Domingo 11 de Octubre.

Nos levantamos, preparamos las maletas y nos vamos a desayunar. Es nuestro último desayuno con las vistas al río y con los elefantes al fondo.
Julius tiene que irse de safari con otros clientes por lo que será James, otro Samburu encantador, quien nos lleva al aeródromo. De nuestros vuelos en avioneta este será el más largo, de cerca de 1,5 horas, ya que pasamos de estar en la zona central de Kenia a la misma frontera en el sur con Tanzania.
El vuelo transcurre sin problemas y al llegar a Masai Mara allí estaba Milton esperándonos para recogernos. Milton es un Masai de unos 45 años que nos ha preparado Trueba para que sea nuestro guía particular durante nuestros días en Masai Mara. Es simpático y divertido, todo el tiempo haciendo chistes y riéndose. Aprovecha el camino hacia el hotel para hacernos un pequeño safari por Masai Mara.

Es completamente diferente a Samburu, con enormes explanadas y muy seco, con zonas comoletamente amarillas y sin apenas rastro de zonas verdes.

Primeros Hartebeest que vemos

Llegamos a nuestro hotel, Entumoto Camp, y la tienda nos gusta mucho. No tiene el detalle de la piscinita del Elephant Bedroom Camp de Samburu, pero sí que tiene una piscina común y, como digo, la tienda nos gusta incluso más que la de Samburu.
A las 4 ya nos está recogiendo Milton para irnos de Safari. Vemos nuestros primeros búfalos, que no habían en Samburu y me impresiona mucho su tamaño. Son enormes.

Secretario de paseo..

Un Marabú con Ñus al fondo

Elands, el antílope de mayor tamaño

Vemos también un guepardo hembra con tres cachorros de unos 6 meses descansando en medio de la sabana. Nos comenta Milton que se trata de Malaika, que significa Ángel, y que recibe este nombre por su capacidad para sacar siempre adelante a un gran número de cachorros.

También vemos a una leona acechando a un Ñu. Poco despues había muchos coches que no se querían perder la escena.

Nos acercamos un poco más y vemos que estaba junto a un macho con una melena enorme.

Impresionante.

En cuanto al Ñu, que estaba andando en dirección a ellos, cambia de opinión y empieza a andar en sentido contrario, por lo que se acaba escapando sin saberlo. Todo esto viendo siempre un paisaje alucinante que, al ser tan extenso, te permite ver al mismo tiempo una cantidad inmensa de animales a distintas distancias.

Un buitre a contraluz..

Y así, casi sin darnos cuenta, se nos acaba el día de safari y estamos de vuelta a nuestro camp.
La cena en el hotel es en común con todos los clientes, aunque en realidad solo estamos nosotros y un señor sueco que ha venido solo desde Nairobi.
Cenamos y, como ya es costumbre para nosotros, nos vamos a dormir que nos espera un día muy largo mañana con un safari completo de todo el día con Milton.