NYC, día 5:
Nos fuimos de compras a la famosa tienda outlet Century 21 (100% recomendable), pero no esperéis encontrar LEVI’S a 10 dólares y de tu talla. Donde hay variedad y modelos chulos, no bajan de 40 dólares.
Aun así, vale la pena pasarse, rebuscar un poco y encontrar algunas gangas de otras marcas conocidas (Desigual era más barato que el outlet de España, cosa que impactó bastante).
Nos fuimos al hotel a descargar las compras y disfrutamos del paseo, un poquito de Central Park, y sabor de NY a nuestra bola…
Pasamos por el edificio Dakota, donde residió y fue asesinado John Lennon.
Para nuestra mala pata, la fachada estaba tapada por obras, y no pudimos verlo en condiciones, así que cruzamos la calle donde empieza Central Park, y nos dirigimos al popular mosaico Imagine, en Strawberry Fields, y saboreamos el ambiente que había con canciones de los Beatles…
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Una vez visto todo aquello, nos fuimos caminando no sé cuantas manzanas hasta llegar al Top Of The Rock. La idea era ir al atardecer y poder ver la puesta de sol y la llegada de la noche, pero estaba un poco nublado. Subimos y pudimos observar la gran manzana con un tenue color gris, con mucho bullicio en sus diminutas (desde esa altura) calles. Sobre las 20:45 empezó a anochecer, y comenzaron a encenderse las primeras lucecitas de la ciudad. Nos quedamos contemplando todo aquello hasta que se llenó absolutamente todo lo que veíamos con pequeñas lucecitas juntas, con una magnífica vista de Central Park…
[img]*** Imagen borrada de Tinypic ***
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Advertencia: si llegáis al Top Of the Rock y no tenéis batería en el móvil, está lleno de enchufes, así que no sufráis por ello…
Después de bajar del mirador del Top Of the Rock, donde estuvimos unas 2 horas y media, salimos a pasear por la zona, y nos encontramos una fiesta de los años 20 con música en directo de la época, justo en el centro del Rockefeller Plaza, con el escenario pegado a la dorada estatua de Prometeo. La gente bailaba, bebía y se lo pasaba teta (que fiestas más chulas se montan los neoyorquinos). Desde arriba, tocando la estatua, se podía ver genial, y disfrutamos por un rato de la buena música y del ambientazo…
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Al día siguiente nos despertamos pronto para recoger maletas y bártulos. Con nuestra cara llena de satisfacción, nos fuimos a la calle 103 (a 4 manzanas del hotel), ya bastante cargaditos de recuerdos y souvenirs, a buscar el autobús que nos llevaría al aeropuerto de la Guardia.
Os aconsejo ir en autobús, principalmente por la pasta. Nos costó 2’75 dólares y te hacen una vuelta muy chula. Sentadita, puedes apreciar el ambiente que se respira, la gente que va a trabajar, los niños en Harlem en manadas de 10 al colegio… en fin, sus vidas cotidianas.
Nueva York engancha, y seguro que volveremos…
Un viaje único!!!
Pero nuestro viaje continuaba hacía el estado de Tennessee… así que la ilusión me recorría por los poros de mi piel otra vez!!
Ohhhh yeahhhh!!

