Buenos días!!!
Hoy nos disponíamos a seguir conociendo Kioto pero no a patita, sino que íbamos a probar la experiencia del alquiler de bicis.
Al lado del hotel había un sitio que recomendamos totalmente: www.tripadvisor.es/ ...Kinki.html donde cogimos dos bicis típicas de paseo, y que además, viendo las bicis que probamos los días siguientes éstas fueron de las mejores. Cogimos las más baratas y el dependiente tuvo el detalle de darle a David una un pelín más grande sin cobrarnos el suplemento. Como podéis deducir, nos gustó mucho la experiencia y repetimos. Además, tenemos que decir que las bicicletas estaban en un muy buen estado. Iban como la seda.
El chico del hotel nos recomendó la zona noreste de la ciudad para ir con la bici, al ser más accesible que otras zonas con más cuestas y con una mayor distancia entre los templos. Por lo que vimos, tampoco es algo muy trascendente. Se puede ir a todos sitios con bicicleta.
Nuestra primera visita fue el templo zen Ginkakuji www.japan-guide.com/e/e3907.html Es muy fácil ir con el carril bici y en las entradas a los templos puedes dejar la bici, la verdad es que fue una maravilla. Ese mismo día era el festival Daimonji (del que hablamos después) y había mucha gente “comprando” tablitas de madera que iban a ser quemadas luego en las hogueras en las que ponían peticiones o sus nombres. Vaya sobo se daban los hombres que subían las carretillas llenas de tablas desde el tempo al sitio donde se hacía la hoguera!




Recorrimos luego el Camino de la Filosofía www.japan-guide.com/e/e3906.html hasta llegar al Templo Nanzenji (sí, ya a estas alturas te salen los templos por las orejas) www.japan-guide.com/e/e3905.html Por el camino vimos un acueducto que era bastante curioso la verdad.





Una vez visto y aprovechando que con las bicis íbamos raudos y veloces fuimos al Nishiki Market www.japan-guide.com/e/e3931.html y bueno, se puede decir que comimos de los fuimos picando por los puestos. Había algunas cosas decentes y otras pues que… se puede decir que ya las hemos probado y no vamos a repetir! Jaja! Recuerdo unos mini pulpitos tipo pincho moruno rellenos de yema de huevo que entre el sabor y que había que ronchar los tentáculos no era de lo mejor que hemos comido por Japón, jaja. Pero bueno, hay que probarlo todo para saber si te gusta o no. El año pasado tampoco triunfaron los grillos en Tailandia. Qué le vamos a hacer!




Para recorrer bien esa zona dejamos las bicis en un parking que había en una azotea. No encontrábamos la entrada y un policía haciendo gala de la amabilidad japonesa nos acompañó hasta la misma puerta! Así da gusto!!! El parking era gratuito la primera hora, y a partir de ahí se comenzaba a pagar. Nos costó un euro aproximadamente cada uno en total.
Bueno, hay que decir que a estas alturas no sabíamos en qué día de la semana vivíamos… lunes, martes…. Ni idea! Así que no caímos en que la próxima visita al Palacio Imperial iba a hacer aguas… y nunca mejor dicho porque aparte de que era DOMINGO jaja, y está cerrado, nos cayó la de Dios y tuvimos que refugiarnos hasta que pasó un poco la cortina de agua. Aparte de eso, tampoco sabíamos que teníamos que haber hecho una reserva previamente. Mirad bien esto si decidís ir allí!
Como no contábamos con no ver el Palacio Imperial, cambiamos el plan sobre la marcha y fuimos a ver el bosque de bambú en Arashiyama. www.japan-guide.com/e/e3912.html Este punto lo teníamos planteado para mañana, pero nos vino de perlas adelantarlo.

Fuimos en cercanías así que dejamos la bici en una parada del tren y para allá que fuimos. Hombre, tampoco es una cosa increíble de ver, pero está bastante chulo el bosque y había mucho ambiente. Cruzamos el puente Togetsukyo para cotillear que era a lo que estaba esperando toda la gente allí. Y es que desde la otra orilla del río se veía una de las hogueras del festival Daimonji. Tuvimos bastante suerte y pillamos un montón de festivales a lo largo de nuestro viaje: japonismo.com/ ...o-daimonji


Sin embargo como estábamos bastante lejos pensamos que mejor sería volver y ver una de las hogueras desde el mismo Palacio Imperial. Así estaríamos más cerquita de nuestro alejamiento para cuando se acabasen las hogueras.
Cogimos unas bandejitas de sushi en un super (que estaban espectaculares) y ni cortos ni perezosos nos sentamos en toda la tapia grande del palacio imperial. Somos así de chulos, qué pasa!
Con puntualidad japonesa se encendieron las hogueras formando una de las cinco letras que se iluminan en las montañas que rodean Kyoto esa noche. Estuvo muy chulo la verdad.

Con toda la gente que había empezamos a levantar el campamento antes de que la marea humana quisiera salir a la vez de los jardines del Palacio y como íbamos con las bicis fuimos adelantando que da gusto. Llegamos en un pliqui a nuestro Ryokan!
Esa noche subimos a la terraza del hotel y estuvimos de charleta con unos alemanes muy majos y una cerveza fresquita con nuestros yukatas mientras veíamos la lluvia caer. Puede haber algo mejor?
