Nuestro último día en el Woraburi y también en Phuket. Desayunamos, hicimos el check-out y esperamos en el lobby a que vinieran a recogernos los de la agencia que contratamos la noche de antes. Fueron puntuales y en una hora aproximadamente estábamos en el muelle donde se coge el Ferry hacia Phi-Phi, subimos al Ferry y en una hora y media aproximadamente de un tranquilo viaje, llegamos a Phi-Phi Don, la más grande y habitada de las dos islas Phi-Phi. En el mismo Ferry, nos preguntaron en qué hotel nos hospedábamos, se ve que lo hacen para avisar a los trabajadores de los hoteles para esperar a sus huéspedes en la llegada a la isla. Así fue, cuando llegamos, nos esperaban trabajadores del hotel Bay View Resort para llevarnos al hotel… en una long-tail boat, la verdad es que en este viaje hemos subido en todo tipo de transporte.



He de decir que si volviéramos a Tailandia o a cualquier sitio en el que tengamos que viajar a diferentes partes del país, es recomendable no ir con los dos pedazo de maletones que llevábamos, mejor con mochila o con maletas más pequeñas.
El hotel estaba a 5 minutos en barquito desde el muelle, el lobby del hotel está en la misma arena de la playa, la habitación es una casita de madera muy chula pero para llegar a ella hay que subir varias cuestas, digamos que el hotel está en pendiente. Aquí nos quedamos flipados con el rollo de las mareas, increíble lo que llegan a subir y bajar a lo largo del día.


Una vez hicimos el check-in y descargamos el equipaje en la habitación, bajamos a darnos un baño a la playa y a la piscina del hotel, muy normalita. Luego fuimos a dar un paseo por la isla, comimos unas pizzas en un restaurante regentado por isleños, fuimos a la playa del otro lado de la isla, cuya marea estaba bajísima, nos tumbamos un rato, compramos unos granizados de fruta natural buenísimos y terminamos de pasar la tarde.


Vimos las casitas donde vive la gente de allí, la verdad es que se tiene que vivir muy bien, aunque demasiado tranquilo, salvo cuando sufrieron el temible tsunami de 2004. Por cierto, hay una gran cantidad de cartelitos con la ruta de evacuación en caso de tsunami... qué miedo...!!!



Antes de volver al hotel a ducharnos y cambiarnos para ir a cenar, pasamos por una de las decenas de agencias de excursiones para contratar la excursión del día siguiente, elegimos hacer la excursión de MAYA BEACH, la playa de la película de Leo Di Caprio “The Beach”. Aparte de esa playa, se visitaban muchas más islitas, como en la excursión que cogimos en Phuket. Tras la ducha y el correspondiente descanso en la habitación, bajamos a cenar. Fuimos al otro lado de la isla, donde estaba el famoso Snooky, un garito donde ponen buena música y todas las noches hacen espectáculos de bailes con acrobacias de fuego, fue interesante. Antes de llegar allí, estuvimos comprando algunos souvenirs en las tiendas de la isla.
Esa noche cenamos en medio de la calle, en una caseta donde vendían hamburguesas, perritos… y justo a mitad de la cena, empezó a llover y a tronar sin cesar. Fue nuestra primera tormenta tropical en Tailandia. Mientras nos protegíamos de la lluvia, conocimos a un grupo de chicos uruguayos de unos 20 años, que nos comentaron que estaban allí procedentes de Nueva Zelanda, es decir, trabajaban 6 meses en Nueva Zelanda y los otros 6 meses del año los dedicaban a recorrer el mundo… qué envidia!!!

También vimos el típico puestecito de venta de bebidas alcohólicas en cubos de la playa, tan famoso en la gran fiesta de luna llena de una de las islas más famosas del otro lado del archipiélago, Koh Sa Mui.

Cuando paró de llover, nos tomamos nuestros respectivos granizados y nos dirigimos al hotel, ya que al día siguiente nos esperaba un nuevo día duro, la excursión a Maya Beach. Cuando llegamos a la habitación, pasó una nueva tormenta tropical, ésta todavía más fuerte y con unos rayos que iluminaban todo. Fue muy bonito disfrutarla desde la habitación, aunque también acojonaba un poquillo… jejeje.