamada. A los pocos minutos apareció un coche con dos personas dentro. Por lo visto una de ellas tenía un coche como el nuestro, y la habían llamado para que nos trajese otra llave. Ésta si que fue bien. Nos acabaron de cambiar la rueda, y pudimos respirar tranquilos. Le dimos 3 JOD de propina al chico que nos había cambiado la rueda, y nos fuimos rápidamente de allí.
Después de esta peripecia me acabé de convencer que los jordanos son una gente increíble. Y si bien en aquel momento pase algún apurillo, también me dio tranquilidad para los próximos días, porque me quedó claro que si necesitabas ayuda de alguien podías contar con que cualquier persona te echaría una mano, mucho más allá de lo que podrías esperar que te ayudasen en España.


WADI MUJIB - SIQ TRAIL

Mientras subíamos al centro de visitantes, mi mujer me dijo que ella no entraría, que le parecía que aquello era muy difícil y que prefería no pasar penurias. Le dije que yo tampoco entraría, pero ella insistió en que yo si que entrase. Con las ganas que yo tenía de ver aquel lugar, no hizo falta que me insistiera mucho. Una vez que llegamos al centro de visitantes, me dirigí a los aseos a cambiarme. A la vuelta, para mi sorpresa mi mujer me dijo que había cambiado de opinión y que entraría; que el de información le había asegurado que no era para nada difícil, y que podía entrar sin miedo. Debió de ser muy convincente, porque unos momentos antes parecía imposible que cambiara de opinión.

El Wadi Mujib es una profunda garganta que termina en la orilla oriental del Mar Muerto a 410 metros de profundidad. Forma parte de la Reserva Natural de Mujib que tiene 220 kilómetros cuadrados. Creada en el año 1987 es la reserva a menor altitud del mundo.
El complejo sistema del río de Mujib y el flujo constante de agua durante todo el año le permiten albergar una gran diversidad biológica. Hasta el momento se ha catalogado más de 300 especie de plantas, 10 especie de carnívoros y numerosas especie de pájaros, tanto residentes como migratorios.
Se puede obtener más información sobre la Reserva Natural en la siguiente página web:
www.rscn.org.jo/orgsit... fault.aspx


Pagamos la entrada, 15 JOD por cabeza. Le preguntamos si había algún guía disponible. Nos dijo que si queríamos nos acompañaba él mismo, por 15 JOD. La idea era tentadora, pero al final decidimos entrar solos. La última indicación que nos dio antes de entrar fue la de que teníamos que ponernos un chaleco salvavidas. ¡Chalecos salvavidas!. ¿Pero si es tan fácil para que los necesitamos?.
Entramos allí sin saber exactamente lo que íbamos a encontrar. Tan sólo teníamos las indicaciones del chico español que habíamos visto por la mañana. El recorrido empieza bajando una escalera de metal anclada en la pared. Y a partir de aquí sólo hay que seguir avanzando por el cañón. Básicamente consiste en ir remontando el cauce de un torrente hasta llegar al final que está marcado por una bonita cascada. A parte de la cascada sabes que has llegado al final, porque ya no puedes seguir, te encuentras de frente con una pared vertical que te impide el paso. Explicado así no parece gran cosa. Sin embargo nada más entrar ya te quedas prendado del lugar. Es impresionante. El agua ha creado un cañón de unos 80 metros de altura y de apenas un par de metros de anchura. Hay que ir caminando contracorriente, en medio de aquellas paredes inmensas con una variedad de de tonalidades marrones que no me hubiera imaginado que pudieran existir. La sensación de estar allí no se puede expresar con palabras, es algo que hay que ver y disfrutar en persona.
El primer tramo, hasta un poco más de la mitad del recorrido, no presenta ninguna dificultad. El agua baja con fuerza, pero en ningún momento supera la altura de la rodilla. Tranquilos, lo de la rodilla no tiene trampa. No medimos 2’20, más bien todo lo contrario, somos bajitos. Al menos eso nos dice la gente, pero yo creo que tenemos una estura normal. Son los demás los que son bajos o altos, pero nuestra estatura es la normal.Por la fuerza del agua nos costaba caminar, así que íbamos haciendo zigzag, intentando buscar los recodos a los que no llegaba el agua. Hay tramos en los que las paredes parecen juntarse y apenas se ve el cielo. Allí apenas entra el sol. A pesar de eso el agua no estaba fría, tenía una temperatura agradable.


