La noche anterior hice una lista de las cosas que nos faltaban por hacer ya que quedaba el día de hoy y la mañana del día siguiente así que había que intentar tachar la mayoría de ese listado.
Por lo tanto, este día fuimos con el metro de un lado a otro para conseguir nuestros objetivos.
Empezamos desayunando por los alrededores del Madison Square Garden un bagel en un sitio distinto para cambiar respecto a los días anteriores.
De ahí fuimos a una tienda cercana a la que le tenía muchas ganas: Party City. Me la recomendó mi nueva amiga "viajofeliz" del foro Los Viajeros con la cual hemos estado hablando mucho últimamente por whatsapp.
Quise volver a Bryant Park porque el primer día lo vimos en dos minutos y estaba lleno de gente haciendo yoga. Quería hacerme fotos en condiciones y disfrutarlo un poco más. Una pasada...

De ahí a la Public Library. También estuvimos un buen rato. Pasamos a algunas salas, hicimos fotos en las escaleras de la boda frustada de Carrie. Os recomiendo la sala de lectura de niños. Cúantos cuentos por dios! Qué paraíso. Y muchas mamás leyendo a sus hijos.

Metro y vuelta al Century 21 del sur. Estuvimos dos horas. Y allí nos encontramos a nuestros amigos por lo que decidimos ir a comer. Fuimos a Shake Sack ya que ellos aún no lo habían probado. Hay uno por esa zona y no había cola. Incluso conseguimos mesa para los 10 que éramos. Después de la comida nos separamos y nosotros nos fuimos a otro de los imprescindibles de mi lista: el ferry a Staten Island.
Cuando llegas a la estación hay taaaanta gente que piensas que no podrás entrar al barco. Pero es tan grande el barco que entra todo el mundo por increíble que parezca. Vistas espectaculares y en media hora aprox. has llegado. Bajas y te vuelves a poner a la cola para volver. El viaje lo hicimos a eso de las 17.30 donde el sol empezaba a bajar y el cansancio agradecía este viajecito.

Cruzamos de nuevo NY de sur a norte para tomarnos de nuevo un zumo de papaya y unos perritos. Los cogimos y nos salimos a un banco de la calle donde nos tiramos hablando con un neoyorkino de unos 35 años más de media hora. Al terminar cruzamos al Duane Reade (son tiendas con comida, agua, chocolatinas, cosméticos y un poco de todo) a comprar gominolas, galletas incluso cremas para regalar a nuestras madres y amigos.
Volvimos al hotel ya tarde a preparar las maletas que al día siguiente nos íbamos.