Comenzamos por la mañana cargando hielo en la nevera del coche en las máquinas de hielo gratis que hay en cada planta del hotel Venetian y nos disponemos, después de desayunar algunas galletas y zumos que teníamos con nosotros, a recorrer las últimas etapas del viaje y quizás las más bonitas y emocionantes.
La primera parada del día sería la mítica Presa Hoover. Esta enorme presa es la encargada de abastecer la ciudad de Las Vegas. Se encuentra en el límite entre Nevada y Arizona, y se puede visitar su interior. Si sólo quieres sacarte la foto y verla un poco por afuera como hicimos nosotros, recomendamos pasar a la parte de Arizona y aparcar en los aparcamientos gratuitos que se ven el vídeo, ya que si queréis aparcar en la zona de Nevada os cobrarán 10$.
La siguiente parada en el camino es un singular pueblo "fantasma" en mitad de Arizona, el cual recomendamos su visita si vais camino de Kingman, y cuyo nombre es Chloride. Puse fantasma entre comillas porque en realidad lo que es fantasma es el trozo original de pueblo que conservan y el resto del pueblo si que está poblado aunque parece fantasma, jeje. El caso es que se trata de un poblado genuino oeste americano, nada turístico como veréis en el vídeo y que merece mucho la pena visitar. Los créditos de Diario de un Viajero están precisamente grabados aquí :).
Y ahora sí, entramos en los dominios originales de la Ruta 66, y es que la Ruta 66 original ya hace años que dejó de existir y en su lugar hay un autopista. Hoy en día, sólo se conservan tramos originales en muy pocos sitios como el que vamos a visitar ahora y que para nosotros comienza en Kingman.
Kingman tiene tres puntos claves a visitar. Uno es el Mr. Dz 66, mítico diner de carretera en el que puedes tanto comer como tomarte unos batidos como hicimos nosotros porque llegamos aquí bastante temprano :). Afuera del restaurante está grabado el logo de la Ruta 66 en el suelo y enfrente de este, en un parque, esta la no menos mítica locomotora de Santa Fe. Decir del restaurante que es genuino total como veis en el vídeo y hasta nos topamos con una banda de moteros malotes en su interior, jeje. Respecto a la locomotora es impresionantemente grande, no pensaba que fuera así ni de broma. El tercer punto a visitar en Kingman está casi al lado de Mr. DZ en la carretera que atraviesa el pueblo y nos conduce, sin salirnos de ella, a todo el tramos original de la Ruta 66 que va a morir a Seligman. Este punto a visitar, o más bien para sacar la foto es un enorme tanque que nos da la bienvenida al pueblo y a la Ruta :).
Después de meterse entre pecho y espalda dos batidos gigantes O_O (el batido que nos dieron más las sobras que nos dieron para rellenar XD) cogemos coche, paramos en el tanque este que os decía antes y comenzamos, ahora sí, la Ruta 66 original.
Nuestra siguiente parada es Hackberry General Store. Una antigua gasolinera hoy reconvertida a tienda de recuerdos y que se encuentra en mitad de la nada. Una parada obligatoria y de la cual nos trajimos una matricula de Arizona como recuerdo de nuestros paso por la Ruta.
De aquí, continuamos por la Ruta hasta lo que sería nuestro campamento base, Seligman, sin duda alguna el pueblo más original de esta ruta. Antes pasaríamos por Peach Springs, el pueblo que dio nombre a Radiador Springs de la película Cars y en el cual no paramos, porque como podéis ver en el vídeo es muy pequeño y no tiene nada reseñable.
Y ahora sí, tocamos campamento base y llegamos a Seligman. Aquí nos alojamos en el Supai Motel, el hotel más barato de todo el viaje y a decir verdad, también el peor con diferencia, pero para pasar una noche es totalmente recomendado.
Seligman es muy, pero que muy original. Cada rincón de su calle principal desprende olor a la Ruta 66. Aquí es donde está la barbería de Ángel Delgadillo, el hombre que potenció el conservar este tramos de la ruta para convertirlo en lo que es hoy en día, un paraíso del turismo aunque en nuestro caso poca gente encontramos a parte de los locales con los que alegremente nos mezclamos anécdota incluida, como veréis en el vídeo :). Después de este emocionante día, acabamos cenando una hamburguesa brutal en un chiringuito del pueblo con los locales que fue una auténtica experiencia.
Sin más, espero que os haya gustado y nos vemos en el siguiente capítulo.