Madrugamos y desayunamos en el hotel, no estaba mal el buffet, aunque tampoco era nada del otro mundo. Desde aquí fuimos andando hacia el “meeting point” desde donde saldría nuestra excursión. Estaba cerca de nuestro hotel. Cogimos la opción del speedboat, el barco era similar al de la excursión de Phuket. Seríamos unos 12 o 13 y para no variar, ningún español. Esto de no coincidir con españoles está muy bien porque eres más consciente de lo lejos que estamos de casa y también porque entablas conversaciones muy interesantes con gente que ni siquiera sabe donde está España… jejeje. Hablamos con gente de Israel, Indonesia, Sudáfrica, Australia, Taiwán, Japón… una pasada!!!
La primera parada era Monkey Beach, como su propio nombre indica, una playita completamente repleta de monos, muy graciosos ellos. Paramos para darles comida y ver lo cercanos que son, aunque un poco ladronzuelos, hay que llevar cuidado con las cámaras o las gafas de sol, parece ser que les encantan.


De allí fuimos a una playa cercana al hotel a la que sólo se puede acceder en barco, hicimos un poco de snorkel y paramos a darnos un baño. Nuestra siguiente parada, sería una isla que no recuerdo ahora mismo el nombre, donde “comimos”, lo pongo entre comillas porque nos hicimos un picnic un poco cutre, nada que ver con la comida de la excursión de Phuket. Un Tupper de arroz, pollo y verduras y poco más. Fue lo peor de la excursión, sin duda. Después de comer nos dimos un baño por aquellas aguas cristalinas y sesión de fotos. En uno de esos baños, mi pareja sufrió un accidente con un precioso pececito negro… jajajaja, vaya bocado que le dio. Al rato vimos como también a una mujercilla guiri le acechaba la peligrosa criatura… jejeje. Le dejó una buena marca, pero nada más.


Dejamos esa isla y nos fuimos dirección Maya Beach, pasando por Mosquito Island, una isla en la que no existe vida humana ya que sus habitantes son únicamente los mosquitos. Nos contó el guía que ningún ser humano sería capaz de pasar una noche allí.

También pasamos por Chicken Island, una isla con forma de pollo, sin más. Justo antes de nuestra última parada, hicimos snorkel en una zona muy rica en coral, fue precioso, el guía tiraba trozos de pan y los peces se acercaban como cosacos, a escasos centímetros de nosotros, una pasada!! Después del snorkel, vimos una cueva pirata cercana a la zona.



Ya se acercaba el atardecer y uno de los más bonitos fue el de allí, el de Maya Beach. Atracamos por la parte de detrás de la playa, cruzamos unas escalerillas de madera y accedimos a la playa. Cuando llegamos, la marea estaba bajísima y todavía no se apreciaba tan bonita como cuando subió. Nos hicimos infinidad de fotos hasta que esta vez sí, el barco nos recogió por la parte de la playa, ya que ahora la marea sí que estaba alta y podía acercarse más.


Una vez en el barco, continuamos haciendo fotos del atardecer, ya que hasta que el sol no se puso, no nos marchamos de ese precioso lugar. Sin duda la mejor puesta de sol de nuestro viaje, y eso que ya habíamos tenido muchas otras espectaculares.



Nos tomamos unos cocos en el barco y rumbo a Phi Phi. Ya se acababa nuestra excursión. Llegamos al hotel, descansamos un ratillo y nos duchamos y cambiamos para bajar a cenar. Esa noche cenamos en una de las pizzerías en las que habíamos comido el primer día en Phi Phi. Nos encantó. De allí fuimos a comprar los billetes del Ferry que nos llevaría el día siguiente a Krabi. Nos dimos una vuelta por la zona cercana al hotel, alguna comprilla más, unos batidos y unos granizados y al sobre que había sido un día de mucho movimiento.
