Madrugamos también para estar pronto delante de la Galleria degli Uffizi; la cola era menor a la de otros sitios, y con la FC entramos enseguida
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Como todos sabéis, es una de las pinacotecas más importantes de mundo,
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y allí estuvimos unas cuantas horas, contemplando la extensa colección, con muchos de los cuadros de los que tanto se ha leído...
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Además, hacia el final de la visita se pasa por la cafetería, y aunque no se tome nada merece la pena salir a la terraza, pues tiene muy buenas vistas del Palazzo Vechio y el Duomo.
Estuvimos después en el Museo Galileo, museo de la ciencia con muchos objetos antiguos: telescopios, astrolabios,... y quizá lo más interesante es que en varias salas se disponen artilugios junto a una explicación de cómo funcionan y qué leyes físicas demuestran
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Cuando salimos, vimos que las colas de los Uffizi habían aumentado considerablemente.
Pasamos el Ponte Vecchio, con las joyerías a pleno rendimiento, dirección al próximo destino, el Palazzo Pitti, parando antes en una heladería donde cogimos el peor helado de todo el viaje, muy muy poco cremoso.
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El Palazzo Pitti es una colección de estancias profusamente decoradas, y muy muy grande.
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Al final vas paseando por las habitaciones, mirando para todos los lados, porque en todos hay algo, destacando la galería Palatina: Rafael, Tiziano,...
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Terminamos la visita paseando un poco por los jardines Boboli, si bien ya hacía calor y estábamos algo cansados, así que nos centramos en la parte de la gruta, y casi nos colamos en una visita guiada del corredor vasariano,
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y en esta escultura, que representa a Morgante enano a caballo de una tortuga
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Volvimos al centro, comiendo en el Mercado Central, donde abrumados por la amplia oferta disponible optamos por subir al restaurante del segundo piso, comiendo dos platos de pasta que para mi gusto le faltaba un punto de cocción, pero tampoco estaba mal (27€ los dos). No obstante, recomiendo coger la comida abajo y sentarse en las mesas comunes. Rematamos la comida, ya abajo, con un par de pasteles y unos capuccinos, que estaban de muerte.
Entramos después en San Lorenzo, donde destaca especialmente la biblioteca Laurenziana, pero donde también hay otras muchas obras de arte
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En la parte de atrás se encuentran las Capillas Medici, con un acceso independiente de San Lorenzo, y que son totalmente espectaculares
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tumbas de los Medici, incluye también la nueva sacristía, con esculturas de Miguel Ángel
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De ahí pasamos al Palazzo Medici Ricardi,
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donde lo que más nos gustó fue una exposición temporal de un artista japonés, con unas figuras muy simpáticas
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Volvimos al hotel y descansamos un buen rato antes de coger un autobús enfrente de la estación para subir hacia la Piazzale Michelangelo. El trayecto duró unos 40 minutos y te va subiendo hasta San Miniato al Monte, donde no paramos porque la iglesia ya estaba cerrada, y la plaza Michelangelo. Llegamos cuando empezaba a atardecer, y ya estaba lleno de gente. La vista es magnífica
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y no te cansas de hacer fotos mientras ves cómo comienza a anochecer sobre Florencia
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Nos sentamos un ratillo en la escalinata y volvimos a coger el autobús de regreso a Florencia.
Cenamos en un restaurante que estaba pegado al hotel, Trattoria dall'Oste un menú que incluía entrantes, Bistecca a la Florentina y otro con un plato de pescado, vino,... muy bueno todo y bien de precio, 54€ los dos.
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Volvimos al centro, para dar un largo paseo por las calles más comerciales, acompañando el paseo de un buen helado (realmente yo me comí dos,
Fin a otro gran día en Florencia... mañana más.