
Durante el día de hoy apenas haremos 27 kms en nuestro coche. La cercanía de nuestro hotel al Gran Cañón y el uso de los autobuses gratuitos que recorren el parque y sus principales miradores, son los responsables de este día “de asueto”, automovilísticamente hablando. MAPA.
La zona elegida para nuestra visita al Gran cañón fue la llamada South Rim. A pesar de que la North Rim está menos masificada, nos exigía desviarnos excesivamente de nuestra ruta por lo que finalmente nos acercamos hasta Tusayan para planificar desde allí nuestra visita a la zona. A pesar de que ambas zonas están separadas solamente por 16 kilómetros en linea recta, desplazarse en coche entre ellas supondría recorrer 350kms, en unas 5 horas de viaje.
Al oeste del parque se encuentra la famosa Skywalk, una pasarela de vidrio suspendida a 1300 metros sobre el vacío y cuya explotación reporta una importante inyección económica a la tribu Hualapai que en principio se opuso a la construcción de tamaña barbaridad.
Al oeste del parque se encuentra la famosa Skywalk, una pasarela de vidrio suspendida a 1300 metros sobre el vacío y cuya explotación reporta una importante inyección económica a la tribu Hualapai que en principio se opuso a la construcción de tamaña barbaridad.
Para planificar una visita por los principales miradores de South Rim y teniendo en cuenta que ayer entramos por Desert View y ya vimos esa zona, deberemos tener claro los recorridos de los autobuses. En el mapa, si aumentamos su tamaño podremos ver con detalle sus rutas exactas.
Si dejamos nuestro coche en el centro de visitantes podemos acercarnos andando a los cercanos miradores de Yavapai Point y Mather Point (también podemos ir en la línea naranja). Si decidimos tomar la línea naranja, ésta nos llevará hasta Yaki Point donde finalizará su recorrido hacia el este. A Yaki Point sólo se puede acceder en autobús ya que está prohibido el uso de vehículos. Otra opción para visitar este punto es dejar el coche en la carretera principal y hacer el último tramo en autobús (naranja).
Para tomar la línea roja desde el Centro de Visitantes, debemos saber que primero deberemos tomar la línea azul que finaliza justo donde comienza la roja. Desde allí podremos desplazarnos hasta Hermits Rest donde finaliza la línea roja.
Si dejamos nuestro coche en el centro de visitantes podemos acercarnos andando a los cercanos miradores de Yavapai Point y Mather Point (también podemos ir en la línea naranja). Si decidimos tomar la línea naranja, ésta nos llevará hasta Yaki Point donde finalizará su recorrido hacia el este. A Yaki Point sólo se puede acceder en autobús ya que está prohibido el uso de vehículos. Otra opción para visitar este punto es dejar el coche en la carretera principal y hacer el último tramo en autobús (naranja).
Para tomar la línea roja desde el Centro de Visitantes, debemos saber que primero deberemos tomar la línea azul que finaliza justo donde comienza la roja. Desde allí podremos desplazarnos hasta Hermits Rest donde finaliza la línea roja.
Para los más valientes, la ruta de “Bright Angel Trailhead” serpentea entre los escarpados riscos a lo largo de 16 kms para salvar los 1300 metros de desnivel que nos separan de las bravas aguas del río Colorado. Impresiona ver el sendero desde arriba zigzagueando hasta que se pierde de vista.
NUESTRA VISITA
Desde Tusayan nos acercamos hasta el Centro de Visitantes donde dejamos nuestro coche. Eran las primeras horas de la mañana y apenas había gente por la zona por lo que era sumamente agradable pasear por el borde del cañón en soledad y silencio. Numerosas ardillas y algún cóndor de California (perfectamente marcado) fueron nuestros compañeros de ruta mientras nos dirigimos a pie hasta los miradores de Mather Point y Yuvapai Point.
Las primeras vistas al Cañón, pudimos disfrutarlas en soledad y silencio, algo que indudablemente añade una agradable sensación de satisfacción.
Las primeras vistas al Cañón, pudimos disfrutarlas en soledad y silencio, algo que indudablemente añade una agradable sensación de satisfacción.



