Tulum

Las ruinas de Tulum no nos gustaron especialmente, quizás porque fuimos después de haber visitado ya Chichen-Itzá, así que no nos hubiese importado haberlo suprimido en nuestro viaje.
Playa Paraíso
La playa es preciosa lo único es que tuvimos un poco de mala suerte el día que fuimos y hacía viento y oleaje por lo que no pudimos disfrutarla demasiado. Al menos nos pudimos hacer la foto típica en la palmera y tomarnos algunos cócteles.


Coba
Aquí alquilamos unos triciclos durante una hora y veinte y nos llevaron hasta la pirámide principal. ¡Como impresiona ver eso! Son 120 escalones en total, pero cuando los subes hay unas vistas indescriptibles, ves toda la selva. Bajarlos cuesta un pelín más pero nada preocupante, tienes una cuerda a la que puedes ir agarrado. Eso sí, recomiendan bajarla de espaldas o de lado, por lo empinada que está. A la vuelta, paramos en el observatorio y en el campo de juego de la pelota (mucho más pequeño que el de Chichen-Itzá). En el camino pudimos ver incluso monos.

Cenote Sac Actun
Sin duda el más precioso y espectacular de todos. Al principio da un poco de respeto porque está lleno de estalactitas y estalagmitas y hay lugares que tienes que agachar la cabeza para pasar, pero una vez te vas adentrando no te arrepientes nada de haberlo hecho. La entrada te incluye equipo de snorkel, chaleco salvavidas y guía. Este cenote fue descubierto hace solo 5 años, cuando el dueño del terreno estaba plantando y de repente cayó al agua, quedándose ahí un par de días. Y está abierto al público desde hace solo 3 años. Ahí pudimos ver fósiles y formaciones preciosas que van haciendo las estalactitas. El guía se llamaba Jose y nos explicó todo perfectamente, es muy recomendable.
Akumal
Cuando llegamos el sol se estaba yendo y pensamos que no íbamos a poder ver ninguna tortuga, pero gracias a Jose Alfredo que llamó rápido al guía, nos pusimos el equipo de snorkel y chaleco salvavidas y nos tiramos al agua. Afortunadamente pudimos ver algunas tortugas, son gigantes y es precioso cuando asoman la cabeza por encima del agua y vuelven a bajar.

Cuando nos salimos del mar era ya de noche ¡y el agua podría estar a unos 35 grados! Esto sólo podría pasar en el Caribe. Una vez nos secamos hicimos algunas compras en las tiendas de allí, eran muy asequibles.

Después de nuestro día fuimos a cenar a la carta al restaurante italiano, la comida estaba bien, nada sorprendente, pero pasable.