Al día siguiente, centramos nuestra visita en patear Yosemite Valley, que es la zona que más afluencia de visitantes concentra en el parque.
Desde el mirador Tunnel View tienes unas vistas de todo Yosemite desde la llanura. De esta forma, El Capitán, el Half Dome y resto de formaciones montañosas adquieren un aspecto incluso más grandilocuente.
Como lo nuestro es andar, ese día nos planteamos hacer una ruta extenuante, según la guía. Concretamente, hicimos la ruta que subía desde el valle a las cascadas Vernal Fall y Nevada Fall. Vernal es la que está a mitad de camino y es la que recorre la mitad de la gente. Es cansada y puede llegar a amontonarse un poco la gente, pero merece muchísimo la pena.

Cuando llegamos a la cima descansamos un rato y seguimos andando hasta la cima: Nevada Fall. El camino es un poco más complejo, aunque sin llegar a escalar ni nada parecido en ningún momento. Al llegar a la cima de la montaña hicimos picnic justo en el nacimiento de la cascada. Un sitio mágico. De los más bonitos de todo nuestro viaje. Absolutamente recomendable.

