Existen varias opciones para recorrer La Toscana. Por un lado encontrarás excursiones organizadas en las que pasarás medio día dentro de un autobús para ver un pedrusco en un museo, comprarás souvenirs en todas las tiendas que te diga el guía y volverás al hotel con los pies destrozados

En nuestro caso optamos por la segunda variante y fue EL VIAJE DE NUESTRAS VIDAS con mayúsculas y negrita
y ya nos tocaba. El plan era sencillo, 3 días en Florencia y 4 para recorrer La Toscana.Tras mucho documentarnos sobre qué queríamos hacer y cuáles eran las mejores opciones en cuanto a alojamiento y desplazamiento (gracias a Los Viajeros)
nos decantamos por alquilar un coche nuestro último día en Florencia que devolveríamos en el aeropuerto de Pisa para regresar a España y un apartamento para 2 personas en el pueblo de Bettolle. Este pequeño pueblo está ubicado en el sur de la Toscana pero se encuentra muy bien comunicado por carretera a escasos 5 kms. del acceso en Sinalunga a las autopistas A1 y Siena-Perugia que atraviesan la región de norte a sur y de oeste a este. Más tarde descubriríamos que las "autostradas" italianas no son como las españolas Tras 2 horas de atasco por un accidente
Teníamos claro que íbamos a visitar 3 lugares que eran totalmente imprescindibles durante nuestra estancia; Siena, San Gimignano y una bodega en las inmediaciones de Cortona con la que había contactado previamente en Madrid y en la que disfrutaríamos de una cata de vinos con antipasti (comida) el 2º día.
Así pues, esa misma noche trazamos el plan de ataque para los siguientes 4 días que prometían ser intensos e inolvidables. El primer día, ya que veníamos de Florencia y estábamos habituados a madrugar para recorrer la ciudad y hacer colas para entrar en museos y monumentos, nos propusimos ir a los 2 lugares más distantes de Bettolle: Siena y San Gimignano. Durante la cena unos turistas españoles nos aseguraron que a ellos les había dado tiempo a ver Siena, San Gimignano y Volterra en un día sin prisas y con un bebé en sillita por lo que descubrimos que las distancias en el mapa no eran tan grandes como suponíamos y nos lanzamos a emularles.