Hoy era nuestro último día, pero como el vuelo no salía hasta las 21 aun teníamos una mañana por delante.
Recogimos todo, y en el hotel nos guardaron la maleta.
La primera parada era el Book Off USA, la tienda de películas que os comentaba, para las últimas compras, si, somos muy frikis.
Desayunamos en un Pret a manger de al lado, y luego nos fuimos rumbo a Central Park, nos había impresionado tanto que decidimos pasar allí las últimas horas en la ciudad, y además queríamos despedirnos con el Gray’s Papaya.
A la hora de comer para allí nos fuimos, el sitio no tiene para sentarse y es bastante pintoresco. Hay una oferta de 2 perritos y una bebida por 4’95 dólares, más barato imposible. Me sorprendió muchísimo, yo la verdad no soy muy de perritos y no noto grandes diferencias entre unos y otros, y este estaba muy rico, y el zumo, buenísimo, me hubiera bebido 2 más. Sin duda, parada obligatoria. Y encima un precio de risa, vale que no es mucha comida pero vamos…
Luego te tomas y postre y listo, precisamente en esta premisa, yo quería volver a Grand Central, y allí hay otro Magnolia Bakery, así que ultimo cupcake del viaje…
Después nos fuimos hacia el hotel para recoger las maletas e ir hacia el aeropuerto. Os recomiendo ir con mucha antelación, al menos el JFK, hay mucha cola para pasar los controles. Nosotros estuvimos con 3 horas de antelación y bien.
A la ida habíamos cogido la línea Z hacia Jamaica Street, pero el recepcionista del hotel nos recomendó coger la línea A, hasta Howard Beach, que era más rápido y también teníamos parada allí también en Canal Street, y la verdad es que fue más rápido y menos masificado.
En Howard Street tuvimos que volver a pagar los 5 dólares del Air Train, y luego a la terminal.
El vuelo de vuelta fue de noche, nos dieron la cena al subir y luego apagaron las luces, yo me dormí enseguida y me desperté con el olor de cruasanes calientes, se me pasó el vuelo muy rápido y encima te despiertan así, la verdad es que quedamos encantados con Swiss Air.
Nos tocó una escala en Zúrich de 2 horas, y esta se me hizo más larga que el vuelo. Luego para Madrid nos volvieron a dar un bocadillo pequeño y una chocolatina.
Llegamos a Madrid, y fin del viaje. Todo había pasado tan rápido… Pero bueno, habíamos disfrutado mucho de la ciudad y ya hacemos cuentas para volver…