WADI MUJIB - SIQ TRAIL

Este tramo acaba en un primer salto de agua. Son saltos pequeños, no creo que ninguno supere los 3 metros de altura, pero tienen su dificultad. En algunos incluso se necesita la ayuda de cuerdas para poder salvarlos. Que no cunda el pánico, las cuerdas ya están colocadas en todos los saltos en que son necesarias. No es necesario llevar el equipo de escalada. El problema cuando te acercas a los saltos es que de repente el nivel del agua se eleva hasta la altura del pecho. Además, tienes que subir mientras el agua te cae por encima. Eso limita mucho la movilidad y hace que salvar los saltos no resulte tan fácil.
Tras el primer salto, que superamos los dos con alguna que otra dificultad, sigue un nuevo tramo sencillo, como el que se recorre al inicio de la visita. En el segundo salto la cosa se complica un poco más. No sé si había otra manera de salvarlo, pero la solución que encontramos fue apoyar un pie en una roca a la altura del hombro (ya os he dicho que no somos altos, y no lo volveré a repetir), para después levantar el cuerpo con la fuerza de los brazos sujetado a una cuerda. Mi mujer se rindió en este punto, y me dijo que no se veía con fuerzas para seguir más. Yo decidí continuar un poco más. A continuación seguían cuatro o cinco nuevos saltos. Sinceramente, intenté pasarlos lo más rápidamente posible para volver cuanto antes, ya que ni mujer se había quedado esperándome, por lo que no me fijé mucho en como eran. En uno de los saltos en los que no había cuerda, tenía que subir trepando por unas rocas, me quedé sin movimientos. Coloqué un pie, la mano, el otro pie y la otra mano. El siguiente movimiento estaba claro, pero no podía moverme. Si movía un pie me caía, si movía una mano también me caía. Cualquier movimiento que hiciese acabaría irremediablemente en una caída. Antes de caerme preferí saltar hacia atrás para caer en el agua. Pero el agua tenía más fuerza que yo, y durante un par de segundos me arrastró. Menos mal que al final me pude agarrar a una roca y recuperar el equilibrio. Un segundo intentó con un poco más de cuidado y sobre todo con al experiencia del intento anterior, me permitió pasar el salto. Al final llegué a la cascada que marca el final del recorrido. Me di media vuelta y emprendí el camino de vuelta.
Si superar los obstáculos resultaba complicado, bajarlos no se quedaba atrás. Sabía que delante de cada salto había una pequeña poza, por lo que lo único que había que hacer era dejarse caer allí. Pero a la hora de la verdad, cuando estás allí delante, no sabes si realmente la profundidad es suficiente para dejarte caer o si habrá alguna roca escondida. El agua cae con bastante fuerza, por lo que tan sólo puedes ver la superficie. No sabes que hay debajo. Por suerte no había rocas asesinas escondidas, por lo que pude bajar sin ningún contratiempo. Cuando llegué a la altura de mi mujer, todavía nos quedaba por retroceder un obstáculo. Para ella fue complicado bajarlo, creo que incluso más que subirlo. Pero finalmente sacó su vena aventurera y se lo quitó de en medio como una profesional. Era eso o quedarse allí. Y como la humedad no le sienta muy bien optó por venirse conmigo. Ya sólo quedaba el tramo sencillo, que tras los saltos de agua, nos pareció un paseo de niños.
En total creo que tardamos unas dos horas en recorrer todo el camino de ida y vuelta. No es un tramo excesivamente largo, pero la dificultad de avanzar por el agua a contracorriente, el tiempo que pierdes disfrutando del espectáculo, y sobre todo los saltos de agua, hacen que se avance muy poco a poco; de ahí que se tarde tanto tiempo.


