Miércoles 29 de octubre y decimotercer día de viaje. Eso quiere decir que esto se acaba poco a poco. Han sido unos cuantos días intensos de visitas, carretera, parques, ciudades, cambios de clima repentinos... El cansancio se empieza a notar cada vez más, sobre todo tras las excursiones por el parque Yosemite.
Me quedan dos días completos en tierras americanas para llegar a LAX el viernes. Me queda todavía mucho por ver en California, pero tendrá que ser en otra ocasión. Este país da para mucho más de quince días, así que espero que haya otra ocasión.
El plan de hoy es sencillo: ruta sin prisas hacia la costa y después por el Big Sur hasta San Luis Obispo. Lo mejor de haber dormido fuera del parque es que hoy me ahorro todas las curvas de la carretera. Tengo comida de sobra y el depósito lleno de gasolina, así que ya no tengo necesidad de parar en Oakhurst. Lo primero es bajar al valle de San Joaquín, rumbo sur por la 41 dirección Fresno, aunque antes de esta ciudad ya tomaré dirección oeste hacia Madera (NOTA: en los alrededores nos podemos encontrar con localidades como Las Palmas, Málaga, La Viña, los Baños, Dos Palos...). Se ve que la influencia española es cada vez más evidente.
Como tengo tiempo de sobra voy a darle al vicio un rato. Es lo bueno de viajar solo, que paras donde te da la gana. Me acerco hasta la estación de ferrocarril de Madera a ver si cazo algún tren americano. Madera es una ciudad de 60000 habitantes que me imagino que tendrá una estación mínimamente decente. Y lo que me encuentro es esto:

"Esto" es una estación para 60000 habitantes (más la comarca) en USA, situada a más de siete kilómetros del centro de la ciudad. El tren de Amtrak de la foto lo cacé después de esperar casi una hora, de la cual casi cincuenta minutos fueron de retraso que llevaba sobre su horario. Esto es claramente indicativo de la importancia que tiene el transporte de viajeros por ferrocarril en USA. Por suerte pude amenizar la espera con tres kilométricos mercancías que pasaron previamente.
Sigo ruta hacia el oeste, atravesando el Valle de San Joaquín hacia la Cordillera costera. Aquí se observa el gran contraste entre la parte de la cordillera que mira al océano, mucho más húmeda que la laderas hacia el Valle Central.
A media mañana, diviso de nuevo el Océano Pacífico desde la Bahía de Monterrey. Ya no me separaré de él hasta el final del viaje.
Aparcar en Monterrey no es complicado, si pagas. Monterrey fue la primera capital del estado de California y hoy vive prácticamente del turismo. Hasta han creado un Fisherman's Wharf al estilo San Francisco aunque un poquito más cutre.
Un pequeño paseo por la zona vieja (si es que se le puede llamar vieja) y almuerzo en el muelle con calma.
Después de comer sigo en ruta hacia el sur, pasando por Carmel. Me hubiera gustado detenerme más tiempo en esta localidad para ver sus calles, la playa, la casa de Clint Eastwood antes de que me dispare con la escopeta, la misión de San Carlos... pero tengo todavía unos cuantos kilómetros por delante.
A partir de aquí la carretera discurre en paralelo a la costa. Una costa escarpada, con montañas muy cercanas solamente cortadas por arroyos que solo llevan agua cuando llueve, porque su recorrido es muy corto.
Cuesta creer que en un estado tan poblado exista un tramo tan largo de costa prácticamente virgen. apenas hay unos pocos pueblos muy pequeños. Ciertamente las comunicaciones no son muy buenas. La carretera es larga, con muchas curvas y velocidad limitada. Tampoco hay casi otras vías que comuniquen transversalmente con los valles interiores. Pero todos estos condicionantes han preservado su estilo perfecto para una Road-trip al estilo genuínamente americano. Serían innumerables los puntos donde habría que parar para sacar una foto o simplemente contemplar el bello paisaje.
Uno de los puntos de parada obligada es el Bixby Bridge. El cielo absolutamente despejado ayuda mucho.






El resto de la tarde transcurre de camino a San Luis Obispo. Kilómetros y kilómetros de una preciosa carretera en un marco incomparable mientras el sol va descendiendo sobre el horizonte, en el que se podría considerar el nuevo "Finisterre"
Llego a San luis ya de noche, y solo me apetece ya cenar y dormir. Me quedan todavía bastantes provisiones de los supermercados y en el avión a España no van a ir...