El jueves 17 de julio alcanzamos el penúltimo día del viaje. Lejos de ponernos tristes porque la aventura estuviera cerca de acabarse, nos levantamos con nuestra mejor sonrisa dispuestos a apurar a tope cada minuto.
Una de las cosas que recomienda todo el mundo en la visita a Angkor es ver el amanecer desde Angkor Wat. La noche anterior antes de despedirnos, lo hablamos con Pao y le pedimos su opinión. Pao nos dijo que para ver la salida del sol, nos tenía que recoger a las 4.45 y que las 5 últimas veces que lo había intentando con diferentes turistas, en ninguno de los casos se pudo ver por la presencia de nubes... La verdad es que eso nos desanimó bastante y ahora con perspectiva puedo decir que hicimos pereza. Entre la paliza que llevábamos ya acumulada de todo el viaje y la del último día, no nos apetecía nada arriesgarnos a pegarnos el súper madrugón, ir hasta allí y luego no ver nada. Así que decidimos no hacerlo. Puede que fuera un error y puede que el esfuerzo hubiera merecido la pena. Quizá la próxima vez...
Tras un espectacular desayuno en el hotel (quizá el mejor del viaje, aunque fueron todos tan buenos que es difícil de decir), salimos al encuentro con Pao, que estaba esperando con Sovni en la puerta.
Aquel día haríamos el circuito grande dentro del complejo, visitando templos más alejados, más pequeños y de menor importancia, lo que no quiere decir que no fueran auténticas maravillas, claro.
El primero fue Preah Rup. Hermoso templo de ladrillo rojizo con una gran escalera desde donde hay una muy buena perspectiva de la selva.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Desde allí fuimos al templo de Banteay Srei, siendo este el más lejano al estar situado a unos 35 kilómetros de Siem Reap. Pao lo definió, dejándonos alucinados, como "pequeñito pero matón" jajaja. Luego nos explicó que los turistas españoles que tiene le van diciendo frases típicas o dichos, se las explican, él se las apunta y luego las va usando. Así que ya sabéis, si vais con él, colaborad, que saca su libretita y lo apunta todo
Después de Banteay Srei llegarían East Mebon (famoso por sus figuras de elefantes y con una torres muy chulas también), Ta Som (parecido a Ta Prohm y con mucho encanto), Neak Pean (el templo de las Serpientes Entrelazadas, rodeado de agua), y Preak Khan (espectacular la foto que se puede hacer a través de sus puertas).
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East Mebon
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Ana y Pao en East Mebon
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Neak Pean
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Preak Khan
Entre medias de las visitas, Pao nos llevó a comer al mismo restaurante que el día anterior y acabados los templos, Ana y yo le pedimos a Pao que nos llevara a hacer una actividad un poco de guiris pero que a nosotros nos hacía ilusión, pues es algo complicado de hacer en Europa... Montar en elefante:
*** Imagen borrada de Tinypic ***
La verdad es que la sensación es una pasada y el precio, aunque inflado respecto a otras cosas en Camboya, tampoco es desorbitado pues cuesta 20 $ por persona subir en elefante a la colina de Phnom Bakheng, desde donde se ven unos espectaculares atardeceres. El paseo dura unos 20-30', y se puede hacer entre las 7.30 am y las 17.00 aprox.
Una vez arriba de la colina, comprobamos que el paseo había sido muy chulo pero que del atardecer nos podíamos olvidar, pues a pesar de haber sido un día muy soleado, negros nubarrones amenazaban tormenta en el horizonte.
De hecho, nos dio tiempo a bajar de la colina, coger el tuc tuc dirección al hotel y en ese momento, el cielo abrió el grifo y cayó una impresionante tormenta. Pese al súper chaparrón, no nos mojamos, pues el tuc tuc estaba perfectamente preparado para la lluvia con una cubierta lateral y trasera que evita la mojadura. Y en cuanto a Sovni, nuestro conductor, la lluvia no le hizo titubear lo más mínimo. Se puso su chubasquero rojo y nos llevó entre el diluvio hasta el hotel.
Al llegar al Memoire D'Angkor llegó el momento de la despedida con Sovni y Pao. Son dos personas excelentes y forman un gran equipo, si estáis buscando guía y tuc tuc en Angkor en español, nosotros los aconsejamos encarecidamente. Antes de decirnos adiós, nos hicimos esta foto de recuerdo.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Ya en el hotel, como la tormenta nos impedía disfrutar de la pisci, probamos suerte en recepción para ver si había hora libre de masaje. Y ¡Bingo!, conseguimos un masaje en pareja a la media hora de llegar. Una delicia, qué os voy a contar.
Y tras el masaje, una siestecita y un buen baño de espuma, nos vestimos y salimos a cenar. En esta segunda noche fuimos a Genevieves (Sok San Road, Krong Siem Reap, Camboya +855 16 984 892). Lo elegimos, como casi siempre, por los buenos comentarios en Tripadvisor donde ocupa el puesto 2º.
El sitio está un poco escondido pero merece mucho la pena. Primero por la comida, tradicional a un precio estupendo. Segundo, por la causa que promueven los dueños, que son extranjeros, pero que están completamente identificados con el país y ayudan a un montón de gente. Tercero, por la atención, exquisita, personalizada, amable y atenta. Y cuarto, y aquí viene la sorpresa, ¡porque tienen un camarero que canta! ¡Pero que canta de maravilla, el tío! Normalmente, interpreta dos o tres canciones que amenizan la cena y que son otro punto a favor de Genevieves.
Nosotros cenamos los dos un espectacular Amok de pollo y dos batidos por 12 dólares, aunque dejamos una buena propina para colaborar con el dueño en la tarea tan bonita que realizan.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Y antes de enfilar de camino, hacia el hotel, pasamos por Pub Street a tomar algo y también compramos ropa americana (tipo Abercrombie, Ralph Lauren) en una tienda a un precio genial. La eterna duda de si es o no imitación, no nos importó mucho pues la calidad de la prenda era realmente buena.
Y así acabó nuestro periplo de dos días por Siem Reap y Angkor, agradecidos a Camboya por descubrirnos sus tesoros y preparados para iniciar el largo regreso a casa.