MIÉRCOLES 22 ENERO DE 2014
Todos agradecimos el largo descanso. Para pasar la mañana, nos acercamos hasta Montecito, una localidad cercana a Santa Bárbara, donde vive gente con pasta. Dimos una vueltecilla por alguna calle viendo sus enormes casas a acabamos en una tienda de comida, donde nos tomamos una cookie que estaba de muerte.

Menudo arbolito

Lo mismo me miro alguna casita aqui

No parece que a ellas les disguste la idea
Desde allí, nos fuimos hasta el parque Douglas Family Preserve, para dar un paseo, ya que el tiempo acompañaba. Había muchos artistas pintando cuadros con las vistas de ese acantilado como fuente de inspiración. Caminamos un poco por la zona, hicimos algunas fotos (más práctico que pintar un cuadro) y regresamos nuevamente a Pueblo Nuevo, donde aparcamos el coche en el mismo parking del día anterior y dimos una vuelta por allí hasta la hora de comer.

¿Cars?

Vida estresante...

Me pareció ver un lindo topito

Muy agradable
Como ya habíamos visto, el Santa Bárbara Shellfish & Co. Era un pequeño restaurante situado al final del muelle. Al llegar, apuntamos nuestro nombre en una lista que tienen en la entrada, y donde también se anota si se prefiere dentro o fuera, y teníamos que esperar por allí cerca hasta que nos llamasen. A pesar de tener seis mesas delante nuestro, no tardamos ni 5 minutos en sentarnos en una de las mesitas de la terraza (algunos de los que estaban apuntados delante nuestro se habían marchado). Hacía calorcito, y se estaba de maravilla allí sentados.

Te dije que volveríamos a vernos
Tomamos “Ciopino” (marisco variado en salsa de tomate servido dentro de un pan), un “King crab” que nos quitó el sentido de lo delicioso que estaba y probamos la famosa “Clam Chowder” (sopa espesa de patatas y almejas) que nos sorprendió gratamente. Acompañamos la comida con dos cervezas (la de Asun sin alcohol

Estupenda sorpresa

Para comerse hasta el plato

Lo siento amigo, pero me gustas demasiado

Te pongas como te pongas

Qué tranquilidad!!!
Día soleado, excelente comida, ¿qué más podíamos pedir? Como remate final, probamos los salted caramel chocolates, que son unos bombones que llevan un toque de sal marina por encima (sí, sí, están locos estos americanos), que a mi mujer le fliparon. A mí no me disgustaron, pero digamos que yo soy más tradicional, y lo dulce me gusta… DULCE
Desde allí, fuimos hasta los Camarillo Premium Outlets, a treinta minutos en coche, para darnos nuestro primer empacho consumista en condiciones y allí estuvimos el resto de la tarde.
Se acababa nuestra aventura en San Bárbara, ya que teníamos que salir en dirección a Los Ángeles al día siguiente.