WADI MUJIB - SIQ TRAIL

Aquella fue una de nuestras mejores experiencias en Jordania. Una visita realmente irrepetible. Wadi Mujib queda fuera de los itinerarios turísticos tradicionales, por lo que muy pocos viajeros llegan hasta allí. Sin embargo es una de las grandes maravillas de Jordania. Nosotros salimos encantados de ese lugar. Es increíble pasear entre esas altísimas paredes adornadas de forma natural con una enorme gama de colores. Fuera el termómetro puede superar los 30º, pero allí a duras penas entra el sol, y el agua que te empuja mientras intentas remontar el cañón hace que la temperatura sea muy agradable. Inolvidable. La enorme belleza de la primera parte del recorrido, donde sólo se oye el rumor del agua. El reto de superar los saltos de agua en la última parte. Lo conjuga todo, belleza y diversión. Si tuviera que elegir tres momentos de nuestro viaje a Jordania, la visita al Wadi Mujib estaría entre ellos sin ninguna duda.
Si se dispone de vehículo propio resulta muy fácil llegar hasta allí, sólo hay que seguir la carretera del Mar Muerto. Sin embargo no creo que resulte tan sencillo llegar con transporte público. Otra advertencia, no olvidéis llevar ropa para cambiaros. Se acaba totalmente empapado. Si bien durante buena parte del recorrido el agua no pasa de la rodilla, hay momentos en los que el agua te llega a la altura del pecho. Y cuando hay que salvar los saltos de agua, te mojas enterito. Por último no es tan fácil como dicen en la página web. Más bien todo lo contrario. El nivel de exigencia físico para llegar al final es elevado. Salvo aquellos que estén acostumbrados a este tipo de actividades, para el resto de los mortales, el último tramo presenta jun grado de dificultad entre medio y elevado. A pesar de ello creo que todos los que tengáis la oportunidad deberíais ir a visitarlo. Tanto si llegáis al final, como si sólo podéis realizar la primera parte, no os defraudará, ya que es un lugar increíble. Para que os hagáis una idea, es lo más parecido al Siq de Petra que he visto, pero con el añadido del agua que corre con fuera en dirección al mar. LA otra diferencia con el Siq es que aquí no hay nadie.
Se me olvidaba. La cámara de fotos resulta imprescindible para inmortalizar la verticalidad de las paredes y el agua fluyendo entre tus piernas. Pero se convierte en un problema cuando se llega a los saltos de agua. Es casi imposible salvarlos sin que se moje.
Aunque parezca lo contrario por todo lo que he dicho, los del Wadi Mujib no me pagan por hacerles publicidad. Al menos de momento no he recibido la transferencia.
Aprovechando que ya nos habíamos mojado, la idea era continuar el día visitando Hammamat Ma’in que se encuentra a pocos kilómetros de allí. Pero el incidente del parche hizo que tuviéramos que alterar nuestros planes. Lo primero era arreglar la rueda. Tanto en el restaurante donde habíamos cambiado la rueda, como en el centro de visitantes de Wadi Mujib nos dijeron que la gasolinera más cercana estaba en la zona de hoteles junto a Amman Beach; así que tuvimos que pasar de largo en el desvío hacia Hammamat Ma’in. Tal y como nos habían dicho, en la zona de los hoteles, pasado el check point encontramos una gasolinera, que además tenía una especie de taller mecánico. Nos paramos, y bajamos la rueda. Primero la revisó un chico que no fue capaz de encontrar el parche. Llamó a otro que parecía que tampoco la encontraba. Al final hizo como si arrancara un clavo y nos pusiera un parche. Nosotros veíamos la operación a unos metros de distancia, por lo que realmente no sabemos si había algo clavado en la rueda o si sólo hizo el paripé para poder cobrarnos. Yo me inclino por esta segunda opción. Es muy raro que ninguno de los dos encontrase el parche, pero que después para arrancar el clavo o lo que fuese necesitase unas tenazas. Digo yo que si necesitó unas tenazas para arrancar el clavo, debía ser grandecito, o al menos lo suficientemente grande como para que se advirtiera a primera vista. La cuestión es que nos cobraron sólo 5 JOD. Por ese precio no vale la pena ni molestarse en discutir si había parche o no. Me apreció tan barato, que casi le digo que ponga otro.
Aquí en España te ponen un parche en cinco minutos. Allí necesitaron cerca de una hora. Más que un parche, parecía que estaban realizando una operación a corazón abierto. Con todas estas historias se nos había hecho un poco tarde para ir a Hammamat Main, por lo que decidimos dejar la visita para el día siguiente, y volver directamente a Amman. Como el día anterior llegamos sobre las 7 de la tarde. Para cambiar de lugar intenté llegar hasta la Ciudadela, a pesar de que sabía que estaría cerrada. Pero la calle que sube hasta allí estaba en obras, y el GPS cada vez me reconducía hacia esa calle. Además había un atasco monumental por culpa de las obras. Coches por todas partes, intentando meter el morro para pasar delante, gente cruzando por en medio de los coches. Una auténtica locura. Como me empezaba a agobiar aquel jaleo decidí aparcar allí mismo y dar un paseo. Repetimos el paseo del día anterior disfrutando del ambiente de esa caótica ciudad. Pero hacía un poco más de frío, por lo que a eso de las nueve emprendimos el regreso al hotel.
Nos paramos a cenar el mismo Pizza Hut del día anterior. Un agua, un plato para picar, una pizza pequeña, y una lasaña, y dos gofres. En total 18 JOD.
Cuando llegamos al hotel, volvimos a parar en la puerta. Pero está vez con clase, sin dudas. Nos bajamos como si estuviéramos acostumbrados a eso. Como si lo hiciéramos cada día en nuestra casa. Es que a lo bueno uno se acostumbra enseguida.
Aquella era nuestra última noche en Amman. Para no perder demasiado tiempo al día siguiente dejamos la maleta hecha antes de irnos a dormir.
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  Últimos comentarios al diario  12 DIAS DE ABRIL DE 2011 POR JORDANIA E ISRAEL
Total comentarios 7  Visualizar todos los comentarios

Agapita  agapita  03/03/2012 15:33
Muy interesante tu diario. Una buena combinación de experiencias, datos "teóricos" y check points varios :P. Divertido y útil. Muchas gracias por compartirlo con todos!!!!