De allí volvimos andando de nuevo hasta el parking a pesar de que los autobuses de la línea naranja cubren este recorrido. La gente ya comenzaba a llegar al parque y éste comenzaba a adquirir su habitual ambiente y bullicio.
Decidimos recorrer ahora los miradores que se encuentran a lo largo de la ruta roja y para ello tuvimos que tomar primero los autobuses que recorren la línea azul y que tras varias paradas en hoteles y restaurantes, te deja finalmente en el punto donde comienza la línea roja.
Una vez en este autobús, nos bajamos en la primera parada, Trailview Overlook. Desde allí, parte del grupo decidimos hacer el resto del recorrido andando a lo largo del cañón disfrutando al máximo del paisaje y su peculiar vegetación. Salvo un pequeño tramo de dos kilómetros que hicimos en autobús, recorrimos toda la ruta a pie. Unos postes en el camino te van indicando las distancias.
Decidimos recorrer ahora los miradores que se encuentran a lo largo de la ruta roja y para ello tuvimos que tomar primero los autobuses que recorren la línea azul y que tras varias paradas en hoteles y restaurantes, te deja finalmente en el punto donde comienza la línea roja.
Una vez en este autobús, nos bajamos en la primera parada, Trailview Overlook. Desde allí, parte del grupo decidimos hacer el resto del recorrido andando a lo largo del cañón disfrutando al máximo del paisaje y su peculiar vegetación. Salvo un pequeño tramo de dos kilómetros que hicimos en autobús, recorrimos toda la ruta a pie. Unos postes en el camino te van indicando las distancias.


En Hermits Rest, final de la ruta roja, nos reunimos de nuevo todo el grupo y volvimos hasta el inicio de la ruta donde volvimos a tomar la línea azul que nos devolvió al parking donde teníamos el coche. Es conveniente saber que en su recorrido de vuelta, el autobús sólo parará en los miradores de Pima, Mohave y Powell. Está indicado en los paneles interiores del autobús.

Una vez allí teníamos dos opciones: o bien tomar la línea naranja para ir hasta Yaki Point y visitar los miradores que nos faltaban o bien ir hasta las cercanías del mirador en nuestro coche, aparcarlo y tomar desde allí el autobús que nos llevaría hasta Yaki Point. Como era buena hora para comer, decidimos tomar la segunda opción y alejarnos del Centro de Visitantes para buscar algún sitio tranquilo para comer los bocadillos y ensaladas que llevábamos preparados en nuestra nevera. Para ello nos dirigimos hacia la zona de Yaki Point en nuestro coche y tras comer en unas mesas escondidas en un bosque cercano, nos acercamos hasta un punto próximo donde paraba el autobús que recorría la línea naranja.
Desde allí visitamos los miradores que nos faltaban. Yaki Point supuso nuestra despedida del cañón; desde allí, sentados sobre una roca, observamos en silencio durante largos minutos, la obra de arte creada a lo largo de millones de años por el río Colorado. Durante aquellos mágicos momentos tratamos de empaparnos de la belleza e inmensidad de uno de los lugares naturales más emblemáticos de nuestro planeta. Tras unos minutos de silencio, abandonamos el lugar para tomar el autobús que nos llevaría hasta nuestro coche.
Desde allí visitamos los miradores que nos faltaban. Yaki Point supuso nuestra despedida del cañón; desde allí, sentados sobre una roca, observamos en silencio durante largos minutos, la obra de arte creada a lo largo de millones de años por el río Colorado. Durante aquellos mágicos momentos tratamos de empaparnos de la belleza e inmensidad de uno de los lugares naturales más emblemáticos de nuestro planeta. Tras unos minutos de silencio, abandonamos el lugar para tomar el autobús que nos llevaría hasta nuestro coche.


Nos quedaba aún algo más de una hora de luz que decidimos emplear en saborear la piscina de nuestro hotel y su jacuzzi anexo.
Pero aún tuve tiempo para algo más. Ayer me comentaron que un grupo de uapitíes se acercaban al pueblo al atardecer para comerse los tallos más tiernos de los arbolitos plantados en los hoteles cercanos así que me acerqué hasta el punto indicado con el propósito de sacar alguna foto de estos imponentes ciervos.
Pero aún tuve tiempo para algo más. Ayer me comentaron que un grupo de uapitíes se acercaban al pueblo al atardecer para comerse los tallos más tiernos de los arbolitos plantados en los hoteles cercanos así que me acerqué hasta el punto indicado con el propósito de sacar alguna foto de estos imponentes ciervos.
Ya sólo quedaba tiempo para cenar algo en el Plaza Bonita, un restaurante mexicano cercano al hotel, que nos sacó unas enormes raciones que fuimos incapaces de terminar.
Mañana abandonaremos este maravilloso lugar para recorrer un tramo de una de las rutas más emblemáticas de nuestro planeta, la RUTA 66.


