El jueves 4 de Febrero comenzaba la aventura, a las 11:50 desde el aeropuerto de Heathrow tomamos un vuelo directo con Thai Airways, espectacular el servicio de la compañía, no pararon de darnos comida durante el vuelo y más de un gin-tonic. Al final las 12 horas de vuelo no se hicieron tan pesadas. A las 6:15 hora local del viernes 5 de Febrero aterrizamos en Bangkok, como siempre nos pusimos en la cola más lenta para pasar el control de pasaportes, todas avanzaban menos la nuestra. Después de una media hora de espera pasamos el control del aeropuerto con los primeros rayos del amanecer. Pillamos un taxi amarillo y verde, de los oficiales para ir al Rambuttri Villa Plaza, el taxista hizo como el intento de poner el meter pero no lo puso, a los pocos minutos me di cuenta y le pregunté que cuánto iba a costarnos y me respondió que 300THB yo le dije que OK porque me parecía un precio bastante bueno. Cuando llegamos al destino el taxista me pedía 300THB por persona, es decir 600THB, y hay que tener en cuenta que también habíamos pagado el peaje 75THB. El tío nos montó un numerito y se aprovechó de que estábamos recién llegados, pese a que yo había leído miles de veces que hay que obligarlos a poner el meter, pues caímos como unos primos pero nos sirvió para espabilarnos rápido. Conclusión, si no te ponen el meter te bajas del taxi y a pillar otro, así de sencillo.
Decidimos olvidar el altercado con el taxista nos fuimos al hotel a ver si teníamos más suerte y nos daban la habitación antes de la hora prevista para el check in, esperamos una horita y sobre las 10:00 nos dieron las llaves. Subimos a la habitación, que resultó estar bastante mejor de lo que yo esperaba, y tras avisar a la familia de que habíamos llegado decidimos dormir un rato para intentar disfrutar del resto del día y recuperar fuerzas.
Dormimos unas tres horas y nos fuimos a visitar el Gran Palacio, estaba a una media hora andando así que no tuvimos que tomar ningún taxi. Casi todo el paseo desde el hotel hasta el palacio lo hicimos prácticamente sin hablar entre nosotros, íbamos flipando. Todo era muy diferente a los lugares que habíamos visto anteriormente, mucho ruido por la calle, un tráfico de locos, tuk tuks, vehículos a motor que no supe ni identificar, ver a 4 en una moto, unos olores totalmente desconocidos...
Finalmente bajo un solazo de categoría llegamos al Gran Palacio, pagamos los 500THB por persona de la entrada y pasamos al interior. Me pareció un conjunto de templos y edificios precioso, pero al mismo tiempo se me hizo muy difícil disfrutar al 100% de todo aquello, principalmente porque la cantidad de turistas era enorme, aunque también tuvo mucho que ver la calor que hacía y los efectos del jet lag, que nos tenían medio tontos, lo que está claro es que es una visita obligatoria.
Tras la visita al palacio nos volvimos a nuestro hotel, dónde una hermosa piscina nos esperaba en la azotea del edificio para pasar las últimas horas de luz.
Por la noche nos fuimos a la famosa calle Khao San Road y estuvimos andando por la zona y comprando alguna camiseta en los mercadillos.
Cenamos en un puesto callejero que había en la calle Rambuttri, aquí probé mi primer pad thai, que me encantó, cenamos muy bien y por unos 200THB con las bebidas incluidas, la verdad es que el sitio nos gustó mucho.
Decidimos olvidar el altercado con el taxista nos fuimos al hotel a ver si teníamos más suerte y nos daban la habitación antes de la hora prevista para el check in, esperamos una horita y sobre las 10:00 nos dieron las llaves. Subimos a la habitación, que resultó estar bastante mejor de lo que yo esperaba, y tras avisar a la familia de que habíamos llegado decidimos dormir un rato para intentar disfrutar del resto del día y recuperar fuerzas.
Dormimos unas tres horas y nos fuimos a visitar el Gran Palacio, estaba a una media hora andando así que no tuvimos que tomar ningún taxi. Casi todo el paseo desde el hotel hasta el palacio lo hicimos prácticamente sin hablar entre nosotros, íbamos flipando. Todo era muy diferente a los lugares que habíamos visto anteriormente, mucho ruido por la calle, un tráfico de locos, tuk tuks, vehículos a motor que no supe ni identificar, ver a 4 en una moto, unos olores totalmente desconocidos...
Finalmente bajo un solazo de categoría llegamos al Gran Palacio, pagamos los 500THB por persona de la entrada y pasamos al interior. Me pareció un conjunto de templos y edificios precioso, pero al mismo tiempo se me hizo muy difícil disfrutar al 100% de todo aquello, principalmente porque la cantidad de turistas era enorme, aunque también tuvo mucho que ver la calor que hacía y los efectos del jet lag, que nos tenían medio tontos, lo que está claro es que es una visita obligatoria.
Tras la visita al palacio nos volvimos a nuestro hotel, dónde una hermosa piscina nos esperaba en la azotea del edificio para pasar las últimas horas de luz.
Por la noche nos fuimos a la famosa calle Khao San Road y estuvimos andando por la zona y comprando alguna camiseta en los mercadillos.
Cenamos en un puesto callejero que había en la calle Rambuttri, aquí probé mi primer pad thai, que me encantó, cenamos muy bien y por unos 200THB con las bebidas incluidas, la verdad es que el sitio nos gustó mucho.