Nuestro viaje empezó con problemas antes de salir de casa. El domingo recibimos un mensaje de Air France comunicándonos que se había cancelado el vuelo!!
Nos alegramos de haberlo contratado por agencia porque nos resolvieron todo rápidamente aún siendo domingo, y finalmente se nos reubicó en un vuelo directo con la Tai Airlines. (los aviones son cómodos, te dan varias veces de comer y dentro de lo que es un vuelo tan largo, se sobrelleva bien). Aunque no pegamos ojo durante todo el viaje.
A las 6.00 de la mañana llegamos a Bangkok, y tras bajar del avión recibimos el primer bofetón del terrible clima tailandés. Es como meterte dentro de un horno contaminado.
TRASLADO AL HOTEL
Dentro del aeropuerto hay señalizaciones que indican donde coger los diferentes transportes, nosotros fuimos en taxi.
Importante: justo en la salida, te abordan varios taxistas, pero hay que ir a los mostradores que se encuentran a izquierda, que es donde te asignan un taxi oficial, con su taxímetro. No cojáis ningún taxi que no tenga taxímetro.
Nosotros nos alojábamos en la zona de Silom, el trayecto nos costó 300 baths y duró unos 20 minutos aproximadamente.
ALOJAMIENTO
Teníamos 2 noches en Bangkok, en el GLOW TRINITY SILOM, un hotel muy bien situado, con buen servicio. Nos ayudaban en todo y tiene un desayuno bastante majo.

No podíamos entrar en la habitación hasta las 12,00 así que, cogimos lo necesario de las maletas, nos las guardaron en el hotel y con todo el palizón del viaje pusimos rumbo al Palacio Real!!
PALACIO REAL
Moverse en Bangkok es muy fácil, cogimos el Skytrain hasta el sitio donde nos indicaron al lado del río, allí nos movimos en unos barcos tipo autobuses hasta la zona que queríamos visitar y finalmente llegamos al Palacio Real. Precio 400 Baht por persona. En la entrada se puede alquilar ropa "decorosa" para la visita. Se puede ver en un par de horas.
La visita fué dura, ya que las hordas chinorris invadían cada metro cuadrado con sus iphones y sus selfies, por lo que no había forma de dar más de diez pasos de seguido sin tener que pararte, pero la verdad es que el sitio merece la pena.






Paramos para comer algo por la zona, y nos acercamos a Wat Pho, que se encuentra a unos 10 minutos andando desde el Palacio. El precio de la entrada es de 100 Bahts.


Una vez hecha la visita, dimos una vuelta por los mercados que había por la zona y deshicimos el camino para ver el templo de Wat Arum, que se encuentra en la otra orilla del río. Se llega desde el mismo embarcadero donde te bajar para ir al Palacio Real.




Agotados y muertos de calor, volvimos al hotel a echar una merecida siesta y a pegarnos una buena ducha y ya por la noche cogimos un tuk tuk, conducido por una especie de señor karateka que iba como un loco hasta Kao San Road. Los tuk tuk, suelen ser algo más caros, pero si les negocias el precio y no se trata de largas distancias están bien.
Esta zona nos gustó bastante, es un buen sitio para cenar, todo está lleno de bares de todo tipo, muchos de ellos con música en directo, puestos de comida, personajes de la noche... de todo un poco. Más tarde nos dimos un paseo hasta que llegamos a una zona más tranquila.


Terminamos la noche en un bar vacío, hablando con un irlandés con cierto aire a Pocholo y unas buenas historias a sus espaldas y de ahí volvimos al hotel a descansar.