San Francisco es una ciudad que, a diferencia de Los Ángeles, siempre me había atraído y cuando hace 3 años bien por primera vez, no solo cumplió con las expectativas sino que las supero y me enamoró.
En este viaje, como no podía ser de otra manera, tenía que pasar por aquí aunque solo fuera un par de días para volver a disfrutar de ella.
Me levante temprano, ya sabia que el viaje se estaba acabando pero me daba la sensación que estaba empezando empujado por el entusiasmo de volver a pasear por San Francisco.

Las dos experiencias que mejores recuerdos me dejaron fueron la visita a Alcatraz, imprescindible si venís a SF, y la segunda fue cuando alquilé una bicicleta para recorrerme la ciudad. Esta vez no iba a ver Alcaraz pero si que alquile de nuevo una bici.
Yo lo recomiendo a todos, ir en bici te permite ver la ciudad igual que si vas andando pero abarcas mucho más terreno, te da la libertad de ir parando donde quieres y no tienes los problemas de buscar aparcamiento para el coche.
Hay varios puntos donde alquilan bicicletas, la mayoría entan cerca de Fisherman's Warf, aunque yo la cogí en Columbus Av. El alquiler para todo el día, me parece recordar que fueron 26$, con candado para que no vuele si la aparcas y las bicicleta que tienen no están mal, una Trek serie 3.
Empiece mi recorrido bajando por la avenida Columbus hasta llegar a Fisherman's Warf y a la izquierda hacia el Golden Gate.


Lo primero que te encuentras es una pequeña playa frente a la antigua fábrica de chocolate Ghiradelli. De allí sale un pequeño muelle, que ha vivido épocas mejores, pero tiene buenas vistas de Alcatraz y más alejado, el puente.

Tras una pequeña subidita se llega al Fort Mason Park, luego pasamos junto al puerto deportivo hasta llegar al palacio de las finas artes, conocido por la película de La Roca. Después de visitarlo seguimos por la playa siempre con vistas al Golden Gate, hasta llegar a la base de este, en Fort Point.



Para poder subir al puente y cruzarlo, hay que retroceder un poco y subir por un camino que ya esta indicado para bicicletas y otro para peatones.
Cruzar el puente en bicicleta puede ser una odisea. Aunque esta bien señalizado un lado para peatones y otro para bicis, cuando la afluencia de gente andando es alta, acaban por ocupar el carril bici pero aprendes de otros ciclistas a no aflojar el ritmo, tocar el timbre y esperar que se aparten si no quieren ser arrollados.
En el otro extremo del puente hay un mirador, el Vista Point, que también está a reventar, lleno de coches y autocares, hay que hacerse un hueco para poder hacerse una foto con el puente.

Para los mas animados, si no hay niebla sobre el puente, cosa bastante difícil, recomiendo cruzar al otro lado del puente y subir hasta el mirador Battery Spencer, las vistas son espectaculares.
A partir de Vista Point, la mayoría de ciclistas bajan al pueblo de Sausalito y regresan a San Francisco en Ferry. Si no os queréis cansar mucho, es una buena opción, pero recomiendo que después de ver Sausalito, volver a cruzar el puente para seguir con la ruta. Yo en este viaje no fui a Sausalito, esta bien verlo pero no para ir dos veces.

Tras cruzar el puente, tomé el camino que pasa por debajo para ir al lado derecho, visto de entrada a la ciudad. De aquí sale un pequeño Trail para ver las antiguas baterías de defensa (batteries to Bluff Trail), muy interesante, pero no se puede hacer en bici. La podéis dejar atada con el candado y hacer el camino que no os llevará más de media hora.
Más adelante sale un pequeño camino de tierra que baja hasta la playa Marshall Beach. Es una playa poco concurrida por su difícil acceso, compara con la siguiente, Baker Beach, pero si vais con tiempo y os apetece esta bien aunque sea para ver otra perspectiva del puente.

Siguiendo adelante por la carretera, llegué a Baker Beach. Esta playa si que tiene acceso en coche y se nota por la afluencia de gente. Sigo por el 'camino del mar' hasta llegar al museo de la Legion of Honor y el Holocaust Memorial. Pasado el hospital el camino cambia de nombre a Point Lobos y conduce hasta una gran playa, Ocean Beach.

Por la mitad de la playa, se ve un molino holandés que indica la entrada oeste al Golden Gate Park. Aquí es cuestión de perderse por los diferentes caminos y rincones. La gente lo compara con Central Park de New York, también es rectangular pero como dato, es un 20% mas grande. Aquí hay multitud de jardines, lagos, praderas, un jardín japonés, búfalos..., vamos que hay parque para aburrirse.


Justo salir del parque, por el extremo este, hay dos opciones, seguir recto por otro parque mas pequeño, al final de este y dos calles a la izquierda está Alamo Square Park con sus Painted Laidies. La otra opción, la que tomé yo, es girar a la derecha por Stanyan St. para ascender a Twin Peaks. Vale la pena subir si el día está despejado y no invade la típica niebla de SF. sino no se ve nada como me paso en mi primer viaje. La subida es un poco dura pero corta, si las piernas flaquean para pedalear, se puede hacer caminando. Hay que recordar que todo lo que sube debe bajar y esta bajada, para los que les guste la bicicleta, es muy 'divertida'.
De bajada pasé por Castro y ahora si fui a Alamo Square donde me tomé un descanso de media hora estirado en el césped con las Painted Laidies y la ciudad de fondo.


Con las fuerzas recuperadas, si seguí bajando hasta enlazar con Market St. Quiero destacar como en esta ciudad respetan los demás conductores a los ciclistas, con algún excepción que confirme la regla, y sorprende en los cruces, aunque no tenía preferencia, me cedían el paso. Bravo.
Fui bajando por Market hasta llegar a la calle cuarta donde giré a la derecha para pasar por Yerba Buena Gardens. Continúe por la misma calle hasta el final, donde empiéza la calle The Embarcadero, que resigne todo el litoral y donde se encuentra el AT&T Park, el estadio de los Giants

Enfilándome por The Embarcadero hacia Fisherman's Warf, pasé por debajo del puente de Oakland y llegué a Pier 39 pero no me pare. Llevaba casi 8 horas de paseo y se me había olvidado comer, así estaba yo.

Seguí hasta el punto de partida donde dejé la bicicleta, aunque el alquiler es para todo el día, pero ya había tenido suficiente. Estaba en el barrio italiano y allí mismo entre en un restaurante donde me sirvieron medio pollo asado que me sentó de fábula, después del paseo en bici y de los días pasados de bocadillos y fruta.
Regrese al hotel y tras una ducha fui a la zona de Union Square a ver tiendas. Aquí, a diferencia de Las Vegas, si que aproveché para hacer unas compras y después de un paseo me retiré a descansar hasta el día siguiente