4 de Noviembre del 2015
Llegamos a la calle, se nos acercan unos niños, nos saludan Victor no explica un poco la vida de estos niños, os lo cuento más tarde, están las niñas en el balcón, contentas, esperando a sus visitantes, nos saludan y se ríen. Al entrar están merendando, os imagináis que toman ¿verdad? Masala Chai, evidentemente, beben chai desde que nacen prácticamente.
Por cierto, por primera vez hemos subido en un ascensor indio y es como un montacargas jajaja
Yo estoy muy emocionada por conocer estas niñitas que me tienen enamorada sin conocerlas todavía, solamente por fotos y por lo que nos han contado Víctor y Raquel por e-mail. Y es que esta pareja de catalanes estuvieron viajando por la India y sintieron la necesidad de hacer alguna cosa para ayudar a los niños que hay por la calle, con las condiciones pésimas en las que viven, así que volvieron a su casa, lo vendieron todo y se vinieron a Udaipur. Tras arreglar papeleos y demás burocracias, que si en nuestro país es lento os podéis hacer una idea de cómo funciona en la India, fueron a visitar una de las zonas rurales que se encuentra a 40 km de Udaipur, una zona donde la tasa de mortalidad infantil es muy alta por su calidad de vida, no tienen electricidad ni agua directa, para conseguir agua tienen que caminar muchos km. Víctor y Raquel hablaron con las familias de la aldea, les ofrecieron sanidad, un hogar, escolarización y mucho cariño, que es lo que más necesitan estas niñas y a los familiares les pareció bien que se llevaran a las niñas, yo quiero pensar que es por un futuro mejor para ellas y no porque les sale muy caro tener una hija y no un hijo (que pena que en el S.XXI existan todavía estas desigualdades, esto me indigna muchísimo de la India). Una de las cosas que más me ha impactado de lo que nos ha explicado Víctor es que cuando las niñas tienen vacaciones en la escuela pueden ir a sus casas o vienen sus familiares a verlas, pero cuando es la hora de volver con ellos las niñas no lloran porque echen de menos a sus padres, eso dice mucho de cómo las tratan y donde son felices realmente.
Les damos cuatro juguetes que tenemos para ellas y unas libretas que les hice en el trabajo, esto último es lo que más les ha gustado y han estado dibujando con ellas todo el rato.
Las niñas están muy vergonzosas, solo nos miran, se ríen y no dicen nada, pero vemos su felicidad tras esas miradas profundas, si ya estaba enamorada de ellas os podéis imaginar cómo me siento ahora.
Se está haciendo tarde y queremos visitar también a Kamla y Gopi, los niños que se nos han acercado antes de entrar a la casa. Son unos niños con un padre al que le gusta beber más de la cuenta, no sé de dónde saca el dinero para ello, porque viven en una chabola sin agua corriente y con una bombilla. La madre está desaparecida, a veces dicen que no saben dónde está y otras que ha muerto, el padre huele a alcohol desde lejos, es horrible. Están también los abuelos de los niños, que están de visita. Con ellos vive la prima de los niños que tiene unos 20 años y trabaja. Son 3 hermanos, la mayor (unos 12 años) trabaja en una casa, aunque dicen que después de las vacaciones de Diwali dejara el trabajo e irá a la escuela, a ver si es verdad, Kamla y Gopi son los más pequeños y van a la escuela gracias a los que los han apadrinado a través de Kolam.
Son unos niños encantadores, con unas ganas de jugar insaciables, nos hacemos mil fotos con ellos, a ellos solos, a los abuelos, al padre, a la prima que baila “La gasolina” en modo repeat constantemente, se lo pasa genial bailando y quiere que baile con ella, les encanta que les hagamos fotos y verse en la cámara, jugamos tanto rato que perdemos la noción del tiempo, se ha hecho de noche y empiezan a verse fuegos artificiales, se acerca Diwali y los niños se emocionan con los fuegos y gritan “¡¡¡Diwali, Diwali!!!”
Nos despedimos con un sentimiento de tristeza y alegría tan típico de la india, ese sentimiento contradictorio que te persigue. Tristeza por dejar atrás esta tarde y alegría por ver lo felices que son con tan poco.
Y con la banda sonora de “La gasolina” nos vamos al hotel a ducharnos, que seguimos con el aceite del masaje y el olor fuerte del ayurveda, pero al llegar al hotel ya no hay agua caliente jajaja pues nada, mañana ya nos ducharemos, más efecto hará el aceite.
Estamos tan cansados que ni cenamos y David sigue con el mal estar.
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