Beatriz1985  Beatriz1985  20/02/2013 11:58
Genial.

Default https Avatar  marsa34  07/04/2014 17:25   
Hola!! Me ha encantado el diario, currado y además divertido. Te agradezco en particular la información tan detallada sobre el Siq Trail de Wadi Mujib, nos vamos a animar a hacer al menos el primer tramo después de leer lo que escribes!!

Gracias por compartir!

Eliveraton  eliveraton  22/05/2015 23:34   
De los mejores diarios que he leído...enhorabuena!!! Tengo vuelo para ir en septiembre para allá y visitar ambos países, aunque lamentablemente como esta la cosa por allí... si esta gente avanza más allá de Siria habrá que cancelarlo Trist

Tomo nota de toda la información aportada, muchas gracias por compartirla Sonriente

Un saludo

Samba012  samba012  13/04/2017 17:26
Comentario sobre la etapa: BETANIA Y WADI MUJIB
Enhorabuena por el diario!

Muy completo. Me ha ayudado bastante. Quería preguntarte si recuerdas si es factible ir al río Jordán y a Wadi Mujib en el mismo día. ¿Cuánto se tarda de un lugar a otro? Muchísimas gracias,

Salu2

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david_te
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May 20, 2007
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Fecha: Mie May 08, 2019 11:07 am    Título: Re: Viajar a Jordania

Hola, en mi itinerario voy a ir desde el norte del Mar muerto hasta Petra, y tengo dos opciones:ir por la carretera principal hasta al karak visitandolo y posteriormente Shawbak o segunda opcion incluir la carretera Moujib panorama para ir hadta AL- karak, que opinais hacer mas km y tiempo por no perdersela?
Nathanian83
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May 21, 2015
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Fecha: Mie May 08, 2019 11:14 am    Título: Re: Viajar a Jordania

Hola David. Depende de la prisa que tengas y si tienes que llegar a una hora determinada a Wadi Musa, por ejemplo a las 20:30 a Petra by Night. Nosotros desde mar muerto fuimos por el interior, cogiendo la carretera de Wadi Mujib que pasa cerca del castillo de Herodes y desde ahí fuimos hasta Umm ar Rasas, interesante visita aunque no imprescindible. La carretera es muy bonita aunque es complicada y se va despacio, el empacho de coche es importante. Desde Umm ar Rasas cogimos la carretera del Rey hasta Karak y desde ahí ya directos a Wadi Musa. Fue un día con algunas visitas pero...  Leer más ...
david_te
David_te
Indiana Jones
Indiana Jones
May 20, 2007
Mensajes: 1038

Fecha: Mie May 08, 2019 09:58 pm    Título: Re: Viajar a Jordania

Gracias, es lo que hare al final, necesitaba oirlo de alguien, jejeje
nugu
Nugu
Silver Traveller
Silver Traveller
Jul 07, 2011
Mensajes: 11

Fecha: Lun May 13, 2019 10:42 pm    Título: Re: Viajar a Jordania

Hola TravelAdict! Sí, vimos el tarifario en el centro de visitantes, y una vez sellado el Jordan Pass preguntamos por allí, dijimos que teníamos reserva y que queríamos hacer un tour, total que nos dijeron que fuéramos directamente a nuestro campamento y contratáramos el tour desde allí. Supongo que se nos juntó un cúmulo de malas decisiones y mala suerte jeje Gracias por el consejo
nugu
Nugu
Silver Traveller
Silver Traveller
Jul 07, 2011
Mensajes: 11

Fecha: Lun May 13, 2019 10:46 pm    Título: Re: Viajar a Jordania

bichomen Escribio:
Hola,

¿que tal funciona el GPS y los datos por Jordania?

Hola! Nosotros íbamos con la aplicación "Here we go", que es gratuita y la verdad que sin problema (con datos desconectados y ubicación conectada).
Y como consejo, en Amman tuvimos una mala experiencia nada más llegar con un taxi, que no nos quería abrir el maletero para sacar la mochila (ha sido un viaje movido, sí) y a partir de ese día cogimos sólo taxi a través de Uber (eso sí, necesitábamos wifi) pero con la aplicación, que ya te da el precio fijado, genial
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