Que pena irnos, estuvimos muy a gusto en este camping, la piscinaza ayudó a recomponer un poco nuestros maltrechos cuerpos.
Decidimos sobre la marcha prescindir de la visita a Carintia e irnos hacia Zell am See de nuevo en la región de Salzburgo. Sólo hay un pequeño tramo de autopista con un peaje de 8€ y el resto del trayecto es por una carretera de montaña que atraviesa un montón de pueblos preciosos, pero por la que circula muchísimo tráfico así que vamos bastante despacio.
Llegamos a Zell-am-See y nos espera la dura tarea de buscar alojamiento en pleno mes de agosto, pues no tenemos nada reservado y queremos quedarnos en un hotel. Preguntamos en un montón de hoteles y pensiones y todos están completos. Ya estamos a punto de desistir y buscar un cámping cuando a las afueras encontramos el Hotel Schutthof, que tiene habitaciones por 58€ a+d.
Reservamos para 2 noches, el establecimiento está dividido en 2 zonas, el hotel que es donde se encuentra la recepción, el restaurante y la cafetería y el Gasthof que se encuentra a 5 minutos caminando, en una zona residencial muy tranquila y que es donde nosotros nos vamos a quedar.
Hay aparcamiento justo delante de la entrada, subimos a la habitación y alucinamos con lo nuevo y limpio que está todo y las vistas que hay desde la misma.
Después de comer, vamos a conocer Zell-am-See, tenemos que caminar unos 15-20 minutos hasta llegar al lago, hay un paseo muy bonito que lo rodea. Hay playas a un lado y a otro del lago y también posibilidad de dar un paseo en barco o cruzar hasta la otra orilla.
El pueblo es pequeño, pero enormemente turístico, muy cuidado y con mucho encanto. En ese momento están empezando a preparar un montón de puestos en la calle de comida, bebida y artesanía, más tarde el pueblo se llena de gente y dan comienzo muchas actuaciones callejeras.
El ambiente está animadísimo, no hay donde sentarse, nos comemos unos helados y después cenamos 2 curryburst con patatas en uno de los puestos. Sobre las 9 ya se empieza a retirar la gente, así que volvemos al hotel caminando por la orilla del lago.
Decidimos sobre la marcha prescindir de la visita a Carintia e irnos hacia Zell am See de nuevo en la región de Salzburgo. Sólo hay un pequeño tramo de autopista con un peaje de 8€ y el resto del trayecto es por una carretera de montaña que atraviesa un montón de pueblos preciosos, pero por la que circula muchísimo tráfico así que vamos bastante despacio.
Llegamos a Zell-am-See y nos espera la dura tarea de buscar alojamiento en pleno mes de agosto, pues no tenemos nada reservado y queremos quedarnos en un hotel. Preguntamos en un montón de hoteles y pensiones y todos están completos. Ya estamos a punto de desistir y buscar un cámping cuando a las afueras encontramos el Hotel Schutthof, que tiene habitaciones por 58€ a+d.
Reservamos para 2 noches, el establecimiento está dividido en 2 zonas, el hotel que es donde se encuentra la recepción, el restaurante y la cafetería y el Gasthof que se encuentra a 5 minutos caminando, en una zona residencial muy tranquila y que es donde nosotros nos vamos a quedar.
Hay aparcamiento justo delante de la entrada, subimos a la habitación y alucinamos con lo nuevo y limpio que está todo y las vistas que hay desde la misma.
Después de comer, vamos a conocer Zell-am-See, tenemos que caminar unos 15-20 minutos hasta llegar al lago, hay un paseo muy bonito que lo rodea. Hay playas a un lado y a otro del lago y también posibilidad de dar un paseo en barco o cruzar hasta la otra orilla.
El pueblo es pequeño, pero enormemente turístico, muy cuidado y con mucho encanto. En ese momento están empezando a preparar un montón de puestos en la calle de comida, bebida y artesanía, más tarde el pueblo se llena de gente y dan comienzo muchas actuaciones callejeras.
El ambiente está animadísimo, no hay donde sentarse, nos comemos unos helados y después cenamos 2 curryburst con patatas en uno de los puestos. Sobre las 9 ya se empieza a retirar la gente, así que volvemos al hotel caminando por la orilla del lago.