Con la promesa que sería el último madrugón, que nos quedaba el último esfuerzo, nos levantamos dispuestos a hacer la última excursión de un día. Realmente de medio, ya que teníamos previsto pasar la tarde noche por en Tokio. A estas alturas, nos costó mucho seguir viendo templos y renunciar a perdernos por Tokio, pero son las típicas cosas que con un Japan rail activo y tiempo, no deberías dejar de hacer.
De nuevo shinkasen hasta Utsonomiya y de ahí otro tren de cercanías que mas bien parecían vagones de metro.
Al llegar, como de costumbre en nuestro viaje, no encontramos demasiados turistas, no sabíamos a quien seguir… pero como está todo muy bien señalizado no tuvimos problemas. Cogimos un bus hasta la entrada de los templos principales (bueno para economizar esfuerzos). Comenzamos viendo el templo de Tosho-Gu ya que el principal habíamos leído que estaba en obras. Este también tenía partes tapadas.En esta ocasión y por primera vez, nos encontramos muchos grupos de escolares en los templos que nos miraban con extrañeza. Eso si, todos muy ordenados y sin gritos.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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Después visitamos el templo de Taiyuin-Bio, que es una mezcla de templo budista y mausoleo. Esta visita la disfrutamos mas que la anterior porque estabamos solos y porque el templo está enclavado el lo mas profundo del bosque
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La impresión de Nikko fué muy favorable, es cierto que llevabamos en las espaldas muchísimos templos, aún así, los templos de Nikko son diferentes, tienen otro estilo, además, la vegetación y el entorno le dan un caracter diferente
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Durante la visita de los primeros templos la lluvia nos respetó, pero durante hora y media empezó a llover a cántaros, apenas pudimos sacar fotos de otro de los elementos mas fotografiados de japón, el puente rojo sagrado, el shin-Kyo
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Aprovechamos para comer en una de las pocos sitios que encontramos cerca del puente de Nikko a pesar de ser pronto, por última vez degustaría los udom fríos, mala elección, con tanta lluvia apetecía algo calentito. La taberna era auténtica. Nos resulta curioso que siendo uno de los lugares mas visitados de Japón, a los autóctonos les sorprenda o les resulte curiosos los extranjeros. Recuerdo a estos señores mirándonos con curiosidad
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Al irnos preguntamos a la camarera por el abismo de Helm, que aunque estaba indicado, no queríamos fallar en nuestro intento por llegar. Para los que quieran ir, las instrucciones son claras, desde el puente rojo de nikko, y viéndolo de frente, hay que ir bordeando el río por la carretera dejándolo a tu izquierda y tras andar mas de 15 minutos lo mas cercano a la orilla, se debe cruzar el único puente transitable. Desde ahí está al lado y muy bien indicado.
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Nosotros lo visitamos solos y bajo una pequeña neblina y con el ruido del rio al lado, la visita fue muy sugerente. Lo recomendaría sin dudas.
Al salir, decidimos volvernos a Kioto. Cogimos un bus desde el punto mas cercano de la carretera al abismo y por casualidad, llegamos puntuales a la hora apuntada de salida del siguiente tren 14,20h. Pero…oh sorpresa, la siguiente salida era una hora después!! Así que pensamos que era un pequeño desajuste y nos fuimos a dar un paseo. Al volver a las 15h, la hora ya no eran las 15h20 si no las las 16h50!!! Madre mía!!
Que está pasando?? Al parecer hubo un problema en las vías por las inclemencias del tiempo. Vimos una pareja con grandes mochilas que corriendo se fueron a coger otra alternativa al Japan rail, supongo que porque tenían viaje directo desde allí a otro destino lejano. Total, que decidimos tomarnos un café en algún lugar con wifi y esperar… Y a los 15 minutos vemos desfilar a un montón de gente con destino a un autobús, soltamos el café y corriendo les seguimos. El autobús nos dejó en la siguiente estación operativa, y el retraso fue considerable de acuerdo a los planes.
Esto fue la segunda excepción en el viaje, pero valga como consejo, en Japón son puntuales, pero para las cosas importantes, no lo fiaría todo a su puntualidad.
Llegamos a Tokio mas tarde de lo esperado y sin ningún plan cerrado. Pensamos en un mirador para ver el atardecer y todo lo mal que nos encajó lo anterior, nos encajó esto. Llegamos justo al atardecer. Desde la línea circular, en la estación de Hamamatsucho, subimos al world trade center de Tokio, que por muy pocos yenes lo vimos como buena opción.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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En Tokio hay muchos miradores, yo sin duda recomiendo este (aunque solo lo puedo comparar con el del ayuntamiento). Tienes una vista circular, apenas había gente, tienen un agradable hilo musical… La situación era tan comfortable que vimos a dos personas con dos copas y una botella de vino (traídas de la calle, porque no había servicio de bar) degustándola tranquilamente en los sillones del esquinazo. Muy agradable.
De ahí, y siguiendo en la línea circular que nos incluía el JR Pass nos fuimos a Shibuya, aquí nos fue fácil la salida y la orientación. El perro Hanchiko nos orientó en la salida y una vez allí, ya que está pegado al famoso cruce nos orientamos bien. Aunque no se puede hacer fotos, nos subimos al Starbucks, aunque con la tensión de lo prohibido, no cogimos buenas fotos. A decir verdad, el cruce es curioso, pero es mas su fama que lo que te pueda impresionar. Si que nos resultó curiosos los pasos de cebra transversales que vimos en algunas calles.
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Deambulamos por las calles cercanas, buscando un sitio donde cenar, nos tomamos una cerveza en un irlandés que tenía música en directo y una terraza que daba a la calle y finalmente cenamos, creo que por última vez en un Kaiten Sushi. Creo que este fue el mejor en el que estuvimos, los platos no giraban, si no que pedías lo que querías a los cocineros, pero al mismo precio de uno normal y bastante mas bueno. Se llamaba Sushi Daidokoya
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