Este día no teníamos mucho plan, ya que con el tema del tiempo, lo habíamos dejado así para posibles cosas pendientes y comprar regalitos.
Sólo tenía pensado ir a comer al PJ Clark’s, otro de los sitios famosos de hamburguesas, y ya que estaba cerquita, coger el teleférico a Roosevelt Island, gratuito con la Metrocard. Y si mejoraba el día subir al TOR, cosa que finalmente no pasó, fue una espinita que se me quedó.
Como era muy temprano, decidimos volver a intentar desayunar en el Ess-a-bagel. Llegamos y aunque había cola, no era tanta y no teníamos la prisa del otro día, así que nos quedamos.
Yo desayuné un zumo Tropicana y un bagel de salmón y queso y mi novio café y muffin. Y pagamos la friolera de 18 dólares. La verdad es que el bagel estaba bueno y llenaba mucho, pero me pareció una barbaridad el precio.
Después fuimos un ratito caminando por la Quinta Avenida, para ir a algunas tiendas que se nos habían quedado, como el NBA Store, donde no pude evitar comprar algo para mí y también algún regalito, otra vez Barnes and Noble, otro Best Buy, otra vez Victoria Secret… Si es que no tenemos remedio.
Luego ponemos rumbo hacia dónde se coge el teleférico a Roosevelt Island, como comentaba es gratuito con la metrocard y va por el puente de Queensboro, también bastante televisivo, sale en Solo Casa II, entre otras.
Dura unos 15 minutos el viaje, y cuando llegas, si no te quieres dar una vuelta por la isla, vuelves a subir al siguiente sin más.
Si estáis por la zona y os coincide bien de tiempo no está mal, además podéis ver muy bien el Chrysler Building y el edificio de la ONU.
De vuelta en Manhattan, nos encaminamos ya hacia el PJ Clark’s. Nosotros fuimos al de la 3º avenida con la 51. El local es muy chulo, parece que quieren recordar un poco los años 40. Allí nos sientan en una mesa, y cuando miro al lado, en la mesa de al lado estaba Eduardo Inda… Vaya decepción nuestro primer (y único) famoso en New York… Y yo que iba con ilusión de ver a Samuel L Jackson por ejemplo…
La hamburguesa estaba muy buena la verdad, yo me pedí una normal con patatas, no recuerdo cuál, con patatas y mi novio sólo la hamburguesa, estaban sabrosas pero no eran muy grandes y pagamos casi 40 dólares con la propina, me pareció un poco caro para lo que fue, pero bueno, sobre todo por compararlo con el Jackson Hole, por ejemplo.
Por la tarde nos acercamos hasta Union Square, a ver lo que quedaba mercado y hacer otra paradita a The Strand y Forbidden Planet. Aunque no quedaba mucho mercado, había bastante ambiente, y nos entretenemos bastante observando a la gente que juega al ajedrez.
Como el día no mejoraba para subir al TOR, el resto de la tarde nos dedicamos un poco a callejear por el Midtown, sin mucho rumbo fijo, simplemente disfrutando y viendo el ambiente, y comprando regalos para la familia… y yo aproveche para comerme otro cupcake de Magnolia Bakery, un red velvet, riquísimo.
Acabamos la noche en Times Square, y decidimos ir a lo típico y tomarnos un hot dog de un carrito, la verdad es que eran muy normalitos, pero disfrutando de un grupo de chicos que se pusieron a bailar en medio de Times Square, pues parece que saben mejor. Luego empezó a llover y ya decidimos retirarnos, con bastante pena, en nuestra última noche en New York.










